Desborde y promesa de recorte de horas extra en municipio



MunicipalidadEl cúmulo de horas extra autorizadas casi siempre se encuentra en el centro de la polémica. Entre sus atributos se encuentra la posibilidad de disparar el gasto salarial –naturalmente abultado- si no se establece un control exhaustivo de las partidas acordadas para cada repartición y se determina quiénes son los funcionarios autorizados a concederlas. El intendente Ramón Mestre trató de ponerles un tope por decreto al comienzo de la gestión, infructuosamente.
Es vox populi que al menos durante los dos primeros años de gobierno radical, de la mano de la dupla Torres-Dequino (secretarios de la General y Finanzas), estos adicionales salariales funcionaron como variables de reajuste de salarios presuntamente depreciados por la inflación o como compensación por pugnas entre el Ejecutivo y el gremio de otra índole.
Posiblemente, la modalidad de gestión de un equipo repercute en los índices finales con buena parte de la responsabilidad, pero revertir un determinada situación en una Municipalidad acostumbrada a la generosidad en materia de haberes requiere de un cambio cultural profundo. Con nuevos responsables –Alberto Giménez y Hugo Romero- a inicios de sus funciones se intentó una planificación exhaustiva, por trimestre, para tener un control más acabado de conceptos tan volátiles como las horas extra.
Los datos proporcionados al cierre del tercer trimestre del año muestran a priori una deficiencia en esa política. Funcionarios municipales admiten que se entregaron más horas extra simples y dobles en el segundo y tercer trimestre del año, comparado con el mismo periodo del año anterior. A la fecha, se incrementó en un 50 por ciento o en número simples se entregaron 200 mil horas.
Explicaciones hay. Promesas también. Desde el Ejecutivo aseguran que la suba se debió a necesidades operativas que marcan como fecha de inicio el programa de obras de infraestructura y mantenimiento de la red de alumbrado, lanzadas momentos después que Mestre renovara su staff. La necesidad de recursos para atender las nuevas necesidad de gobierno, dicen, más la demanda común del corazón productivo de año, que coincide con el segundo cuatrimestre dispararon los índices.
De todas formas, la gestión especula que en los últimos tres meses del ejercicio se dará una tendencia a la baja porque no se requiere de esfuerzos extra para cumplir con objetivos y servicios; además del recorte que en esta etapa intenta sostenerse en el rubro. “A fin de año, la autorización de horas extra cerrará con el mismo promedio del año pasado, incluso menor”, dijo un mestrista paladar negro. En 2014 se autorizaron un total de 450 mil horas extra.

Presiones
La Municipalidad enseñó en varias ocasiones que la buena voluntad se ve fraguada por la realidad que emana del Palacio y sus reparticiones. La necesidad de contener el gasto no está discusión y Mestre y sus alfiles están más que al tanto de tal realidad. Ahora bien, no debe olvidarse que en un contexto de avanzada inflacionaria y de pedidos de reapertura de paritarias por parte del arco gremial, cualquier intento de recorte puede generar roces.
El Suoem sabe que no habrá oportunidad este año para una nueva negociación. Quizás, atento a este detalle, Rubén Daniele adelantó las elecciones sindicales dos meses para evitar que la presión de sus afiliados coincidiera con la falta de respuesta en este sentido. Por más firmeza que muestre el municipio ante un eventual intento gremial en mejorar salarios por vías alternativas como horas extra o bonificaciones, son conocidos los efectos de semanas de asambleas en la tenacidad de una decisión.