Paradoja: sanción a empleadores por pagar sueldos altos



ilustra dardos a mestreEn el “país del nunca jamás” que es la Argentina de los Kirchner, el próximo martes se realizará un paro nacional de adhesiones crecientes –ayer se sumó la CGT opositora de Hugo Moyano, además de estar ya la fracción que conduce Luis Barrionuevo y la CTA de Pablo Micheli-, que en Córdoba tendrá impacto en servicios esencialísimos como el transporte urbano (UTA) y en los que mal presta el sindicato municipal (Suoem).
La visibilidad de la protesta desde una perspectiva local estará garantizada por estos dos gremios (más Luz y Fuerza), que tienen de común percibir muy buenos sueldos, al punto que en la UTA tributan Ganancias prácticamente los 3.350 empleados del servicio (el sueldo inicial, incluidos los adicionales, llega a $ 14.600) y en el Suoem 7.800 de los 10.900 agentes de la planta municipal también pagan el impuesto. En el caso del gremio municipal, la paradoja es doble: su secretario general, Rubén Daniele, es un kirchnerista de la primera hora por lo que, debe suponerse, suscribe a la política redistributiva de Cristina de Kirchner.
Por esto o a pesar de esto, como se prefiera, los trabajadores mejor pagos protestarán por percibir de sus empleadores sueldos altos o, por lo menos, importantes, más importantes todavía si se comparan con la calidad de los servicios que contraprestan por esos emolumentos.
De esta manera, al menos visto el conflicto desde Córdoba, los usuarios de estos servicios deberán hacer un aporte adicional consistente, en estos casos, en “tributar” cada uno de los 300 mil usuarios del transporte procurarse como puedan la movilidad en ese día –principalmente para concurrir al trabajo-, mientras que las decenas de miles de personas que concurren diariamente a oficinas municipales lo harán al modo habitual para estos casos: seguir yugando.
En el caso del Suoem, el problema recién empieza. Hasta se podría decir que éste es el prólogo de los inminentes acuerdos paritarios 2015. Es que algunos cálculos indican que para alcanzar un aumento módico del 30% de sus haberes (la inflación 2014 se estima en un 38%), deberían lograr verdaderos salariazos, que tendrán que sobrepasar con holgura el 40%. Esto es porque los que aún no tributan comenzarán a tributar y porque los que ya lo hacen deberán dejar en las arcas de la Afip una buena parte del ajuste.
Por supuesto que un salariazo de estas características no es materialmente posible para las arcas municipales, pero, igual, la adhesión al paro sirve para posicionarse en la discusión.
Los alegatos gremiales seguro están en desacuerdo de que la medida de fuerza esté en contra de su empleador y que la dirección que ellos le dan al reclamo es hacia las autoridades nacionales que manejan la economía del país. Pero el repliegue de la oferta de trabajo –eso es exactamente un paro- es contra el prestador de un servicio. Ante cualquier duda, alcanza con consultar a los usuarios.
Para colmo, la UTA Córdoba prepara para mañana un paro alegando precarización laboral (con precisión, piden efectivizar a ocho agentes que ingresaron para cubrir vacaciones). Es otra de las absurdas paradojas que se cruzan en estos momentos: precarización por un lado, y por el otro, la plantilla completa inscripta en la planilla de Ganancias de la Afip. Muchos trabajadores del sector privado rogarían por estar en esa nómina. Es decir, empleados en blanco y tributarios de Ganancias.