Mini tribus K en guerra por indecisión de Cristina

0-slide-copia2La provincia de Córdoba no es un territorio fértil para el discurso oficial y pocas certezas existen sobre el comportamiento futuro de aquel 15 por ciento que votó a Carolina Scotto en los comicios legislativos de 2013. Se comprende que muchos de los dirigentes k estén pensando más en su futuro laboral que en la sustentabilidad en el tiempo del proyecto nacional y popular y su bajada a Córdoba. El kirchnerismo local sabe que de la unidad que sostengan, aún a regañadientes, depende su supervivencia más allá de las elecciones de 2015.
En ese marco se abrió la necesidad de decretar una tregua en las distintas organizaciones políticas cordobesas que responden al oficialismo nacional, divididas por: 1) la proliferación de candidatos con aspiraciones de suceder a Cristina Kirchner, 2) el estado de orfandad que quedó en las huestes k tras la salida de la exrectora de la UNC del Congreso y 3) las indefiniciones del único referente claro del Frente para la Victoria, Eduardo Accastello, que conversó con el delasotismo hasta último momento, infructuosamente.
La táctica pendular del intendente quedó limitada con la primera visita de Daniel Scioli y la bendición al villamariense como su candidato en Córdoba. Poco pudo hacer con la convocatoria del Partido Justicialista local para definir candidaturas a través de la modalidad de interna abierta. Accastello, argumentando reglas poco claras y pidiendo PASO, se bajó de antemano ante la escasa chance que tendría de ser el referente del peronismo unido.
Ahora bien, la candidatura de Accastello fue masticada de manera lenta puertas adentro por quienes no integran el sector que la milita abiertamente como el Movimiento Evita. Sólo basta recordar la tenacidad de la interna con lo ocurrido con el Foro de Intendentes k que quedó desmembrado en dos partes a raíz de las diferencias entre el exministro de Gobierno de José Manuel de la Sota y el diputado Ernesto “Tatú” Bernabey, también precandidato a gobernador.
Lo cierto es que en pos de la unidad, Accastello recibiría el apoyo porque es el único referente mejor posicionado. Ahora bien, la ausencia de una bendición nacional de Cristina a sus candidatos es un factor gravitante para que la guerra interna cobre el tenor de siempre en las mini tribus k. El razonamiento es sencillo: si la jefa de Estado no ungió aún a su sucesor -y, en consecuencia, pueden contarse más de siete precandidatos presidenciales- ¿por qué cerrar filas? ¿Son válidos los apoyos a candidatos provinciales que cada uno de los aspirantes prodigue?
La discusión es igual de simple: unos dicen que hay que cerrar las candidaturas, otros no. Se suma una explicación adicional. Tampoco hubo órdenes claras con respecto a si el kirchnerismo se plegará a la consigna de un “peronismo unido” o el juego quedará abierto para participar de las elecciones con candidato K pura cepa.
Cada uno de estos elementos incide en el revoltijo de las mini tribus que por estas horas tienen candidato, aunque no legitimado por la ausencia de bendiciones de la máxima autoridad nacional. La consecuencia es evidente: de la tregua se pasa a la afrenta abierta en algunos casos o al tejido de acuerdos personales de algunos dirigentes.
En el primer caso puede citarse como ejemplo al diputado Fabián Francioni, quien por redes sociales no se cansa de impugnar la candidatura del gobernador bonaerense por no representar el “sentir peronista”. “¿Caerá por decantación su opinión a Accastello?”, se preguntan lacónicamente algunos dirigentes k.
En el segundo caso se destaca el intendente de Villa El Totoral en uso de licencia que no declina su intensión de competir por la gobernación, por más que reconoce que es una táctica de posicionamiento interno.
De todas formas, el sector que responde a Bernabey está organizando “un hecho político” similar al de Scioli-Accastello pero con el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri. Anoche, el diputado y el precandidato presidencial mantuvieron una reunión en Buenos Aires a los fines de organizar su bajada a Córdoba y la bendición del sucesor de Scotto en la Cámara de Diputados.

Intendencia
En el caso de la Capital, ocurre algo similar. Daniel Giacomino anunció su intensión de regresar al Palacio 6 de Julio como candidato del FpV. Hay bastante conceso que el diputado complete la fórmula porque asoma como referente natural. Cabe recordar que el padre Alesio y Eduardo González Olguín, son otros de los aspirantes. Nombres que no convencen a las tropas k. Aquí también pesa la clave si el 2015 deberá encontrar al PJ unido o con juego libre. También rige un plan b: dirigentes k ya mantienen conversaciones con Esteban Dómina. Claro que es un “escenario que aterra”, reconocen.