Desafío en UTA: lograr una conducción fuerte

Por Yanina Passero
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2014-11-11_PEÑALOSA_SALERNO_ASTUDILLOSeguramente por mérito propio, pero también por una serie de “ayudas” externas, Alfredo “Cuchillo” Peñaloza asoma como favorito para hacerse con la elección sindical del gremio de los choferes que actualmente conduce. Golpe de suerte o estrategia política, la actual conducción -que fuera de su máximo representante apostó a la renovación de la mayoría de sus cuadros en los cargos siguientes- logró proyectar una imagen contraria a la conocida.
De la atomización y el caos marcado por la interna viva en los momentos más álgidos de la privatización de la Tamse y el proceso de licitación en general, se pasó a una actitud enérgica del oficialismo que logró reducir los márgenes de acción de la oposición. La torpeza de algunos dirigentes que se medirán en las urnas en la jornada de hoy facilitó la empresa.
La campaña comenzó con un paro en Ersa impulsado por Osvaldo Diani, el ex delegado de Ciudad de Córdoba y candidato a secretario adjunto por la Lista B que encabeza el ex secretario de Finanzas de UTA, Ricardo Salerno. El dirigente sindical causó varios dolores de cabeza a Peñaloza y, por momentos, la ola de protagonismo y el poder de movilización que concentró cuando se decidía el futuro de la transportista cordobesa que finalmente fue eyectada del sistema, hizo temblar a más de uno con ambiciones políticas dentro de la UTA.
Diani y sus delegados pagaron el pecado de dejar en evidencia a la conducción que mostraba dificultades en tomar el timón con firmeza. Peñaloza no reconoció su mandato como delegados al concretarse el traspaso a Ersa y Autobuses Santa Fe y su suerte aún se dirime en el Ministerio de Trabajo de la Nación. El desconocimiento total llegó con aquel paro impulsado por Diani para recuperar su posicionamiento político con fueros de candidato. La retención de servicios que lazó no recibió los avales ni de UTA, ni de la cartera laboral provincial que comanda el ministro Adrián Brito. Puso en peligro la estabilidad laboral de un centenar de choferes. Peñaloza espera que esa cuenta se pague hoy en las urnas.
En lo que respecta a la tercera lista opositora, liderada el chofer Luis Astudillo, mantuvo un perfil más bajo y debido a que la mayoría de la nómina está integrada por ex delegados la tracción del voto se aligera. Se sabe que el poder de un delegado se mide por las adhesiones de base que genera. Al tener un contacto menos intenso con los afiliados a través de la solución concreta de problemas, el sentido común indica que las tareas de posicionamiento electoral son más arduas.
Hasta allí espaldarazos foráneos a la candidatura de Peñaloza que se completaron con otros no menos importantes. En resumidas cuentas sirvieron para consolidar los ejes planteados en la campaña oficialista.

Respaldo político
La conducción de la UTA y el Ejecutivo municipal lograron un buen canal de comunicación y acción, claro que con la apelación mediante de los clásicos métodos del gremio que terminan con los pasajeros del transporte como rehenes. Lo cierto es que la administración radical prometió la transición al nuevo esquema de transporte sin la pérdida de puestos de trabajo que hoy Peñaloza también reivindica como un logro de su gestión. Incluso con un valor agregado: la renovación al 80 por ciento de la flota que conducen los choferes.
El proceso terminó reforzando la confianza entre las partes. Sin decirlo abiertamente, desde el municipio abogan por un nuevo mandato de Peñaloza al que erige como único interlocutor válido, por fuera de los dirigentes con ansias de protagonismo. Mejor malo conocido, repiten alfiles de Ramón Mestre.
El respaldo de la Provincia fue la cereza del postre. En medio de la campaña, Peñaloza concretó una de sus promesas para el nuevo ciclo: plan de viviendas a través de la firma de un convenio con el Banco de Córdoba para la entrega de créditos blandos. Un dato que trasciende el acuerdo en sí para situarse en las arenas de la política. Son varias las voces que señalan que el ex jugador de fútbol en las inferiores de Peñarol analiza con mesura la posibilidad de expandir sus influencias. Buenas fuentes marcan que Peñaloza sería un firme candidato para la conducción de la CGT Regional Córdoba, hoy comandada por el legislador delasotista y titular del SEP, José Pihen.
Los contactos con el poder municipal y provincial son evidentes. La apuesta de ambos estamentos del Estado que participaron aledañamente a la elección no parece ser otra que evitar que la atomización de un gremio impacte en la prestación de un servicio clave.
Sólo resta comprobar hoy con el resultado que canten las urnas si Peñaloza cuenta con el respaldo interno como se especula. Con estos tres elementos, la base estaría dada para que en la próxima gestión la UTA logre consolidar una cúpula sindical sin poros, que canalice por las vías adecuadas los reclamos sindicales, sin múltiples voceros. Cierto es que todo sindicato acude a medidas extrema como los paros, pero más peligroso es aún cuando tal potestad se utiliza discrecionalmente y por cualquiera.