Pobres y abúlicos homenajes a Jorge Abelardo Ramos

Pobres y abúlicos fueron los homenajes a Jorge Abelardo Ramos que, con motivo de los veinte años de su fallecimiento, se realizaron los días miércoles y jueves pasados en la legislatura provincial.
Los organizadores esperaban más concurrencia de la que en realidad fue. Esa es la verdad. Apenas una docena y media de personas en cada uno de ellos resultó una magra presencia para alguien que, como Abelardo Ramos, fue uno de los políticos e intelectuales más prolíficos de la segunda mitad del siglo pasado. “Siempre fuimos pocos”, se resignó uno de los organizadores.
El primer homenaje, realizado el miércoles 1 en sesión legislativa, fue el mejor de todos, probablemente. Sergio Busso dio un discurso laudatorio hacia la figura de Ramos en presencia de algunos exdirigentes del FIP de Córdoba y de otros lugares del país. Entre ellos estaban Hugo Stratta (de Santa Fe), José Luis Rodríguez (Buenos Aires), Carlos del Campo (de Córdoba), Enzo Alberto Regali (de Córdoba, historiador y biógrafo de Ramos), Dante Chulia (Córdoba).
También concurrió a este primer homenaje Víctor Ramos, hijo de Abelardo y hasta hace poco funcionario kirchnerista del área de Cultura.
La legisladora Adelma Ponte (UPC) también refirió su paso por el FIP y el Sindicato de Amas de Casa (SACRA), en tiempos en que era conducido por Susana Robledo y Alejandra Vigo, actual concejal.
Algunos comentaban las ausencias de algunos ex dirigentes del FIP o bien de intelectuales que alguna vez estuvieron vinculados a alguno de los diversos nucleamientos políticos de Ramos. Ni el historiador y ex militante frondizista Roberto Ferrero ni el ex periodista Enrique Lacolla, por ejemplo, fueron de la partida. Su ausencia fue atribuida a los últimos pasos políticos de Ramos, en apoyo a la gestión presidencial de Carlos Menem.
Este tema, justamente, fue uno de los que estuvo en discusión en la jornada siguiente para la cual los organizadores habían reservado el salón Regino Maders de la legislatura pero, ante la baja concurrencia de público, debieron resignarse al más reducido Alicia Moreau de Justo. En este acto estuvo presente Martín Ramos, hijo de Abelardo, y su esposa, ambos residentes en Alta Gracia.
Hablaron allí Carlos del Campo, Enzo Regali y Daniel González, entre otros, con puntos de vista diversos sobre la trayectoria de Ramos.
Algunos destacaban las ideas que el “Colorado” sostenía en los años setenta y otros las que Ramos defendió, con su acción política, durante los noventa.
Es probable que el vívido espíritu de Ramos, que fue siempre polémico y punzante, mereciera un homenaje acorde con el volumen y originalidad de sus aportes a la interpretación de la historia y la política. Al menos, si no en caudal de asistentes, en punto a vitalidad y creatividad.
Siempre tan lejano de los protocolos, la memoria de Ramos fue víctima de una recordación un tanto desteñida y ajena a su espíritu vibrante, agudo y vital.