Convenio docente a la cordobesa o el eje Tamarit/Carro (Adiuc)



Por Gabriel Osman
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Pablo Carro y Francisco Tamarit
Pablo Carro y Francisco Tamarit

Francisco Tamarit parece un personaje que nunca agotará su capacidad de sorprender. Posiblemente a él mismo si uno lo compara a este rector con aquel consiliario docente por Famaf de hace diez años, tímido, vacilante, con voz queda, mordiendo biromes en los debates. Todos cambiamos, por supuesto, y bienvenido sea, pero la metáfora literaria que mejor se le adecua es la de aquellos personajes del Dr Jekyll and Mr Hyde, de Stevenson, de mutación tan extrema que hablan más bien de dos personas cohabitando en una.
En la sesión del martes pasado del Consejo Superior no prosperó el intento de hacer sancionar un Convenio Colectivo de Trabajo para los docentes que readecuaba inexplicablemente previsiones de un Convenio Nacional con statu de ley, con una resolución de un organismo que no sólo ignoraba la prevalencia predicha sino hasta el mismo Estatuto de la UNC que, por imperio de la autonomía universitaria, sólo puede modificar la Asamblea Universitaria.
En ningún caso las modificaciones son inocuas y en todos benefician al gremio que el rector supo hacer suyo –el instrumento es Carlos Carro- con una afiliación promovida desde el mismo Rectorado, en años que él fungía como operador todo terreno de su entonces esposa, Carolina Scotto.
Vemos los puntos más impresentables de la versión cordobesa del Convenio Colectivo:
En el Convenio Nacional, el veedor gremial puede ser de las asociaciones con personería o las asociaciones con inscripción gremial, como ADUNCor, un sindicato en formación promovido por los desplazados DIb y Maturano de la Adiuc, trabajo mediante del tándem Tamarit/Carro. En la adaptación local, sólo Adiuc puede nombrar veedores.
El Convenio Nacional establece que la representación gremial la podrá ejercer toda entidad con personería (Adiuc) o asociación inscripta (ADUNCor). El local, sólo Adiuc.
Las federaciones (Conadu, Conadu Histórica, Fedun, Fagdut, UDA, Ctera) cobran el 1% del incremento de la masa salarial negociada en cada acuerdo paritario anual. Esta masa de recursos se distribuye entre las federaciones de acuerdo a un mix de conformidad a la cantidad de afiliados de cada federación. Los porcentajes de participación son, aproximadamente, de 38%, 32%, 18%, 11%, 0,5% y 0,3%. Pero el convenio local introduce una “cuota solidaria” que percibirá Adiuc de todos los docentes de la UNC, estén afiliados o no, incluyendo a los afiliados a otros gremios. Será del 1,5% sobre el salario total, aunque los afiliados directamente a Adiuc podrán deducir esta gabela de su cuota sindical. En resumen, todos le pagarán a Adiuc, menos sus afiliados. Es básico conocer que Adiuc no negocia salarios (esto se hace en la jurisdicción nacional entre las federaciones y el CIN) por lo que por ley de paritarias no puede percibir “cuota solidaria” alguna.
Punto y aparte merece el Convenio Nacional y su previsión en este caso dedicada directamente a beneficiar una eventual reelección de Tamarit, que no está al alcance del Consejo Superior y que debe pasar inexorablemente por la Asamblea Universitaria: todos los docentes con más de cinco años sin concurso (es decir, designados por Scotto o Tamarit) pasan a tener estabilidad y, por ello, ciudadanía universitaria. Nueva derogación parcial de los concursos.
Una pregunta: ¿Qué va a improvisar Tamarit cuando llegue el próximo 15 de junio? Una posibilidad: repasar nuevamente en Stevenson.