En elecciones directas, estudiantes podrían casi imponer al rector

Por Gabriel Osman
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SIN CONCURSO - UNIVERSIDAD
SIN CONCURSO – UNIVERSIDAD

Nadie sabe con certezas qué planea el gobierno universitario sobre una eventual reforma electoral, o siquiera si está pensando algo. Si se sabe que ha difundido que cuenta con un respaldo mayoritario de Facultades (ocho sobre trece), pero no en torno a qué proyecto, conociéndose como se conoce que ir hacia un sistema de elección directa de rector y vice admite un sinnúmero de mezclas y alternativas.
Pero aun concediéndole a la administración de Francisco Tamarit que cuenta con el mentado respaldo al concepto “difuso” de elecciones directas, el claustro docente -que es per se el numen de la Universidad y también por previsiones de la Ley de Educación Superior (24.521)- debe estar en alerta. La ley le concede a este claustro la gobernabilidad, al disponer que los órganos de gobierno deben estar constituidos en un 50%, por lo menos, por docentes, los cuales, sumados al decano, le dan la mayoría absoluta (Artículo 53, inciso a). A su vez, por ser la Asamblea Universitaria cuerpo estatutario y electoral, siguen siendo los profesores la mayoría absoluta a la hora de elegir al rector y el vice.
Pero en eventuales elecciones directas, previa reforma estatutaria, la Asamblea Universitaria y aún los Consejos Directivos retendrán sus funciones estatutarias y de administración, según el caso, pero no las electivas.
Y aquí, con estas consecuencias, se puede abrir la caja de Pandora. La 24.521 tiene previsiones para los organismos de gobierno, no para mecanismos electorales. En otras palabras, el mix de representantes por claustros de los Directivos (que sumados hacen la Asamblea Universitaria) es de 9 docentes, 6 estudiantes, 2 graduados y un 1 docente, a los que se suma el decano, totalizando 19, no tiene que operar necesariamente con la misma proporcionalidad en un sistema de ponderación por claustros para elecciones directas.
En otras palabras, los estudiantes pueden subir sus pretensiones en la ponderación por claustro hasta ser decisivos en la Asamblea Universitaria. Más todavía, se sabe que esto es lo que han pretendido desde siempre las agrupaciones estudiantiles, más aun cuando sus ideologías se corren hacia la izquierda.
Es probable que la convocatoria a Asamblea Universitaria para reformar el sistema electoral e ir hacia elecciones directas, no llegue en esta administración y, más seguro todavía, que no llegue en un año institucional al que apenas le quedan 60 días. Porque hasta el oficialismo rectoral debería sacar cuenta que le será difícil a su brazo estudiantil, La Bisagra, contener demandas de un mayor protagonismo estudiantil.

Ley de Educación Superior (24.521)

Artículo 53º – Los órganos colegiados de gobierno estarán integrados de acuerdo a lo que determinen los estatutos de cada universidad, los que deberán asegurar:
a) Que el claustro docente tenga la mayor representación relativa, que no podrá ser inferior al cincuenta por ciento (50%) de la totalidad de sus miembros;
b) Que los representantes de los estudiantes sean alumnos regulares y tengan aprobado por lo menos el treinta por ciento (30%) del total de asignaturas de la carrera que cursan;
c) Que el personal no docente tenga representación en dichos cuerpos con el alcance que determine cada institución;
d) Que los graduados, en caso de ser incorporados a los cuerpos colegiados, puedan elegir y ser elegidos si no tienen relación de dependencia con la institución universitaria.
Los decanos o autoridades docentes equivalentes serán miembros natos del Consejo Superior u órgano que cumpla similares funciones. Podrá extenderse la misma consideración a los directores de carrera de carácter electivo que integren los cuerpos académicos, en las instituciones que por su estructura organizativa prevean dichos cargos.