A un año de las próximas elecciones

Por Rosendo Fraga
para nuevamayoria.com

p12A un año de las próximas elecciones, el acto con el que el oficialismo conmemorará el cuarto aniversario de la muerte de Néstor Kirchner confirmará la estrategia de “entregar el gobierno pero no el poder”. La fecha se cumple el lunes 27 de octubre y todavía el oficialismo no ha decidido si lo adelantará al fin de semana. Máximo Kirchner, quien en el acto realizado en el estadio de Argentinos Juniors el pasado 13 de septiembre -cuarto aniversario del primer acto de Kirchner con La Cámpora-, sería nuevamente el orador central. La idea es que el próximo gobierno, que presumiblemente será de la oposición, sea un intermedio entre dos décadas K. Para ello el oficialismo prefiere un próximo Presidente no-peronista (del PRO o del FAU-UNEN) y retener el poder para condicionarlo y desgastarlo. Para ello el Kirchnerismo especula con ser primera minoría parlamentaria y mantener alineados gobernadores e intendentes. Ello requiere acciones como cubrir la vacante que se abrirá con la salida de Eugenio Zaffaroni de la Suprema Corte, eventualmente ampliar su cantidad de miembros e 5 a 9 -como lo propuso el Secretario de Justicia (Álvarez), que milita en La Cámpora, y fue desmentido después por el Jefe de Gabinete- para designar los nuevos miembros, dominar el máximo tribunal y asegurar la permanencia de la actual conducción del Banco Central hasta 2020. Para ello se requieren dos tercios del Senado, que el oficialismo hoy no tiene. Pero se trata de dos tercios de “los presentes” y ello lo hace difícil, pero no imposible. En la misma línea, la Casa Rosada utiliza a fondo su mayoría parlamentaria antes de finalizar el mes: el Senado da sanción definitiva al presupuesto 2015 y Diputados a la ley hidrocarburos. Podría aprobarse también la estatización de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, la ley de fertilización asistida -aunque es rechazada por la Iglesia- y se enviaría el nuevo Código de Procedimiento Penal. Desarticular el Grupo Clarín es otro objetivo para retener poder después de 2015.
Para que esta estrategia política sea viable, el Kirchnerismo necesita llegar a la segunda vuelta para quedar como la fuerza opositora más relevante a partir de 2015. Desde esta posición política puede hacer viable su proyección de “retener poder” para retornar en 2019. Si quedara fuera de la segunda vuelta, esto se haría más difícil y aunque gobernara un no-peronista, surgirían liderazgos alternativos al de Cristina Kirchner en el Peronismo. El gobernador bonaerense Daniel Scioli ha asumido en los últimos días un discurso cada vez más oficialista, buscando que finalmente la Presidenta lo acepte como la mejor opción electoral posible. Pero al mismo tiempo, los presidenciables del Kirchnerismo puro (Domínguez, Uribarri, etc.) continúan con sus campañas y aspiran a competir con él en las PASO, contando con el aval de la Presidente para enfrentarlo. Con la economía complicada y doce años y medio de desgaste, difícilmente el oficialismo pueda ganar, pero con la oposición dividida en tres como hoy se presenta (Massa, Macri y el FAU-UNEN), tiene muchas posibilidades de llegar a la segunda vuelta contra alguno de ellos. Si Neves gana en Brasil el próximo domingo y si lo hiciera Lacalle Pou en Uruguay, ello confirmará la tendencia en la región a la renovación política. Pero ello no hace imposible que el Kirchnerismo llegue a la segunda vuelta.
La estrategia de gobierno para los próximos trece meses será radicalizar y no moderar. En los últimos tres meses, la instalación de la consigna “Patria o Buitres” le ha complicado al gobierno la economía real, pero le ha permitido fortalecer su ejercicio del poder. No ha mejorado sustancialmente su posición en la opinión pública, pero el Congreso le aprueba más proyectos que antes, los gobernadores -incluido Scioli- se muestran públicamente más alineados, la justicia da menos impulso a las causas por corrupción que en el primer semestre y el sindicalismo opositor ha suspendido su plan de lucha. Por esta razón, tratará de mantener esta consigna como eje político el mayor tiempo posible. Si bien algunos piensan que el riesgo que la aceleración de los bonos Par -que extendería el default- podría forzar una negociación con los “buitres”, la realidad es que tanto el ministro de Economía (Kicillof) como el Presidente del Banco Central (Vanoli) lo desmintieron, reiterando este último que “las reservas están para usarse” y ya tiene media sanción el proyecto de presupuesto que autoriza a gastar 12.000 millones de dólares de reservas el año próximo para pagar deuda preexistente. Radicalizar la política económica y la exterior es el camino probable del oficialismo para acompañar su estrategia política y electoral durante los próximos meses.
Las complicaciones que pueden impedir al Kirchnerismo alcanzar sus objetivos en esta etapa dependen más de imponderables que de las acciones que puedan emprender sus opositores. La oposición electoral está dividida en tres y, aunque ya ninguno de sus sectores vota proyectos del oficialismo, no tiene fuerza para impedir la sanción de los proyectos del gobierno en el Congreso. Al mismo tiempo, La Iglesia, el sindicalismo opositor y el empresariado no muestran capacidad de poner límites al oficialismo. Pero en los próximos meses pueden surgir imponderables que modifiquen el statu-quo. Si dos de las tres opciones opositoras convergieran en un mismo espacio en las PASO, podría surgir un ganador en primera vuelta que complicara los planes del oficialismo. Ello también sucedería si se produjera una ruptura interna dentro del Kirchnerismo, al percibir Scioli que puede perder las PASO del PJ. Las acciones de los holdouts tras los bienes y cuentas de figuras del oficialismo fuera del país también pueden generar nuevas situaciones. De la economía, es el descontrol de la inflación y sus efectos sociales lo que puede alterar el equilibro sobre el cual el Kirchnerismo está ejerciendo el poder en plenitud a un año de las elecciones presidenciales, aunque sin perspectivas de ganarlas.
En conclusión: a un año de las elecciones, la estrategia política del Kirchnerismo puede sintetizarse en la frase de Máximo: “si perdemos entregamos el gobierno pero no el poder”; la estrategia electoral para hacerlo posible es llegar a la segunda vuelta y quedar como la fuerza de oposición más relevante en el próximo período presidencial; la gestión de gobierno para ello buscará sacar el máximo rédito posible de la consigna “patria o buitres”, que le ha permitido acumular poder en los últimos meses; por último, ni en lo político ni en lo sectorial surgen límites al ejercicio de poder del Kirchnerismo, pero pueden aparecer imponderables tanto en lo político como en lo económico que alteren el statu quo.