Pensar en Argentina 2030, un ejercicio riesgoso

Por Martín Maximino
Presidente de Harvard
Argentine Student Society

Por Bruno Agosta
Presidente del Club de
Argentinos en MIT

p10-1El ejercicio de pensar en la Argentina de 2030 es riesgoso. Primero, porque hay tantos problemas para resolver hoy, que animarse a sugerir que es lo que deberíamos hacer dentro de 15 años parece un poco aventurado. Segundo, porque la velocidad del cambio en nuestro país – y en el mundo – se acelera exponencialmente.
¿Por qué, entonces, se nos ocurrió armar un seminario que fuera “Argentina 2030” y no “Argentina 2015”? Porque la recompensa al riesgo es alta. Estamos convencidos del potencial que tiene nuestro país y de la necesidad de consensos para aprovecharlos. Las disidencias sobre lo que creemos que hay que hacer hoy son evidentes cuando leemos los diarios, cuando escuchamos debates políticos e incluso cuando hablamos entre nosotros en el ámbito académico. Sin embargo, el contexto cambia cuando nos saltamos unos años y pensamos en el largo plazo. Creíamos -y el seminario lo confirmó- que los argentinos tenemos muchos más acuerdos que diferencias y que la forma de llegar a lo que queremos ser es pensar al país del futuro hacia el presente y no al revés: acordando que queremos ser en 2030 para luego discutir que tenemos que hacer desde 2015 para lograrlo.
Con esta idea impulsora decidimos probar nuestro punto juntando a más de 40 referentes destacados de muy diversas áreas, espacios políticos y disciplinas – todos argentinos que trabajan cotidianamente en la realidad del país – para que discutan y alcancen consensos sobre el país que quieren para 2030. Sorprendentemente (o no tanto), mostramos que banqueros de Wall Street, académicos, políticos de diferentes partidos, científicos, educadores y hasta artistas pueden tener objetivos muy comunes cuando se los saca de la vorágine del día a día.
El objetivo del Seminario Pensando Argentina fue, entonces, promover acciones para delinear una estrategia que ubique a la Argentina entre los 20 países más desarrollados del mundo en 2030. Con esa misión en mente, estudiantes argentinos de Harvard, MIT, Northeastern, Columbia y Princeton trabajaron juntos para organizar el encuentro, el cual estuvo motivado por la necesidad de aprovechar las tendencias económicas, políticas, demográficas, científico-tecnológicas y sociales internacionales en favor de una visión estratégica para la Argentina que enfatice la sustentabilidad y la equidad.
Muchos países, incluso de la región latinoamericana, han desarrollado planes estratégicos de mediano y largo plazo, con miras a anticipar cambios en diferentes disciplinas y áreas críticas para sus realidades nacionales. En la Argentina, a pesar de la existencia de planes estratégicos sectoriales, no contamos con una herramienta que estipule metas nacionales a nivel agregado o comisiones públicas destinadas a pensar el futuro del país, como en varios congresos nacionales del mundo. Nos pareció que faltaba (y aún falta) un espacio de debate que nos saque de la coyuntura para consensuar los problemas y soluciones de fondo y nuestro objetivo fue dar un puntapié inicial en esta dirección.
Tal como fue concebido desde el inicio con el grupo organizador, Pensando Argentina 2030 es un instrumento práctico, orientado a la acción pública, que puede proveer una metodología de planificación para los tres niveles de gobierno. Al organizar el seminario, los estudiantes argentinos reconocieron la oportunidad educativa única que están atravesando y decidieron contribuir a la Argentina con una discusión crítica e informada de largo plazo sobre el futuro del país.
La metodología del seminario consistió en la presentación de cuatro paneles integrados por profesores de Harvard y MIT muy vinculados a la Argentina que dieron un contexto sobre los desafíos sociales, político-institucionales, económicos, y científico-tecnológicos que enfrentará nuestro país en los próximos 15 años. Estos paneles buscaron generar preguntas y discusiones entre los participantes que luego se separaron en seis mesas de discusión, que incluyeron las temáticas que fueron consideradas como prioritarias para el país. Durante el primer día se discutieron los problemas específicos en cada una de estas áreas para llegar al segundo día a proponer los principales ejes de avance hacia el progreso en cada una de las áreas, proponiendo indicadores para medir el desempeño y proponiendo en algunos casos metas concretas que deberíamos plantearnos. Los resultados de estas discusiones serán condensados en un documento que se presentará en junio en la Ciudad de Buenos Aires.
