La Cámpora y la astucia de la razón peronista

Por Fernando Rosso
@RossoFer

DYN40.JPGComo la ley de gravedad, la “astucia de la razón peronista” vuelve a operar sobre las ilusiones de los adherentes “inocentes” del camporismo. Los que apostaron a aquello de la nueva juventud que venía a combatir a “los ‘90”, a la vieja política, y los que creyeron que se volvía a poner en movimiento la rueda de la historia suspendida a mediados de los años ’70. La quimera de continuar la obra la “revolución interrumpida” iniciada por aquella “juventud maravillosa”.
A un año de las elecciones generales y faltando bastante menos para las PASO, empieza a tomar forma la estrategia política de los dirigentes de la agrupación oficialista. El destino al que no parece que no pueden escapar tiene nombre y apellido: Daniel Osvaldo Scioli.
Pasado el momento táctico de encumbrar a Mauricio Macri como el enemigo público número uno, al servicio de una supuesta estrategia “a la Bachelet” y luego de la irrupción de Máximo Kirchner a la escena pública, la balanza política dentro de la coalición del FPV-PJ se inclina hacia un pacto con el gobernador de la provincia de Buenos Aires.
El giro hacia nuevo romance de la juventud camporista con el sciolismo tuvo una de sus primeras fotos a principios de septiembre. En una recorrida por la provincia de Buenos Aires, Scioli pasó por la ciudad de Mercedes para inaugurar una nueva sede del Servicio Zonal de Promoción de Derechos del Niño y allí fue acompañado sorpresivamente por el diputado nacional Eduardo “Wado” de Pedro, una de las figuras centrales de La Cámpora. Luego comenzaron los elogios de Scioli a la agrupación en general y a Máximo Kirchner en particular.
La siguiente puesta en escena fue en el V Encuentro de reflexión y debate del justicialismo realizado el último fin de semana en la ciudad de Tandil. Allí estuvieron junto a Scioli, Eduardo Fellner, quien preside el PJ nacional; Sergio Uribarri uno de los pre-candidatos presidenciales del kirchnerismo; los gobernadores José Luis Gioja y Francisco “Paco” Pérez; el presidente de la cámara de diputados, Julián Domínguez (otro “presidenciable”); el titular del ANSES, Diego Bossio; y hasta el jefe de los “gendarmes caranchos”, Sergio Berni. Por los camporistas estuvieron “Wado” de Pedro y José Ottavis de la conducción nacional. Una ausencia llamativa fue la de Florencio Randazzo, uno de los pre-candidatos presidenciales que el cristinismo venía impulsando como alternativa al ex motonauta, justamente con la táctica de expropiarle gran parte del perfil y del relato sciolista.
“Llamemos a los que no están porque buscamos la unidad”, afirmó enfático De Pedro en su discurso en Tandil, un pedido que sonaba más a “que no se vaya nadie” que de última estamos dispuestos a tragarnos los sapos que sean necesarios, y algunos más.
La juventud
“La Cámpora ya no existe más, llamanos la juventud”, había afirmado exultante José Ottavis a la salida del Congreso del PJ en mayo de este año, cuando los dirigentes camporistas se incorporaron de lleno a la “orgánica” del pejotismo. El diputado bonaerense fue el más entusiasmado en salir a certificar públicamente la defunción de La Cámpora. Ottavis, junto con Mayra Mendoza -hoy secretaria de la Mujer del PJ-, fueron durante mucho tiempo de los llamados “impuros” entre los camporistas. “Empezó a militar con nosotros en el duhaldismo a mediados de los años noventa (…) Comenzó haciendo pintadas en las internas que jugaba Fernando “El Pato” Galmarini (suegro de Sergio Massa) referente de la Liga Federal del PJ bonaerense. Igual que nosotros, se alineaba con Galmarini, que en los noventa respondería alternativamente a Menem y a Duhalde” – recordaba Daniel Barboza, quien por entonces era un joven peronista y que hoy sigue integrando el PJ bonaerense.
Justamente una reunión del renovado Consejo Nacional del PJ fue la última puesta en escena pública del pacto de mutua conveniencia entre el kirchnerismo y el sciolismo. El martes pasado se juntaron durante 40 minutos para emitir un documento de apoyo al gobierno en su “batalla” contra los fondos buitre. “Wado” de Pedro se sentó al lado de Scioli para la foto. Parece que hoy, “impuros, somos todos”.
Victoria en la derrota (y viceversa)
El plan del kirchnerismo, luego de esmerilar el poder del gobernador para subordinarlo, parece jugado a dos objetivos en la negociación por los cargos hacia el año que viene.
Los camporistas pejotizados quieren quedarse con la mayor cantidad de diputados nacionales y de legisladores en la provincia de Buenos Aires (hay rumores que afirman que exigen la mitad de los cargos), así como con legisladores en otras provincias. Este plan puede incluir también la imposición de apropiarse la candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Diego Bossio es uno que aspira a postularse en ese cargo, y algunos sueñan con la candidatura de Cristina Fernández para presidir la “Mazorca”.
De esta manera, si Scioli se alza con un triunfo, la estrategia es “rodearlo” apostando a una “teoría del cerco” al revés y anticipada, y mantener sus posiciones en los distintos poderes del Estado. Por supuesto, que este triunfo de Scioli, si se produjese, sería atribuido al aporte cualitativo del kirchnerismo. Si finalmente Scioli pierde -la elección con los números de hoy se definiría muy probablemente por ballotage-; los camporistas de todas maneras habrían logrado su objetivo de colocar a sus hombres en las cámaras legislativas nacional y de la provincia de Buenos Aires, así como en otras provincias. En este escenario, el único responsable y padre exclusivo de la derrota sería Scioli.
Los recientes actos del Movimiento Evita, de La Cámpora y del espacio Nuevo Encuentro (referenciado en Martin Sabbatella), todos pertenecientes al fracción “progre” del kirchnerismo, serían demostraciones de fuerza al servicio de esta estrategia.
De hecho, en localidades del conurbano bonaerense comenzaron a trabajar por la unidad. En San Martín, el diputado Leonardo Grosso del “Evita” llamó a conformar una lista de unidad con el sciolismo para enfrentar al intendente massista Gabriel Katopodis y en Lanús “Wado” de Pedro envío a otro camporista, Julián Álvarez, a trabajar por el espacio del sciolismo hacia el 2015.
Tomando prestadas las definiciones que daba el sociólogo Juan Carlos Torre para explicar la dinámica histórica del movimiento fundado por Juan Domingo Perón, con el encumbramiento de Scioli, parece que hoy el “peronismo permanente” vuelve a un equilibrio natural luego del avatar del “peronismo contingente” que significó el kirchnerismo.
Solo la decadencia de la política burguesa en general y del kirchnerismo en particular puede justificar con “grandes planes maestros tácticos”, el hecho de que La Cámpora se rinda a los pies de una menemista y derechista, que solo tiene matices de diferencia con Massa e incluso hasta con el mismísimo Mauricio Macri. En el corto horizonte del neo-camporismo, la revolución, a lo sumo, será un sueño eterno y el pejotismo la única verdad.