Llegan Macri y Sanz: sin Córdoba no hay Gualeguaychú

DYN03.JPGErnesto Sanz y Mauricio Macri se enfrentarán en las PASO por la candidatura presidencial del acuerdo opositor que tuvo su broche de oro en la ya célebre convención de Gualeguaychú. Pero a pesar de ser rivales en esa interna, tienen un objetivo convergente: dar operatividad al acuerdo en las elecciones provinciales.
Macri le sacó una luz de ventaja a Sergio Massa acordando con el radicalismo que le garantiza capilaridad electoral en la mayoría de los distritos provinciales. Este cierre en bloque se produjo por la necesidad de los radicales de darles potencia electoral a sus candidatos locales que se encuentran bien posicionados en muchas provincias. Lo aprobado en la convención radical incluye explícitamente el objetivo de otorgar competitividad a los candidatos radicales provinciales. El artículo 3 de la resolución final no deja lugar a dudas: “Los acuerdos políticos a suscribir tendrán el objetivo de potenciar la competitividad electoral de la Unión Cívica Radical en todo el territorio nacional y en todas las categorías de cargos y jurisdicciones. Se priorizará el acceso de nuestros candidatos a los cargos ejecutivos y legislativos nacionales, provinciales y municipales”.
Este costado del acuerdo fue un factor central para que la postura de Ernesto Sanz se impusiera en la votación de la convocatoria radical. Para el radicalismo, concurrir a una Primaria Abierta y Simultanea en condiciones de inferioridad contra un candidato instalado (y financiado) como Macri, requiere una contraprestación del PRO a nivel de las candidaturas provinciales donde estos últimos casi no tienen desarrollo fuera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El mendocino lo expresó concretamente en su discurso asegurando que, si se aprobaba el acuerdo, la UCR tendría más gobernaciones e intendencias en toda la geografía nacional.
Luego de su triunfo en Gualeguaychú, el propio Sanz se concentró en tomar contacto con los líderes territoriales radicales con el objetivo de comprometerlos en la concreción provincial del entendimiento. Así concretó reuniones con José Cano, candidato a gobernador en la provincia de Tucumán; la chaqueña Aída Ayala y el santacruceño Eduardo Costa. El denominador común de estos cónclaves es que sus protagonistas fueron los candidatos de los distritos donde la propuesta sancista tuvo menos adhesión. La única excepción a esta constante fue la reunión con los referentes cordobeses.
En nuestra provincia la iniciativa de la alianza con el macrismo tuvo una adhesión casi unánime entre los convencionales radicales, 18 de los 21 votaron a favor. Sin embargo, Sanz mantuvo un encuentro con Ramón Mestre y Mario Negri apenas concluida la reunión de Gualeguaychú. Las razones de esta premura es que Córdoba es el distrito donde el ensamble con el PRO es, a priori, más redituable pero que, sorpresivamente, enfrenta más escollos.
Estas complicaciones tienen causas diversas, la principal es el protagonismo de Luis Juez, quien pasó en un lapso de pocos meses de denunciar penalmente a Ramón Mestre a solicitarle (vía nota del presidente de su partido Ernesto Martínez) una reunión para acordar los detalles de la eventual interna para definir las candidaturas provinciales en el marco de una coalición.
En su momento, Macri recibió con honores la incorporación de Juez a la lista de sus apoyos. Lo hizo con la intención de fortalecer su posición frente al radicalismo dado el casi nulo desarrollo de su propio partido en la provincia. Esta maniobra de presión terminó convirtiéndose en un presente griego para sus aliados radicales y hoy es el principal entuerto a resolver.
El macrismo intentó resolver con una encuesta para definir a los candidatos donde, insólitamente, proponían medir a todos los dirigentes de la alianza menos a los propios. Comprensiblemente, esto fue rechazado por el radicalismo que retrucó proponiendo una interna “como lo hace el PRO en la CABA”. Juez aceptó rápidamente el convite temeroso de que la medición macrista exponga su bajo nivel de adhesión. El macrismo, descolocado, tuvo que aceptar la propuesta radical pero amenaza con presentar como candidato al ex radical Ercole Felippa, sumando confusión al complejo escenario. Este intríngulis se completa con la pretensión de Oscar Aguad de presentarse también como precandidato en la interna, cosa que Ramón Mestre no tiene previsto permitir.
En medio de este nudo gordiano llegan a Córdoba los dos principales referentes del acuerdo, su misión será establecer parámetros comunes que permitan seleccionar a quienes serán sus candidatos sin que ese mismo proceso derive en una conflagración intestina que termine restando chances electorales.
Un fracaso en Córdoba sería un golpe durísimo a la hoja de ruta definida en Gualeguaychú y podría tener consecuencias impensadas en otros distritos. Este efecto dominó es el que buscan evitar tanto Macri como Sanz, de lo que surja de su incursión cordobesa podría depender el futuro de lo que hoy parece la opción más clara al oficialismo.