Salerno ya comanda UTA: promete recuperar verticalismo (con voto dividido)



ilustra corralito con ricardo salernoEl gremio de la ciudad con mayor poder de choque tiene nuevo titular desde el viernes. Ricardo Salerno, tradicional delegado de la empresa Coniferal y secretario de Finanzas de la UTA durante la administración de Gregorio Galván, tomó la posta que dejara Alfredo “Cuchillo” Peñaloza, luego de ser derrotado en las urnas el 12 de noviembre del año pasado. El acto de asunción de autoridades se realizó en un marco de cordialidad pretendidamente buscada (o ¿impostada?) por los dos referentes de los choferes que concentraron prácticamente la misma porción de votos.

La mínima diferencia (66 sufragios) fue suficiente para cambiar de destino la conducción de la UTA, pero también para sugerir abiertamente que sería una utopía el punto final a la atomización del gremio que derivó en innumerables paros injustificados sólo para resolver asuntos internos de delegados, secretarios o choferes. Salerno sabe que Peñaloza quedó golpeado después de los comicios que le arrebataron su continuidad al frente de la UTA Córdoba, pero no ignora que su poder de daño sigue intacto.

Quizás por esto se produjo la sonriente foto que circuló por los medios de la dupla Salerno-Peñaloza, previa entrega de documentación del sindicato de relevancia para las nuevas autoridades. Para gobernar a la indomable UTA, el nuevo secretario general necesita hacer buenas migas con la autoridad saliente, al menos hasta sentar las bases y directrices de lo que será su gestión.

Sin duda el frente interno se lleva la tarea más tediosa. Y en este sentido, Salerno promete dedicación para evitar quedar desautorizado en la primera asamblea de choferes, como le ocurrió a Peñaloza en reiteradas oportunidades donde se vio obligado a apoyar medidas insólitas sólo para justificar su puesto en la pirámide de mando de la UTA.

“Convocaremos a la unidad de todos los trabajadores”, dice en tono mesiánico el nuevo responsable de los choferes. Más que por convicción, motivado por la necesidad que muestra una ácida realidad: su apretado triunfo también fue resultado de la misma interna sindical que se empeñará en zanjar en los próximos cuatro años que lo encontrarán como máximo titular de la UTA. La suerte está echada.

Pilares

Lo cierto es que situado del otro lado de la vereda urgen las correcciones de la “cultura” de funcionamiento de un gremio que no pareciera expresarse en jerarquías, incluso depende de una entidad nacional que representa a cada una de las filiales regionales. “La UTA no puede funcionar como un sindicato por empresas”, enfatizó Salerno.

El concepto –asegura- tendrá su correlato práctico. Promete el apoyo a los delegados y sus iniciativas sindicales si cumplen dos requisitos básicos. El primero: se ajustan a derecho, haciendo especial hincapié en el convenio colectivo de trabajo y el estatuto del gremio. El segundo (fundamental): se canalizan las inquietudes de las bases conforme a la cadena de mandos del gremio, votadas por los afiliados.

En resumidas cuentas, Salerno apoyará cada medida siempre y cuando “nadie saque los pies fuera del plato”. Así debería ser en la práctica si se tiene en cuenta que la UTA es un gremio verticalista que no ha funcionado como tal.

Ahora bien, la intensión de imponer un poco de orden al caos que es el gremio de los choferes es valedera, incluso necesaria. Pero por sobre todas las cosas, se trata de un real desafío si se tiene en cuenta que Salerno cuenta con sólo el 50 por ciento de los avales necesarios para construir un mandato sólido.