Durante los dos días de paneles, debate y trabajo, los asistentes acordaron pilares básicos para lograr la Argentina del 2030. En esta visión, el Estado argentino debe transformarse paulatinamente en un Estado abierto, inteligente y efectivo, con una administración pública profesionalizada. Así, el Estado producirá información pública y medirá el impacto de sus políticas públicas de manera rigurosa y sistemática. En base a esta información, se elaborarán y actualizarán las políticas sociales y económicas. El Estado de 2030 deberá buscar que la articulación entre Gobierno y los ciudadanos se fomente a través de la utilización de mecanismos y herramientas digitales de participación ciudadana, a través de un política de datos abiertos e informatización total de la gestión pública.
Casi unánimemente, los asistentes y estudiantes entendieron que la ciencia y tecnología deberá ocupar un lugar central en el desarrollo de país. Se espera que la Argentina sea en 2030 una referencia mundial en al menos cinco áreas estratégicas, que incremente sus recursos humanos en actividades científico-tecnológicas, y sostenga una inversión pública y privada en ciencia (y R&D) de al menos 2% del PBI nacional en este área, similar a países desarrollados de Europa.
Este desarrollo se potenciará con el impulso de proyectos conjuntos que articulen los sectores productivo, científico y educativo. Durante las mesas de discusión se planteó la importancia estratégica de la bioingeniería, el desarrollo de software, la nanotecnología, la disponibilidad nacional de recursos estratégicos como el agua o el litio, la seguridad alimentaria, la biología sintética y la genómica para la prevención de epidemias sanitarias.
En términos institucionales, se consideró que el federalismo deberá ser fortalecido a través de economías regionales, con metas de infraestructura, conectividad, transparencia, densidad poblacional, actividad económica e inclusión social a partir de su potencial y capacidad.
En el área de las relaciones internacionales, se debatió sobre la incorporación de la Argentina a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y el liderazgo del país de una agenda regional de energía renovables. También se acordó que la Argentina será una atractora de talentos internacionales en el área de cultura y ciencia.
Se propuso que el acceso a una educación pública inclusiva y de calidad sea garantizado para todos los niños desde los 3 años. La educación deberá ser mucho más que la mera escolarización o el incremento en la inversión pública. Se deberá garantizar que todos aprendan los conocimientos y habilidades para su participación plena en un mundo cambiante y globalizado. La innovación, flexibilidad y la utilización de datos y nuevas tecnologías serán ejes de la enseñanza y gestión escolar. Además, se discutió la posibilidad de alcanzar una educación personalizada en función de recientes aportes de la neurociencia a la educación. A nivel internacional, la Argentina se acercará al promedio de la OECD en términos de los resultados de evaluaciones internacionales.
En materia económica, la estabilidad se estableció como una condición fundamental para el crecimiento en la Argentina. Se acordó sobre la necesidad de diversificar y complejizar la canasta de exportaciones, desarrollar el mercado de capitales interno, y aumentar el financiamiento para pequeñas y medianas empresas en pos de promover la innovación, con un foco en startups en áreas de tecnología en las cuales Argentina cuenta con recursos humanos capacitados. En otras discusiones, también se presentaron hipótesis sobre el rol de una productora nacional de contenido independiente, la robótica en la industria, y la inteligencia artificial para la automatización de procesos productivos. La meta al 2030 es lograr que la Argentina esté entre los 25 países más complejos.
Pensando Argentina 2030 no pretende ser un decálogo de políticas públicas a implementar. Tampoco pretender en dos días agotar un plan de desarrollo. Más bien, busca mostrar que los consensos en torno a metas, indicadores y estrategias concretas son posibles y que las discusiones sobre el largo plazo sirven para escapar de la trampa de la coyuntura. Nuestro objetivo es que esto sea la piedra inicial para empezar un proceso de diálogo profundo pero cordial sobre la Argentina que queremos.
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