El secreto del “plan secreto”

Por Gabriela Origlia

2014-09-28_KICILLOF-webLos empresarios y referentes políticos que tienen contacto con los integrantes del gabinete nacional hace unos días empezaron a deslizar una suerte de mantra: “Kicillof tiene un plan secreto para enero”. A la luz de la incertidumbre y de las alteraciones que cada jornada sufren las principales variables económicas la pregunta es porqué no develará el misterio con anticipación e impedirá que la situación siga complicándose. La única respuesta con cierta lógica es que ese proyecto se relacione con un acuerdo con los fondos buitres después que la cláusula Rufo deje de tener vigencia. No habría ninguna otra explicación para la dilación.
Aunque hasta ahora la Presidenta y su Ministro se encargaron de desarmar toda posibilidad de un acuerdo con los buitres (tanto el intento de los banqueros nacionales como de los extranjeros quedaron abortados), es probable que las dificultades crecientes en la economía terminen empujándolos a aceptar que otro (¿George Soros?) ponga los US$ 1.350 millones y el Gobierno termine arreglando con él. Esa alternativa les permitiría mantener el relato sin alteraciones y, además, salir a buscar dólares afuera. Sería una vuelta atrás en los hechos sin desdecirse en los discursos.
El dato no es menor para el kirchnerismo que, a toda costa, busca abroquelar el 25% de voto cautivo que estima seguir controlando. Las políticas instrumentadas como el acuerdo de pago a Repsol por la estatización de YPF o el arreglo con el Club de París resultaron más fácil de presentar a ese electorado que lo que significaría explicar una “capitulación” frente a los buitres.
Un arreglo con los bonistas que ganaron en la Justicia estadounidense permitiría –según los economistas- un leve rebote de la economía en 2015. Nadie espera una actividad creciendo como en 2010 pero al menos el mandato terminaría saliendo de una recesión. Algunos expertos consideran que los argentinos vienen aceptando una pérdida del poder de compra de sus ingresos, pero el ambiente social se complicará mucho si se suma una aceleración en la destrucción del empleo. Los privados calculan que este año la desocupación cerrará arriba del 10%.
Es cierto que los indicadores de consumo caen desde niveles altos. Un ejemplo concreto es la venta de autos, que pasará del millón de unidades de 2013 a unas 650 mil o 700 mil este año. Pero sin ingreso de divisas el 2015 sería todavía más duro. El Gobierno optó por pisar los dólares para no perder reservas y la consecuencia –en un sector industrial altamente dependiente de las importaciones- es la baja de la actividad. De mantenerse este esquema, el mercado de automóviles sería de 500 mil en 2015.
Un acuerdo con los bonistas –más allá de quién lo haga- permitiría conseguir algo de dólares afuera que, sumados a las expectativas de un nuevo gobierno, terminarían financiando el último año del kirchnerismo. Pero como por ahora desde el gabinete prefieren hablar del gran “secreto” y no dar señales de hacia dónde terminarán yendo la incertidumbre se acentúa y la sensación que se generaliza entre los potenciales inversores es que hay un error de diagnóstico.
Frente a ese panorama las repuestas pasan por medidas microeconómicas como la renovación del ProCreAuto o el Ahora 12 sin meter mano en los problemas macro, el reparto de culpas sobre quienes están actuando contra la Argentina y las versiones de cambio de gabinete en medio de internas indisimuladas del actual equipo. Es en ese ambiente donde –según sus allegados- Kicillof ya tiene estudiado y armado su plan secreto.