Argentina, líder en empleo público



2015-01-26_ECONOMIA_webArgentina es el país con la mayor cantidad de empleados públicos y cuyas remuneraciones son las más elevadas de la región. Según un reporte de la consultora Idesa la explicación reside en “la falta de profesionalismo, controles y transparencia que lleva a que el Estado sea apropiado y opere para intereses espurios en lugar de brindar servicios públicos de calidad a toda la sociedad”.

Una reciente publicación elaborada por la OCDE y el BID denominada “Panorama de las Administraciones Públicas – América Latina y el Caribe 2014” que presenta 31 indicadores sobre aspectos claves de la gestión pública permite la comparación entre países. Entre los indicadores se incluye el que mide el tamaño del sector público a través del porcentaje de empleo público respecto al empleo total de cada país.

En este punto se señala que en la Argentina el empleo público representa el 14,8% del empleo total mientras que en Uruguay es el 12,7%; en Brasil, el 11,5% y en Chile el 9,2%. Estos datos muestran que el tamaño del Estado, medido a través de los recursos humanos que contrata, es más grande en la Argentina que en sus vecinos. Su tamaño incluso es muy superior al promedio de América Latina (estimada en 10,7%) y similar al promedio de los países de la OCDE (15,3% del empleo total). En suma, la Argentina es el país con más empleo público en la región y con similar nivel al de los países más desarrollados.

El empleo público en la Argentina además es uno de los mejores pagados. Según el mismo informe, el promedio simple de remuneraciones de los cargos de directores, profesionales y administrativos del sector público argentino asciende a un equivalente de 6,4 veces el PBI per capita del país, cuando la media estimada para Latinoamérica para estos mismos cargos se estima en 5,6 veces el PBI per capita y en los países de la OECD a 3,1 veces el PBI per capita.

Según Idesa, el desempeño está más en línea con lo que ocurre en los países atrasados que con el nivel y calidad de servicios que cabría esperar de acuerdo a la magnitud de los recursos que administra. La principal explicación está dada por los estilos de gestión adoptados. Los puestos de trabajo del sector público no cuentan con definición de perfiles, objetivos, ni indicadores que faciliten la transparencia de su gestión permitiendo el control social y las auditorías externas: “Por el contrario, se aplica la estabilidad del empleo público con criterios extremos premiándose la mediocridad y la falta de compromiso. Bajo estas condiciones, el sector público se adormece en la burocratización y se convierte en presa fácil de intereses espurios. El interés general deja lugar a las presiones de proveedores, contratistas, sindicatos y organizaciones que se imponen en base a la corrupción, la violencia y hasta las metodologías mafiosas”.