Ganancias cubre el 3% de la suba del gasto público

El crecimiento fuerte del gasto público exige aumento de impuestos y más emisión monetaria. Los sectores más acomodados presionan para reducir Ganancias o cobrar un bono extraordinario que compense la inflación. La situación de los hogares más pobres es más grave porque sufren en plenitud la aceleración de la inflación. Un informe de Idesa señala que el salto de $480 mil millones entre enero y agosto del año 2013, a $700 mil millones en el mismo período del año 2014 del gasto, Ganancias apenas cubre el 3%.
Alrededor de un 69% se financió con aumentos de otros impuestos y otros ingresos, excluyendo el impuesto a las ganancias de las personas. El 28% restante del aumento del gasto público fue desequilibrio fiscal que se financió básicamente con emisión monetaria.
Estos datos muestran que el peso de sostener un sector público que se agranda recae fundamentalmente sobre impuestos que se trasladan a los precios y la emisión monetaria, y muy marginalmente en aumentos del impuesto a las ganancias de las personas. Sólo un 3% del aumento del gasto público se financia con aumento de recaudación del impuesto a las ganancias de las personas. Si bien la no actualización de los parámetros del impuesto a las ganancias reduce el ingreso de la gente de más altos ingresos, su impacto es modesto al lado de las pérdidas que la inflación impone al conjunto de la población y, particularmente, a los sectores más vulnerables.
A criterio de la consultora, en este contexto, pujar para que se reduzca Ganancias constituye un “acto insolidario. Implica presionar para que quienes menos ingresos reciben –los trabajadores informales, formales de bajas remuneraciones, los jubilados, los desempleados y los inactivos– aumenten su aporte al financiamiento de la expansión del gasto público para morigerar el esfuerzo de los trabajadores formales de mayores remuneraciones”.
Agrega que los sectores mejor posicionados hacen huelgas contra el impuesto a las ganancias y presionan por un bono extraordinario que compense la inflación. En muchos casos, lo logran y hasta llegan al extremo de apelar a mecanismos de dudosa legalidad para eludir el impuesto a las ganancias. Esto tiene un impacto social muy regresivo porque son los hogares más pobres los principales afectados por la paralización de los servicios debido a las huelgas y por la aceleración en el crecimiento de los precios.