Elección no docente: oposición no pudo armar listas



Por Gabriel Osman
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Carlos Vallejos y Jorge di Marco.
Carlos Vallejos y Jorge di Marco.

Al cerrarse ayer al mediodía la presentación de listas para las elecciones normalizadoras del gremio que nuclea a los no docentes de la UNC (la fecha tope fue el viernes, pero con carga horaria se estiró hasta las 12 de ayer), quedó confirmado que la oposición no pudo armar candidaturas y la alianza vallejismo-MUN se encamina a un triunfo sin obstáculos en los comicios previstos por la intervención que encabeza el puntano Alberto Geraiges para el 23 de abril próximo.
A nadie como a la alianza vallejismo-MUN (lleva como candidata a secretaria general a Silvia Aguirre) le convenía que la oposición presentara una alternativa que oficiara como legitimadora de la compulsa. Por esto, ahora los ganadores virtuales de las elecciones buscarán como alternativa un alto porcentaje de asistencia de los 2.200 afiliados que tiene la Gremial San Martín. El piso de estas expectativas es de 1.200 votantes, una cantidad a tono con los votos que esta misma alianza obtuvo en elecciones abiertas para la Caja Compensadora y para los representantes no docentes en el Consejo Directivo de la Daspu.
Las imposibilidades de armar una lista de candidatos al principal grupo por fuera de las estructuras del vallejismo y el MUN, El Colectivo (agrupa a dirigentes de izquierda), tiene varias explicaciones. Sus limitaciones guardan alguna relación con la “campaña de desafiliación” que este núcleo organizó hace poco tiempo, pero que resultó de magros resultados: no más de cien nuevos afiliados para ATE que ahora probablemente le pague con un corte de mangas. ATE es el gremio madre de la CTA, central gremial otrora K y ahora anti K.
Otros de los que podrían haber intentado algo son los que buscaron un paraguas sindical en el Seosu (Sindicato de Empleados de la Obra Social Universitaria). El asesor legal de Seosu es Luciano Chiaravino, hijo de otro Chiaravino más ilustre, Norberto, que actualmente revista en el gabinete de la cartera laboral nacional que conduce Carlos Tomada. La gestión fue conducente (pedido del hijo al padre) pero solo a medias. Le pidió la ampliación de la personería gremial en dirección a los no docentes de la UNC. Le fue concedido, obvio, pero fue impugnado el trámite por la Fatun, conducida por Nelso Farina, de peso específico propio dentro del sindicalismo kirchnerista.
Cuando sus intentos de armar una lista chocaron con la realidad, buscaron un sucedáneo: armaron una elección de delegados en la Facultad de Ciencias Médicas y en el Clínicas en el más absoluto hermetismo, y después comunicaron sus resultados a algunas dependencias de la UNC. Los principales referentes son Luis López, Alejandro Galli, Ana Palmero, Carlos Guarneri, Carlos Márquez y Claudia López. Fue una jugada de mínima que buscaba fueros sindicales, a diferencia de la alianza vallejismo-MUN, que busca el poder.