Antecedente peligroso: UTA paró tres veces en 15 días

autobusesInnumerables especulaciones se realizaron sobre la modalidad de gestión del flamante titular de UTA, Ricardo Salerno. Mediáticamente, se lo presentaba como un “duro”, como si no le cupiera el calificativo a cada integrante del colectivo sindical que representa a los choferes del transporte urbano de la ciudad. Como si hubiera matices para los usuarios del transporte que siempre recibirán una excusa de respuesta cuando se cansan de esperar un coche que nunca pasará por antojo de sus conductores y representante sindicales.

Lo cierto es que quien fuera delegado de Coniferal antes de quitarle el anhelo de reelección a Alfredo “Cuchillo” Peñaloza había prometido moderación, al menos durante el primer mes de gestión. Auguraba un mes de gracia para que afiliados, delegados y empresarios contaran con periodo de adaptación.

También, Salerno advertía a los delegados sobre las “inconveniencias” de liderar paros inconsultos (como la seguidilla que le tocó enfrentar sin éxito a Peñaloza en medio de la licitación, la desaparición de la TAMSE, el desembarco de nuevas compañías y la abrupta retirada de Ciudad de Córdoba) brindando una leve sensación de sus intensiones de recuperar el verticalismo de la atomizada UTA.

Para los más escépticos, las promesas resultaban poco verosímiles. El primer caso pasó desapercibido: estrenado el año nuevo los choferes de una línea de la empresa Ersa resintió el servicio por agresiones a un chofer. La política de la UTA, independientemente de sus cabecillas, es demostrar con paros parciales su disconformidad.



Luego llegó el segundo paro en el primer día hábil de trabajo de Salerno. En pleno debut, los delegados de Autobuses Santa Fe sorprendieron con una asamblea durante buena parte de la mañana del 5 de enero.

Los impulsores de la medida advirtieron sobre el incumplimiento de los empresarios con un grupo de 80 agentes que salieron de vacaciones sin cobrar la licencia correspondiente. La nueva conducción se cargó rápidamente al hombro en conflicto y la medida no se extendió más allá de las primeras horas de la tarde.

La historia siguió y promete nuevos capítulos. La jornada de ayer sorprendió a un tercio de los usuarios del sistema con el mismo reclamo, pero en todos los corredores de la empresa Autobuses Santa Fe. Otra tanda de 40 choferes reportaron sus vacaciones impagas y otros 70 no recibieron las liquidaciones de las asignaciones familiares que prevé el convenio colectivo de trabajo.

Antecedente

El precedente es peligroso. En menos de 15 días, la nueva UTA demostró que su marca registrada es la intolerancia de siempre y que los paros no son una medida sindical ulterior, que debe implementarse en situaciones extremas o cuando los problemas se dilatan en el tiempo. Se observan las mismas dinámicas de funcionamiento y se esconden los deseos sindicales de imprimirle a la patronal sus propias pautas.

De hecho, desde el Ministerio de Trabajo donde se intentaba destrabar desde la mañana de ayer el conflicto con una intimación a la empresa a realizar los depósitos con premura, Salerno denunciaba las presuntas “prácticas monopólicas” de Ersa y Autobuses y ratificaba su oposición al proceso de licitación, resistido el año pasado por la conducción de Peñaloza. Anacrónico.

No podría descartarse que otra vez, el paro de UTA, responda a una necesidad de demostraciones de fuerza entre empresarios y sindicalistas. Ya se conocen las intensiones del directorio de Autobuses Santa Fe de recuperar el poder de decisión y acción, sin intervenciones permanentes del sindicato. Y es evidente que el gremio no resignará ese “derecho” adquirido que le reportaron improlijidades en el manejo del sistema de transporte público de la ciudad.

Servicio

Pasadas las 19 horas de ayer, trascendió que las partes llegaron a un acuerdo en la sede de la cartera laboral provincial. Voceros de UTA confirmaron que el paro sería levanto a medianoche y el servicio se prestaría con normalidad hoy.