Un mosaico de dirigentes



Por Nicolás Solari
Analista Senior en Poliarquía Consultores

luca_barberini2Un mosaico es una obra elaborada con pequeñas piezas de piedra, vidrio u otros materiales de diversas formas y colores unidas mediante yeso con el objeto de crear una imagen. Las piezas que lo forman suelen ser desiguales y si no fuera por el yeso jamás podrían amalgamarse en una composición armónica.
El sistema político argentino tiene algo de mosaico. El viejo bipartidismo terminó de morir durante la crisis de 2001-02 y desde entonces existe una constelación de múltiples facciones políticas que son, en general, la expresión de liderazgos personalistas más enfocados en el “yo” que en la construcción colectiva.
Son esas las piezas del mosaico argentino: liderazgos fragmentados que no se encuadran en la lógica de la disciplina partidaria ni de los programas de gobierno. Cortados en diferentes formas y compuestos por materiales heterogéneos las piezas, por si solas, encuentran imposible encastrarse en proyectos conjuntos. La falta de diálogo y la ausencia de políticas consensuadas son los síntomas de esa incapacidad.
Ante esta situación de parálisis, es la opinión pública quien sale en auxilio del sistema político. El electorado pasa por alto muchas de las diferencias que existen entre las piezas del mosaico y las agrupa según su interpretación. El resultado en su propia representación de la constelación política. Allí, las diferencias han sido muchas veces suprimidas para fundir las piezas en una obra superior.
cuadro bastionLas encuestas y la estadística nos ofrecen una visión bastante clara del mosaico que ha amalgamado la sociedad.
Los sondeos de opinión pública contienen dos niveles de información. La que yace en la superficie, y que está conformada por las respuestas a las preguntas planteadas, y la que proviene de la interrelación entre los diversos grupos de respuestas. Clasificaciones, regresiones, clusterizaciones y análisis de asociación son justamente procedimientos estadísticos que buscan develar las relaciones existentes entre las variables.
Al pie de esta página se presenta un dendrograma construido sobre la clusterización jerárquica de las imágenes de un grupo de dieciséis dirigentes nacionales. El cluster es una técnica multivariante que busca agrupar variables tratando de lograr la máxima homogeneidad en cada grupo. El dendrograma es un tipo de representación gráfica que permite apreciar las relaciones de agrupación de dichas variables. Ambos procedimientos se ejecutan con un software de procesamiento estadístico, como por ejemplo el SPSS.
El resultado del procesamiento es un mosaico en el que se plasma el modo en el que el electorado agrupa inconscientemente a los dirigentes.
Es interesante observar que la opinión pública distingue con mayor claridad las diferencias dentro del oficialismo que las divergencias que existen en el campo opositor. En efecto, tres grandes grupos (o clusters) conforman el mosaico político de nuestro país. El primero está conformado por la presidenta y sus incondicionales. En el segundo grupo, el electorado tiende a incluir a las figuras del oficialismo que poseen una actitud más aperturista y conciliadora. En el tercer grupo conviven todos los dirigentes de la oposición, aunque se observa un subgrupo -sugestivamente conformado por Sanz, Michetti, Macri y Carrió- de mayor proximidad.
Dentro de esas generosas fronteras, el ojo del electorado tiende a amalgamar y confundir las piezas, ofreciendo una amplia avenida para el accionar de una dirigencia muchas veces desorientada.
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