Mestre deja licitación de basura para último año de gestión

KD9L1733La licitación del servicio de higiene urbana de la ciudad se encuentra en una franco regateo. Atrás quedaron las órdenes que emanaban de los minuciosos pliegos de la licitación pública nacional e internacional. En la mesa de negociación se encuentran sentados rostros conocidos a esta altura: los funcionarios de la Secretaría de Ambiente de la Municipalidad y los directivos de Lusa y Cotreco.
Transportes Olivos, compañía de la española Urbaser, quedó fuera de la pulseada. La minuta de cada encuentro es excluyente: el precio que pagará el Ejecutivo por la concesión del servicio de higiene urbana por los próximos ocho años. No se discute la calidad del servicio o las condiciones de la prestación.
Básicamente, concentra la atención de las partes convidadas llegar a ése punto donde coinciden parcialmente las pretensiones de rentabilidad empresarial y las posibilidades concretas de erario público. Pero lo cierto, y con poco optimismo, vale decir que ya consume su segundo capítulo esta instancia. Hacia finales de noviembre, desde Ambiente solicitaron a las interesadas una mejora de la oferta que, a la luz de la solicitud de una segunda revisión, no alcanzó a colmar las expectativas de los alfiles de Ramón Mestre.
El tiempo corre y es una realidad que deberán extenderse los plazos. Según confirmaron altas fuentes del Palacio 6 de Julio, el contrato precario será prorrogado por segunda vez, aunque aún no fue definido por cuánto. Entre hoy y mañana, la decisión al respecto debería estar tomada porque el 31 de diciembre, con el brindis del fin de año, se cae la prórroga que comenzó a regir el 1 de septiembre.
Según trascendió, las empresas no estarían conformes con la decisión y pretenden que la extensión del contrato precario no supere el mes de enero. En este sentido, desde el Surrbac también apoyan esta moción porque de la adjudicación depende en cobro de la mal llamada indemnización que prevé el convenio colectivo de trabajo. Promedian 70 mil pesos por empleado.
La premura, aunque no parezca, también es radical. Mestre debería adjudicar definitivamente el servicio de higiene urbana en el último año de gestión no sólo para dejar zanjada la polémica económica, también por necesidades políticas.
En un año electoral que tiene un abanico de candidatos a intendente, las decisiones en materia de servicios públicos ofrecerán herramientas de diferenciación que los aspirantes opositores seguramente estarán dispuestos a utilizar con fines promocionales.
Un sencillo ejemplo: Daniel Giacomino, el fundador de Crese y blanco de críticas radicales por el gasto en el rubro, ya comenzó a capitalizar para sí mismo las dificultades que tiene Mestre para concretar la adjudicación definitiva a Lusa y Cotreco, las reemplazantes de la compañía estatal que hoy sólo se encarga del enterramiento con una dotación de empleados que no supera las tres centenas.
Otra muestra reciente. El concejal Esteban Dómina y precandidato a intendente por el Partido Justicialista (con avales de José Manuel de la Sota incluidos) exigió ayer que se declare desierta la licitación. Pero el detalle más importante es que exige que la licitación quede en manos de la futura gestión.
“Corresponde destacar que las prórrogas, existiendo un proceso licitatorio en marcha y un cronograma de plazos vencidos, revisten el carácter de contrataciones directas, por lo cual el precio de las mismas constituye un requisito esencial y no una omisión formal. Asimismo, técnicamente se debería declarar desierta la licitación, como corresponde cuando el poder concedente desiste del objeto licitado o las ofertas se alejan del mismo”, explicó el edil.
De todas maneras, desde el municipio son enfáticos: el proceso de licitación no se cae. Seguirá su curso.