Surrbac consigue bono de $4.500 e intima a Mestre por licitación



basureroLos alfiles del Ramón Mestre, responsables del proceso de licitación de higiene urbana de la ciudad, juran y perjuran que el proceso continúa su curso. Ahora, disponen de tres meses de prórroga más que se justificaron bajo el amparo de los márgenes acotados de las arcas municipales y, en consecuencia, la necesidad de solicitar a Lusa y Cotreco una nueva mejora de la oferta.

Hasta el 31 de marzo, el franco regateo será posible. Si bien nada está dicho en un proceso que ya lleva más de un año de duración y que se presenta complejo no sólo por la necesidad de no comprometer al erario público para sostener el canon por la concesión del servicio; sino también por necesidades políticas del intendente que deberá justificar de alguna forma que la desaparición de Crese y su explotación por manos privadas fue una decisión correcta.

La determinación oficial en los primeros meses de la administración mestrista debe soportar los filtros del paso del tiempo, pero fundamentalmente de un año electoral en donde varios concejales de la oposición como Olga Riutort o Esteban Dómina, incluso el fundador de la empresa de recolección estatal, Daniel Giacomino, tienen aspiraciones de sucederlo. Y está claro, que los pilares de la gestión radical, como transporte o basura, serán el blanco preferido.

Y en medio de las ofertas y contraofertas de funcionarios políticos y empresarios de la recolección, se encuentra el Surrbac. El gremio comandado por Mauricio Saillén espera la adjudicación frotándose las manos porque de su consumación depende el pago de una jugosa “indemnización” que prevé el convenio colectivo de trabajo pese a que no habrá despidos y no cambiarán las condiciones laborales y de prestación con la firma del contrato definitivo. Se trata de un promedio de 70 mil pesos por empleado que deberá ser desembolsado por la Municipalidad.

Hasta el momento, las aguas están quietas. El secretario general del gremio sigue de cerca la negociación entre las partes, quizás con menos paciencia de la que reflejaba el mes pasado cuando aún no estaba claro (aunque se suponía) si el municipio requeriría más tiempo para analizar las ofertas económicas.

Saillén es enfático: si el 31 de marzo –momento en el que cae la prórroga de verano vigente- no está el servicio adjudicado, el sindicato que comanda abrirá fuego y llamará a un paro general desde la hora cero en la que el proceso licitatorio debería quedar zanjado.

“La licitación se tiene que hacer y vamos a defender nuestros puestos de trabajo. Si en abril el servicio no está adjudicado, no podremos seguir manteniendo la paz social como hasta ahora”, expresó el dirigente sindical a diario Alfil.

Hasta la fecha, el Surrbac se mostró flexible con las dilaciones del proceso de licitación. Si bien realizaron algunas medidas de fuerza, aunque justificadas por otros problemas, se sabía que la intensión era reflejar el descontento de las bases por los dimes y diretes de la pugna y la ausencia de los apetecibles fondos.

Bono 2015

Lo cierto es que la llegada de un bono por un monto de 4.500 pesos para los recolectores de toda la provincia, sirvió para descomprimir un conflicto que se viene cocinando al ritmo del tórrido verano. Será enfrentado por las empresas que explotan el servicio y desembolsado en dos tramos con las liquidaciones correspondientes a los meses de enero y febrero. Se trata de un acuerdo que pretende compensar el desfasaje salarial por la avanzada de la inflación.

La noticia fue comunicada en la asamblea general del martes, en la que hubo sendas referencias a la preocupación que genera en la conducción las dilaciones del municipio en la licitación. Como se esperaba, quedó ratificada la promesa de poner en marcha un plan de lucha apenas hubiera evidencias de incertidumbre en cuanto a la seguridad de las fuentes de trabajo.