La prueba científica en el proceso judicial

juan antonio alos-2Por Moisés David Dib *

Ordenada por el Juzgado Federal N° 1 se llevó a cabo la nueva autopsia del cadáver del Policía Juan Alos, el día jueves 30 de octubre, en el Instituto de Medicina Forense de la Ciudad de Córdoba.
Participaron los peritos oficiales y todas las partes (peritos propuestos por la Fiscalía Federal, por la querella particular y por parte del Fiscal de la Justicia Provincial Emilio Drazile).
El procedimiento llevó varias horas de trabajo, intercambio de opiniones y análisis. Finalmente se llega a un consenso sobre el texto del informe que fue presentado el día martes 4 de noviembre por los peritos oficiales.
El trabajo fue completo, pormenorizado, tomando todos los recaudos y escuchando todas las opiniones de los profesionales intervinientes, es decir cumpliendo con todos los pasos necesarios para alcanzar datos objetivos que pudieran dar respuestas a los interrogantes que se habían suscitado respecto a la autopsia anterior.
Se arribaron a conclusiones precisas, contundentes.
Se constató que aquella autopsia anterior efectivamente había sido realizada y además correctamente realizada.
Estudios radiológicos mediante, se pudo verificar la ausencia de proyectiles de arma de fuego en el cuerpo, también por este método demostrar que las manos no presentaban signos de fractura u otras lesiones óseas.
Se identificó que el cuerpo tenía fenómeno de conservación cadavérica denominado adipocira (proceso de modificación de la grasa con acidificación del medio que inhibe el desarrollo bacteriano y el frena el proceso de putrefacción) lo cual permite ver la integridad del tegumento cutáneo.
Se pudo constatar que el cuerpo no presentaba ninguna otra lesión ajena a la mortal.
Se describió el orificio de entrada del proyectil de arma de fuego en la región del paladar y con él los signos –denominados periorificiales- que definen que ese disparo fue realizado con el cañón arma apoyado en ese sitio o a muy escasa distancia (1 o 2 cm.)
Se verificó la integridad de las piezas dentales y se comprobó la entrada de ese proyectil a la cavidad craneal, el trayecto que había realizado y la salida, en el extremo superior del hueso occipital, muy cerca de la línea media. Todo coincidió con la autopsia anterior.
Ese proyectil impactando en el cerebro fue, sin dudas, la causa de la muerte.
Certificar la ausencia de lesiones en las manos permitió ratificar que las mismas no fueron manipuladas para simular su posición final al momento del óbito.
Con estos elementos y con el antecedente que al momento de la muerte había tenido un fenómeno denominado “espasmo cadavérico” (que fija instantáneamente, sin etapa de relajación como el rigor mortis, en un grupo muscular aislado o en todo el cuerpo, la última actitud vital de la víctima) que en casos como este son vehementemente indicativos de suicidio, se llega a la conclusión que, por la autopsia, la etiología médico – legal más probable es la autoagresión.
Este caso, con la repercusión social que tiene, sirve en definitiva para verificar que en el Instituto de Medicina Forense de la Ciudad de Córdoba hay un conjunto de profesionales con experiencia y solvencia profesional que pueden dar las garantías que necesita tener la población respecto al aporte de aquellos datos científicos que hacen a la investigación judicial.
Esperamos haber contribuido a la búsqueda de la verdad y que esa verdad sirva de consuelo a los familiares de Juan Alos.
(*)Médico legista – Médico Forense, que participó por el fiscal Drazile en la segunda autopsia. Dib es también presidente del Comité Contralor de la especialidad Medicina Legal del CMPC y Docente Universitario.