Hay Ley de Abastecimiento, qué pasó con las otras intervenciones

DYN38.JPGEl kirchnerismo es un convencido de que las intervenciones directas en distintos sectores de la economía logran contener las subas de precios de ciertos productos sensibles. Es un esquema al que echa mano periódicamente desde mediado de la década con patrones recurrentes. O bien establece restricciones a las exportaciones o directamente regula los precios internos. Y aunque en el corto plazo la estrategia suele funcionar, los efectos colaterales negativos terminan apareciendo. Ahora cuenta, además, con la Ley de Abastecimiento que los propios legisladores oficialistas admitieron podría ser aplicada para nuevas intervenciones. Los empresarios preparan una presentación en la Justicia.
El error “madre”, según los economistas, es no admitir que la inflación es un fenómeno macro al que hay que atacar con políticas abarcativas que incluyan medidas monetarias, fiscales y de ingresos ad hoc.
Un informe de la consultora Muñoz & Asociados repasa las intervenciones de mercados en la última década y concluye que la pérdida de rentabilidad de los productores termina siempre derivando en una reducción de la oferta local y, a la larga, en una retracción de la producción que vuelve a poner presión alcista sobre los precios que terminan “trepando bien por encima de los niveles pre-intervención”.

Las intervenciones claves fueron:
Mercado de la carne vacuna: a partir de 2005 Guillermo Moreno lideró intervenciones formales e informales a las exportaciones para tratar de controlar el precio interno. Entre 2007 y 2010 los productores comenzaron a liquidar con fuerza vientres (la faena de hembras alcanzó el 48% del total) y el stock ganadero se redujo en nueve millones de cabezas. En 2010 comenzó a sentirse la escasez y el precio del kilo vivo de novillo –históricamente el más bajo de la región- se triplicó en dólares en menos de dos años. Además las exportaciones se derrumbaron, de 800 mil toneladas en 2005 se pasó a 200 mil en 2013.
Falta de trigo en el “granero del mundo”: en 2006 se replicó en el mercado del trigo el esquema usado en las carnes. Se apeló a la institucionalización del Registro de Operaciones de Exportaciones (ROE); la brecha entre el precio internacional del trigo y el interno llegó al 68% (equivalente a una alícuota de retenciones del 41%). La consecuencia lógica de la depreciación artificial del valor interno fue una caída en la producción; las campañas de 2012 y 2013 fueron las de menor área sembrada en los últimos 110 años y la producción de trigo –que promedió las 15 millones de toneladas entre 2004 y 2007- bajó a 9,5 millones en 2013, apenas suficiente para el consumo doméstico. Finalmente el precio internó se disparó 100% y el país terminó teniendo el año pasado el trigo más caro del mundo.
Producción láctea: en 2007 se impuso un esquema de retenciones móviles a las exportaciones de leche en polvo para evitar que las subas de precios internacionales se trasladaran al interno. Este desaliento repercutió en la ecuación de los tamberos; pero –a diferencia de otros casos- la producción láctea creció durante el kirchnerismo, aunque menos que en otros países de la región. En 2013 fue 11% superior a la de 1999. Las ventas externas perdieron dinamismo y, a la vez, Argentina abortó oportunidades de generar divisas por esa vía. Por caso, las importaciones chinas de lácteos subieron 1.300% en 2008.
La peor, la del sector energético: uno de los pilares de la bonanza fue la disposición de energía barata. Para que los consumidores gozaran de ese beneficio el Gobierno mantuvo deprimido los precios que le pagaba a los productores de hidrocarburos. El gas local se pagaba en boca de pozo un tercio de lo que valía el importado de Bolivia y un quinto del gas licuado importado. El crudo también estaba significativamente más abajo. La consecuencia fue la caída de la producción; desde sus picos, cayó el 19% la de gas y la de petróleo el 36%. Esta intervención fue la más costosa desde el punto de vista macro: de los US$ 2.400 millones de superávit de la balanza energética en 2009 se pasó a un rojo de US$ 6.400 millones en 2013.