El federalismo fiscal murió

Por Gabriela Origlia

Imagen 028Todos los economistas que integraron el panel organizado por el Instituto de Economía y Finanzas de la Universidad Nacional de Córdoba coincidieron en que el federalismo fiscal argentino atraviesa una crisis tal que debe ser incluido en la agenda del próximo gobierno para hacer las correcciones necesarias. Las grandes perdedoras de esa situación son las provincias, cuyos giros cada vez más dependen de criterios arbitrarios de la Nación a la vez que suman funciones y, con ellas, gastos. Una consecuencia de este esquema es que la presión tributaria crece porque gobernadores e intendentes crean impuestos y tasas para conseguir financiarse.
Suman 18 años los de incumplimiento del mandato de la Constitución del ’94 que establecía que en el ’96 debía empezar a regir un régimen de coparticipación basado en criterios objetivos. Hoy la distribución entre provincias se hace en base a coeficientes que deben ser corregidos porque no responden a parámetros claros.
“La Nación concentra cada vez más recursos y reparte sólo una parte conforme a los criterios de la ley; el resto lo distribuye a veces con criterio social o bien por simpatía a los dirigentes que están más cerca o hacia quienes quiere acercar y eso, evidentemente, desnaturaliza el federalismo”, comenta a Diario Alfil el economista Juan Llach.
Para Alberto Porto, de la Universidad Nacional de La Plata, la relación fiscal está desarticulada y alejada de un régimen “racional”. Explica que, desde hace años, se van agregando parches que “deterioran la autonomía de las provincias y su financiamiento, generando ventajas para algunas y desventajas para otras”. A su entender la próxima administración no debería seguir dejando pendiente este debate. Coincide en que hay que establecer parámetros objetivos para el reparto entre provincias, aunque advierte que antes hay que definir “claramente” cómo es el reparto entre Nación y provincias: “Hoy el Gobierno central se queda con mucho y eso condiciona el resto del esquema”.
Los expertos señalan que la ley no se cumple o se respeta débilmente. “Es un laberinto que cambia todo el tiempo y se crean formas innovadoras para modificarla, por ejemplo creando impuestos como las retenciones, o el tributo al cheque o la inflación –dice Carlos Gervasoni, de la Universidad Torcuato Di Tella-. Incluso el 15% de la masa que las provincias le cedieron en los ’90 a la Nación para financiar la privatización del sistema previsional sigue sin devolvérseles aun cuando las AFJP se estatizaron. No responde a lo que la ley dice que debe ser”.
El ejemplo de Gervasoni es el origen de una de las demandas presentadas ante la Corte Suprema por Córdoba que reclama que se termine esa retención puesto que ya no existe el motivo que le dio origen. En un comienzo Santa Fe acompañó el planteo pero, finalmente, no la llevó al máximo tribunal.
Para Ernesto Rezk, economista de la Universidad Nacional de Córdoba, las instituciones federales están en “letargo”. Apunta a este diario que el mandato constitucional no se cumple, no hay una distribución automática. Señala que del 57% de la distribución nominal que iba a las provincias hoy está en el 28%: “No es que no reciben el dinero, lo hacen pero por asignaciones condicionadas, que es una forma de control político. La mayoría del gasto público lo hacen las provincias y no tienen los recursos. Hay ilegalidad jurídica”.
Barajar y dar de nuevo
Llach advierte que la destrucción del sistema federal termina generando más presión impositiva porque hay provincias que quedan más desfinanciadas, lo mismo que pasa en los municipios a los que “también, en otra innovación de este siglo, se les hacen transferencias directas”. Indica que hay jurisdicciones que no están bien administradas a la vez que otras, que sí lo están, tienen cada vez tienen más funciones y los recursos no les alcanzan.
“Todo este esquema es parte de una propensión a gobiernos más centralistas, más hegemónicos, que evitan los acuerdos y el diálogo político –agrega-. Puede que el modelo funcione en el corto plazo, como hemos visto en estos años, pero no es sostenible”.
Para Rezk el Fondo Sojero es uno de las consecuencias “nefastas del régimen actual”; una derivación de los impuestos no coparticipados, como son las retenciones a la que el economista irónicamente duda de definir como “impuesto o medida cambiaria”.
“Hay problemas incluso cumpliendo la ley –dice Gervasoni a este medio-. Nada es claro; no sabemos por qué Tierra del Fuego o Santa Cruz recibe cinco o seis veces más dinero per cápita que Buenos Aires que es más pobre. No hay explicación. Los estándares internacionales se basan en criterios objetivos como población, pobreza, brecha de desarrollo y no en la negociación política”.

La CAN en febrero subió 1,3% respecto a enero

En Febrero la Canasta Alimentaria Nutricional (CAN) que mide el Consejo Profesional de Ciencias Económicas en Córdoba Capital subió 1,32% en relación al mes anterior. La variación interanual de fue de 20,25%.Para una familia de cuatro miembros (compuesta por un matrimonio y dos hijos asciende a $ 6.038,12.
Los registros en el interior provincial son los siguientes:
Jesús María: en febrero subió 1,12% en relación al mes anterior. La variación interanual es de 18,39%.
Marcos Juárez: aumentó 2,77% en relación a enero. Para una familia tipo suma $ 5.795,78.
Río Cuarto: en relación a enero cayó 1,18%. La variación interanual respecto a febrero de 2014 fue de 22,97%.
San Francisco: subió 3,2% en relación al mes anterior. Su valor es de $ 6.104,21 para una familia tipo.
Villa María: los precios se incrementaron 0,59% en relación al mes anterior. La variación interanual fue de 24,29%.