Las sorpresas que trajo el agua



Por Gabriel Osman
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sota acastelloEn contra de los primeros supuestos–construidos sobre una sólida base empírica-, la dirigencia política de Córdoba no ha desentonado en absoluto con las excepcionales y dramáticas inundaciones que sufre Córdoba: el gobierno provincial ha sido serio y solvente en las respuestas, y la oposición, casi sin fisuras, ha jugado un rol proporcional. La rápida y eficiente respuesta del gobierno provincial y su “ministro bombero” Daniel Passerini ha tenido su correlato en el arco opositor. Todos han sumado, hasta los más impensados. Como Luis Juez, que dejó de lado su libreto de denuncias y llamó por celular al gobernador De la Sota para poner su hombro en la emergencia.
Se podría decir, con poco margen de error, que hasta el propio Juez se vio sorprendido con su nuevo libreto, como indirectamente lo reconoció ayer ante los micrófonos de Cadena 3. Contó que primero lo había convencido que le hablara al gobernador uno de los hombres más serios de su entorno, Juan Pablo Quinteros (vocal de Ersep).
“La última vez que hablamos fue en julio de 2007, cuando era intendente de Córdoba. Pero Juan Pablo (Quinteros) me sugirió que lo llamara para hablar sobre esta catástrofe ambiental”, y siguió: “La angustia de la gente hizo que coordináramos lo que debíamos pedir en la reunión de hoy (por ayer) al Gobierno nacional”, relató el legislador.
“Me dejó regalado -confesó Juez-. Fui con un montón de prevenciones y él me tuteó. Fue una conversación de 20 minutos con absoluta sinceridad por un problema que no es de él sino de todos”, rematando que le parecía “maravilloso que estemos hablando con este nivel de entendimiento; ya habrá tiempo para discutir, pelear…”.
Esta versión de Juez en un año híper electoral, no dejó al margen a otros referentes opositores, con el desagregado de que se trata de personajes, como Oscar Aguad o Mario Negri, que nos tienen más acostumbrados a no construir sobre una montaña de escombros sus personajes públicos. Tal vez también sea llamativo el sobrio rol jugado por Eduardo Accastello (trabaja codo a codo con su adversario), aunque él haya sido una de las “víctimas” de las inundaciones dado que los villamarienses viven también con premuras las inundaciones.
Pero esta oportuna tregua ha tenido otras consecuencias de las que no se puede sustraer la dirigencia política cordobesa.
Las inundaciones han paralizado la campaña electoral de De la Sota para las presidenciales, que debe quedarse fatalmente en cuarentena en Córdoba, por lo menos hasta que pase lo peor del problema. Aun amainando las lluvias, pueden aparecer problemas sanitarios en las zonas inundadas y el comprensible mal humor social cuando se retiren las aguas y sus consecuencias se manifiesten en toda su magnitud.
Daniel Passerini, tocado de lleno en su gestión como ministro de Desarrollo Social, todavía se mantiene como candidato a la Gobernación y ya han transcurrido muchas semanas desde el ensamble de la potente fórmula Schiaretti-Llaryora. Es probable que aquí el temporal haya actuado como una mecha de retardo del pedido de De la Sota para que se baje.
Para el 12 de abril, fecha de las anunciadas internas en el PJ, falta un mes y monedas, por lo que no habría que descartar que si la “tregua meteorológica” se interrumpe, estos comicios deban ser postergados.
Punteros de los dos principales partidos están molestos porque han quedado afuera de la distribución de ayuda a los damnificados. Además de ser ésta una excelente noticia, pone en evidencia el acierto de que sean miembros de las Fuerzas Armadas, la Gendarmería, Bomberos y aún religiosas los encargados de esta tarea. Así, es el Estado de manera impersonal el que ayuda, y no el gobierno, provincial y municipal.
Uno de los beneficiados involuntarios del retraso de los cronogramas es el intendente Ramón Mestre, rumiando aún el rol electoral que jugará y cómo el agua ha colocado a días -14 de marzo- la convención nacional de la UCR, en Gualeguaychú, en donde deberá decidirse la estructura de alianzas, nacional y en las provincias, del partido.
También el impás de las lluvias ha permitido sin mucha visibilidad un suave deslizamiento de dirigentes kirchneristas hacia el PJ provincial. A esto ayuda, además del agua, que en Córdoba no hay kirchnerismo sino kirchneristas (exitoso resultado del proceso de desconstrucción de Cristina, reforzado por la temprana fuga de Carolina Scotto del sistema), un escenario fértil para las “capturas”. (Un dato: Martín Fresneda avaló públicamente la designación de Pablo Bustos Fierro de Fiscal General Adjunto). Este deslizamiento tiene una buena coartada: Juan Schiarreti es un personaje muchos más digerible que De la Sota para el kirchnerismo, y sumar a su lista puede ayudar a sacar de escena a opositores francos como la UCR y el Pro.