A contrareloj municipio analiza ofertas y no descarta prórroga

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Ahora la pelota está en la cancha del municipio”, reflexionó una fuente empresarial que estimó que el servicio se terminará licitando en un valor de 135 o 140 millones de pesos, apenas pasados del tope oficial.

Una licitación más y el intendente Ramón Mestre se sacaría de los hombres un gran peso de encima. En particular, la puja por la explotación del servicio de higiene urbana de la ciudad fue buscada por la decisión política de privatizar la empresa de recolección de residuos sólidos urbanos del Estado, fundada por su antecesor Daniel Giacomino.
Al inicio de la administración radical, el novel responsable del Palacio 6 de Julio justificó el desaguase advirtiéndoles a los vecinos que Crese y Tamse era un “agujero negro” para las arcas públicas. El sistema de transporte ocupó esfuerzos, extendiéndose más de lo pensado: recién en agosto pasado terminó de substanciarse, dejando escasos meses para un proceso igual o más complejo como la higiene urbana.
Con desafíos de doble carga. Con la privatización del servicio no sólo se prometió reducir el gasto en el rubro, sino ampliar la prestación con mejoras superadoras del servicio brindado por Crese, cuya consideración pública no era mala en su momento. Y en esa clave fueron confeccionados los pliegos de licitación a cargo de la secretaría de Ambiente, Gabriela Faustinelli. De acabada excelencia técnica, por cierto. Pero de aplicación improbable en el municipio capitalino.
Las dificultades de encausar el proceso en tiempo record saltan a la vista y se harán evidentes con el correr de las semanas. Ya hubo un anticipo: el municipio pidió más tiempo y exigió a las empresas participantes (Lusa, Cotreco y Transportes Olivos) una mejora de la oferta presentada. Mestristas paladar negro salieron al cruce y advirtieron que la Municipalidad no pagará más de lo estipulado: 130 millones de pesos.
Una intervención que buscó desarticular la crítica opositora –encabezada por el concejal del Frente Cívico, Esteban Dómina- más que “apurar” a las compañías que pretenden quedarse con la concesión definitiva; pero también anticipar con sutileza que el análisis de las posibilidades del servicio venían complicadas.

¿Otra prórroga?
Si bien se especulaba que a mediados de noviembre la licitación estaría sustanciada, todo parece indicar que se requeriría de un tiempo adicional, aunque menor, para determinar cuáles serán las obligaciones de los prestadores. Aunque de ante mano se sabe que los pliegos serán una guía que ornamenta el proceso. Si al principio se habló de contenerizaciones en todos los barrios o incorporación de camiones de carga lateral, hoy está bastante establecido que se ofrecerá un servicio bastante similar o igual al que se conoce. El techo fijado por Mestre para las erogaciones no permite grandes innovaciones.
Lo cierto es que ya son varias las voces que señalan que no está descartada una segunda prórroga del contrato precario a Lusa y Cotreco que vence el 31 de diciembre. Se especula que el servicio concesionado debutará en febrero o marzo, y no el primer día hábil del nuevo ejercicio como se preveía.
Los inconvenientes son los conocidos. Ayer venció el plazo para que las tres empresas en competencia presentaran la oferta mejorada que, a la luz de las opiniones vertidas en off the record, no distaban mucho de las propuestas originales. “Ahora la pelota está en la cancha del municipio”, reflexionó una fuente empresarial que estimó que el servicio se terminará licitando en un valor de 135 o 140 millones de pesos, apenas pasados del tope oficial.