Señal para la UNC: defrauda elección “directa” en La Rioja



p07-1La Universidad Nacional de la Rioja (UNLAR) salió de su invisibilidad en el escenario universitario nacional en setiembre del año pasado. La inédita movilización estudiantil acabó con los 21 años de rectorado de Enrique Tello Roldán.
Los 7 mandatos consecutivos del ex rector Tello Roldán se caracterizó por un absoluto control político de la UNLAR a partir de instaurar un régimen cuasi feudal basado en las dádivas, mal manejo de fondos públicos, subordinación al poder político de turno y la proscripción de todo atisbo de oposición.
La llamada Revolución por la Democracia Universitaria comenzó a principios de setiembre de 2013 cuando un puñado de estudiantes convocó a una asamblea en protesta por el despido de 30 docentes de distintas carreras de la universidad.
El movimiento fue extendiéndose y adquirió una dimensión insospechada en la provincia de La Rioja. Se realizaron infinidad de movilizaciones de docentes y estudiantes seguidas de tomas de las unidades académicas y aquella chispa inicial derivó en un reclamo general de democratización de las estructuras universitarias.
Una movilización de más de 40.000 personas provocó que el conflicto tuviera repercusión nacional. El movimiento llegó a contar con la adhesión de todo el espectro estudiantil nacional y la solidaridad de un abanico de personalidades de nuestro país que fue desde el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, hasta el cantante Rally Barrionuevo pasando por el puertorriqueño líder del grupo Calle 13, René Pérez Joglar. Tanto FUC como la FUA participaron de las actividades de apoyo a los estudiantes riojanos.
La toma de las instalaciones universitarias termino en la renuncia del rector Tello Roldán y de todas las autoridades universitarias y la designación de autoridades interinas hasta que concluyera el proceso de reforma estatutaria. El rector “normalizador” Fabián Calderón asumió con la promesa de consagrar los reclamos de la comunidad universitaria riojana y de no presentarse como candidato con el sistema que surgiese del debate.
El nuevo reglamento electoral instauró el sistema de elección directa ponderada para las autoridades unipersonales. La ponderación otorgó un 50% del peso electoral al claustro docente, un 30% al claustro estudiantil y sendos 10% a egresados y no docentes.
El pasado miércoles se realizo la primera elección con el nuevo sistema resultando ganador el propio rector “normalizador” Calderón, que olvidó su promesa de no reelección, con el 55,2% de la votación frente a Alejandro Álvarez que obtuvo el 42,05%. Paradójicamente, si sumamos los votos emitidos, el candidato triunfador fue elegido por 4335 personas mientras el candidato perdidoso sumó 4862 voluntades. La ponderación de los sufragios logró el milagro.
Las claves de la victoria de Calderón son el triunfo ajustado en el estamento docente y el aplastante en el sector no-docente. Con esa distribución de sus electores el rector interino se aseguró un nuevo periodo al frente de la casa de estudios riojana compensando los más de 1600 votos de diferencia que le sacó su competidor en el sector estudiantil.
Por otra parte, los aparatos políticos externos a la universidad se hicieron sentir en la elección riojana. El apoyo del gobernador Beder Herrera y, particularmente el del randazzista intendente de la capital riojana Ricardo Quintela parecen haber jugado un papel central en los resultados. Algunos observadores del acto electoral hicieron notar la presencia de camionetas de la municipalidad riojana llevando electores hasta los centros de votación. También se menciona el papel clave de la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación, especialmente en la aplastante victoria de Calderón en el estamento no docente.
Párrafo aparte merece una controversia que surgió en las últimas horas: no se computaron los votos en blanco y, de hacerse, su incidencia en los porcentajes finales podría forzar una segunda vuelta. Resulta que el reglamento electoral exige obtener el 50% de los votos para ser electo en la primera vuelta y los votos en blanco podrían hacer descender los porcentajes de ambos candidatos.
La experiencia riojana puede tener algún impacto en la UNC. Es vox populi que el rector Tamarit pretende imponer un sistema de elección “directa” ponderada en la UNC. Es más, las distorsiones entre los porcentajes y los resultados netos de votos podrían ser mayores ya que lo que el sistema que el oficialismo rectoral piensa poner en consideración de la Asamblea Universitaria incluye una doble ponderación de votos. Con este sistema el porcentaje necesario para ser electo rector podría conseguirse con una menor cantidad de votos efectivos que en la vecina UNLAR.
La experiencia riojana nos muestra que la elección ponderada, mal llamada directa, no termina de diluir los aspectos negativos del actual gobierno colegiado. Al contrario, la influencia de los aparatos externos a las casas de estudio pueden ser aun más gravitantes en algunos sectores.
Por otro lado, la expectativa que generó la inédita movilización de la comunidad riojana en pos de la democratización de los claustros se ve parcialmente defraudada por estas distorsiones producidas por la ponderación de votos.
El argumento central de los sectores docentes para mantener el 50% de la representación en su poder fue la imposición del la Ley de Educación superior. Aunque si se hace una lectura correcta de la redacción el artículo 53 de dicha ley solo impone esa mayoría especial para los “órganos colegiados de gobierno”, es decir consejos directivos y superiores, pero nada prescribe para la elección directa de las autoridades unipersonales. En este sentido, los estudiantes cordobeses reunidos en el último congreso de la FUC adelantaron que en el caso de avanzar hacia el cambio de sistema exigirán la paridad docente-estudiantil.
El debate sobre la manera de elegir rector y decanos en la Casa de Trejo promete ser largo e intenso. La elección riojana permite adelantar algunos tópicos de la misma. Los sistemas electorales son mecanismos de distribución de poder al interior de las instituciones y, naturalmente, genera conflictos. Generar falsas expectativas puede ser un arma de doble filo para sus promotores. Al inicial entusiasmo puede seguirle una gran desilusión si se utilizan las reformas como mecanismos propagandísticos sin explicar claramente sus límites. No basta con las expresiones de deseo para establecer un sistema coherente.
La reflexión de Manuela Calvo, tesista de la Licenciatura en Comunicación de la UNLAR, parece resumir el sentimiento que hoy reina en la casa de estudios vecina: “el voto ponderado no cumplió las expectativas de democratización, en la mayoría del estudiantado no. Hay casi 4000 estudiantes que no eligieron al actual rector y hoy siente devaluada su decisión. Hoy los estudiantes reclaman a sus docentes por los que pelearon el año pasado”