$200 M, que no es poco



Por Gabriela Origlia

2014-10-19_FINDEANO_webLos gremios estatales cordobeses –con diferente grado de enjundia- reclaman al Gobierno cordobés la reapertura de paritarias. De antemano saben que lo más cercano es conseguir un bono de fin de año, igual que el que lograron en 2013. El gobernador José Manuel de la Sota insiste en que se está haciendo un “gran esfuerzo”, en que la Provincia está pagando “el mayor aumento que se dio en el país”, y en que “la recaudación ha caído” lo que condiciona cualquier “gasto extra”. También conoce que será difícil salvarse de un extra si quiere apaciguar reclamos.
Si el año pasado la Provincia otorgó $1.000 ahora los sindicalistas especulan con conseguir entre 1.400 y 1.500 pesos, es decir proporcional a la inflación acumulada en un año. Con esos montos el Gobierno deberá disponer de unos $200 millones. “Que no es poco”, dijo un legislador oficialista a este diario.
Según las últimas cifras oficiales disponibles en agosto, antes de la ejecución del último tramo de suba a los empleados públicos, el superávit financiero alcanzó los $ 1.551,9 millones, el nivel más bajo de los últimos tres años. En el próximo rendimiento de cuentas la caída será más profunda porque computará el escalón del alza a los agentes estatales. Además, habrá que ver en cuánto la recesión golpea los ingresos fiscales.
Con una inflación que no cede los reclamos de reapertura de negociaciones salariales y de sumas extras se generalizan entre públicos y privados. Se encolumnan lejanos y cercanos al kirchnerismo porque ninguno (sin excepción) cree que –como dicen los funcionarios nacionales- los salarios le hayan ganado a la inflación.
Para incomodidad de De la Sota –y del resto de los gobernadores- el puntano Claudio Poggi ya oficializó que pagará una “gratificación” de $2 mil. Enfatizó que el anuncio lo hace con dos meses de anticipación para que los trabajadores “puedan organizarse y dar previsibilidad”. Una manera protocolar de decir que quiere evitar protestas sociales fin de añeras. En esa Provincia la suba anual fue del 30%.
La necesidad de enfriar el mal humor creciente de los trabajadores coincide con los delgados límites en los que se mueven las finanzas provinciales. No sólo enfrentan el previsible enfriamiento de los ingresos (que crecen por debajo de la inflación) sino que varios gobernadores debieron dejar para mejor momento sus planes de financiarse en el exterior. El conflicto abierto con los buitres obliga a la postergación. Además, a diferencia de la Nación, no tienen maquinita para imprimir.
No sólo los gobernadores escuchan reclamos y preparan billeteras. Los sindicalistas “amigos” del Gobierno nacional –quienes fueron sometidos a un “ninguneo” en todos sus planteos- empezaron a plantear que el alivio debe llegar por algún lado. No sólo reclaman un bono sino que insisten en que Ganancias debe revisarse. Ya se sabe que, en épocas de crisis, los gremios privilegian el mantenimiento del empleo pero con los actuales niveles de inflación no pueden mirar para otro lado. El promedio de las paritarias quedó 10 puntos porcentuales atrás que la suba de los precios (y casi 14 si se toma alimentos).