Razones de Tamarit para evitar elección directa



_MG_7471El pasado jueves se realizó la elección directa del nuevo rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Como resultado de la contienda, el candidato Roberto Rovere, quien encabezó una alianza que contenía distintos sectores políticos, superó al actual titular del Rectorado y candidato kirchnerista Marcelo Ruiz. Rovere logró una diferencia de 20 puntos porcentuales por sobre Ruiz, alcanzando el 57,45% de los votos.
La UNRC elige sus autoridades por el voto directo de sus miembros desde hace 21 años, y fue la segunda Universidad Nacional en implementarlo, luego de la sanción de la Ley de Educación Superior, que habilitó este método para la elección de rectores y decanos.
Actualmente solo 1 de cada 5 Universidades Nacionales utilizan dicho método para elegir a sus autoridades universitarias, de las cuales la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) es la única con un tamaño que permite catalogarla como “universidad grande”. Aún así, ninguna de ellas alcanza a poseer un tercio de la cantidad de estudiantes que posee la Universidad Nacional de Córdoba, ni la mitad de la cantidad de docentes de la misma.
La experiencia perdidosa del riocuartense Ruiz se sumó así a la lista de oficialismos que no lograron repetir su mandato por un mal desempeño en las urnas, utilizando el método de la elección directa.
El caso más destacable de esa lista sigue siendo el vivido el año pasado por el también rector kirchnerista Arturo Somoza. Luego de impulsar la reforma del Estatuto de la UNCuyo y lograr imponer el cambio de sistema electoral con una mayoría de miembros de la Asamblea Universitaria que podría haber mantenido a su grupo en el poder, el bloque kirchnerista no logró superar al radical Daniel Pizzi en la primera oportunidad en que se implementó la elección directa para rector.
Se observa así que el método de la elección directa resulta de gran inestabilidad para los oficialismos universitarios, que dejan de contar con la capacidad que les brindaba poder influir sobre un minúsculo número asambleístas, para pasar a estar a merced de más amplias poblaciones de universitarios.
Asimismo, la última elección rectoral de la UNCuyo mostró como los partidos políticos y referentes extrauniversitarios pueden trasladar su imagen a candidatos universitarios. En este caso, el radicalismo y la figura de Julio Cobos en particular permeó los muros de la Universidad, sumando electores a favor del actual rector Pizzi.
Muy distinta ha sido la experiencia de los rectores cordobeses. Los cinco que precedieron a Francisco Tamarit en el rectorado de la Casa de Trejo en el período 1986-2013, lograron permanecer en uno de los dos cargos principales durante más de un mandato: Delich fue rector durante 2 mandatos; tanto Staricco como Juri fueron consecutivamente un mandato vicerrector y un mandato rector; y Gonzalez y Scotto se desempeñaron durante dos mandatos cada uno como rectores.
Si bien Tamarit hizo de la elección directa uno de los pilares de su discurso en la jornada en que ganó la disputa rectoral, a días de cumplirse dos tercios de su mandato no se han dado muestras concretas desde el oficialismo de querer avanzar en la instauración del sistema de elección directa en la UNC.
Esta falta de iniciativa ha sido ya cuestionada por el ala dura del progresismo universitario, que aspiraba a concretar una de sus banderas más importantes: la supuesta “democratización” de la UNC. Sin embargo, muchos dudan incluso que ésta haya sido una aspiración del actual Rector en algún momento de su mandato.
Por una parte, sería muy difícil para Tamarit convencer a los actuales electores (los 169 decanos y consejeros docentes, graduados y no docentes) de ceder su cuota de poder, ya que las aspiraciones propias y las de sus referentes dejarían de estar garantizadas, en pos de un sistema electoral que podría arrojar resultados electorales imposibles de lograr con el método actual.
Por otra parte, el Rector se debería enfrentar a la posición del claustro estudiantil, que desde tiempos lejanos reivindica la existencia de una paridad docente-estudiante en cada ámbito universitario de toma de decisiones. Si bien la Ley de Educación Superior fija un piso de representación del 50% en favor de los docentes para los cuerpos colegiados de gobierno, no establece proporciones en el caso de la elección directa.
La Federación Universitaria de Córdoba (FUC), con el apoyo de todas las agrupaciones estudiantiles, estableció en su último Congreso Ordinario la paridad docente-estudiante como una condición irrenunciable para habilitar una modificación del sistema electoral de la UNC. Ante esto, aún las agrupaciones adictas al Rectorado (especialmente La Bisagra) sufrirían un grave costo político frente a sus adversarios en caso de no seguir la línea consensuada por la FUC.
Además, es evidente que ningún sector docente está dispuesto a ver disminuida su cuota parte en la definición del próximo rector solo para contentar al claustro estudiantil, por lo que esta reivindicación se convertiría en una de los mayores obstáculos en el camino hacia la elección directa.
Finalmente, no dejan de pesarle al Rector los reclamos del ala pragmática de su grupo político, quienes exigen continuar con el actual sistema indirecto para así no poner en riesgo sus potenciales chances de continuar en el principal despacho del Pabellón Argentina. Queda así a la vista como el pragmatismo continúa primando en Ciudad Universitaria por sobre las aspiraciones más puras del progresismo.