Para la Bolsa el 2015 será más complicado que este año

DSC_0304Sin arreglo con los holdouts la economía argentina del 2015 se caracterizaría por una alta tensión cambiaria, elevada inflación, atraso cambiario, bajo stock de reservas y actividad frenada. Esa es la perspectiva que delineó el Instituto de Economía de la Bolsa de Comercio de Córdoba, dirigida por Ramiro Sosa Navarro. Subrayó que, en un año de elecciones y sin financiamiento externo, el Gobierno seguiría usando recursos del Central, con lo que la aceleración de la emisión se acompañaría de una continua pérdida de reservas por el volumen de compromiso de deuda.
La reunión de la Bolsa contó con Julio Bárbaro como disertante. Algunos dirigentes del Justicialismo que participaron del encuentro ironizaron acerca de que “el último peronista se va con Macri”. El ex funcionario insistió en que se vive un final de ciclo y que el tiempo que queda será “agónico; es mucho para transitarlo y poco para construir una alternativa”.
Sosa Navarro señaló que la coyuntura obligaría al Gobierno a refinanciar los títulos que vencen en 2015 y, además, aumentarían las posibilidades del riesgo de aceleración de los bonos en default. Las proyecciones también incluyeron la expectativa de que el saldo de la balanza comercial sería menor al de este año, particularmente por la caída de ingresos provenientes de los sectores agropecuarios y agroindustrial que será parcialmente compensada por la baja de importaciones por la profundización del cepo importador.
En ese contexto el ahondamiento de la recesión es número puesto: “Más dificultades para importar, menor dinamismo del agro, más tensión cambiaria y más desconfianza llevarán a esa situación”. Sosa Navarro indicó que si las autoridades volvieran a echar mano a una devaluación el efecto inmediato sería una aceleración de la inflación y una caída del poder adquisitivo. Con menos consumo se “consolidaría el escenario de estanflación”.
Otro es el escenario si el Gobierno decide un acuerdo con los bonistas lo que abriría las puertas al crédito externo, lo que bajaría la presión sobre el Central y permitiría relajar el cepo a las importaciones, con el consecuente alivio de la actividad.
La proyección del déficit financiero para este año de la Bolsa es del 6,7% del PBI, un valor apenas superado en el ’89 cuando alcanzó el 7,8% y durante la administración de Fernando de la Rúa.
Para Sosa Navarro la competitividad ganada con la devaluación de enero ya desapareció y planteó que el achicamiento de la brecha entre el dólar oficial y el paralelo es coyuntural, “no son variaciones sustentadas en un cambio de política económica”. Sumándose a quienes –según el kirchnerismo- quieren “asustar”, subrayó que la fuerte pérdida de poder de compra de los salarios es la principal razón de la baja de consumo en todos los sectores. También aportó que la recesión es más lenta porque las causas que la provocan son endógenas, como es en la actualidad.
“Sin arreglo con los holdouts no habrá una situación explosiva como la del ’89, pero el escenario es complicado. Para que la actual política cambiaria sea sostenible hace falta un acuerdo y, seguramente, también una menor venta de dólar ahorro. Tendrá que haber corrección cambiaria acompañada de otras medidas estructurales porque sino el tiempo comprado con la devaluación se pierde”, sintetizó el economista.