Incertidumbre y perspectivas negativas

Por Gabriela Origlia

2014-09-14_CAMINOS_web
“Sin los votos el kirchnerismo tenía la piel de cordero; con los votos volvió a ser lo que fue en 12 años en Santa Cruz. El 2005 y no Néstor o Cristina, es el punto de inflexión” (Alfonso Prat Gay)“Desde diciembre hubo en Nueva York más de 600 emisiones de deuda. Eso para los que dicen que el fallo de Griesa es el fin de esa plaza” (Guillermo Nielsen)

“Le pregunté a Capitanich para qué quería $10 mil millones para una repartición sin empleados. Así se manejan, piden dinero al Congreso para repartirlo entre militantes” (Federico Sturzzeneger)

“¿Tiene sentido subsidiar la compra de autos o de electrodomésticos? Sería mejor corregir los desórdenes que se han creado desde el propio Gobierno” (Martín Losteau).



La presidenta Cristina Fernández y su ministro Axel Kicillof podrían haber corregido al alza sus estadísticas del desánimo en el aniversario de la Fundación Mediterránea que reunió a economistas y analistas, quienes coincidieron en que la herencia del kirchnerismo será compleja de gestionar y, además, habrá que hacerlo con escaso margen de maniobra. Las charlas de pasillo de los empresarios fueron en el mismo sentido; nadie espera una mejora de la economía, sino un empeoramiento de las variables claves. El otro aspecto destacado en las exposiciones fue la debilidad institucional -no sólo en este período- que es un condicionante más del desarrollo.
Por supuesto, la inflación fue uno de los temas centrales del debate. El ex presidente del Central, Alfonso Prat Gay, quien repasó que en los últimos 80 años, el 60% del tiempo hubo inflación de más del 20% anual. La falla central, planteó, es la falta de una moneda estable, por lo que el Central pasa de estar al servicio de la administración de turno a directamente eliminar la política monetaria.
“O nos quedamos sin pesos para paliar el déficit o sin dólares para cancelar importaciones. Y si no hay ambos, hay crisis financiera. El prestamista de última instancia, el Central, se convierte en el de única instancia”, señaló y subrayó que si es siempre condenable lo es más en la última década porque “el crecimiento no llegó a donde tenía que llegar. Y no es una imputación política, sino cultural. Todos nos tenemos que ocupar”.
Apuntó que el Central desde el 2005, le “regaló” al Gobierno un billón de pesos en moneda constante. El 500% del patrimonio del banco es exposición al Tesoro. Hasta el 2010 el sector público era contractivo en pesos; desde entonces se disparó la emisión a una velocidad del 35% promedio anual. Y el salario real lleva siete años estancado. “Una economía con dólares ‘encanutados’ no funciona. Es la misma crisis de otras veces, pero peor. Aún con cepo hay crisis del sector externo, producto del desastre del sector energético”, resumió, y acentuó que el Central sólo no resolverá el problema inflacionario, sino que hay que atacar el círculo vicioso que lo provoca.
El diputado macrista Federico Sturzenegger, recién avanzado el 2015 “cuando las expectativas de cambio -cualquiera sean las preferencias- estén más consolidadas, empezará a haber un poco más de luz. “No hay señales de que esta gestión vaya a cambiar lo que viene haciendo y, más emisión, más cepo y más inflación sólo pueden provocar más problemas”, sintetizó.
Deuda e implicancias
Pocas veces en los últimos años se vio el auditorio completo y sin que nadie se moviera durante las exposiciones. Cómo seguirá el enfrentamiento con los buitres fue otro de los puntos salientes. El ex secretario de Economía Guillermo Nielsen –uno de los diseñadores del canje 2005- se ocupó del tema a pesar de sostener que no quiere convertirse en un “viudo” de ese proceso. Sobre la ley de Pago Soberano, dijo que deja al país a “una distancia considerable” de los mercados de capitales. “Pasamos al aislamiento y al antagonismo ideológico” con el mundo, señaló y enfatizó que el cambio de jurisdicción es “inaceptable” para la mayoría de los bonistas y complica más la situación.
“El problema de la Argentina es hoy y hay que solucionarlo hoy; el fallo de Thomas Griesa es la punta del iceberg, pero detrás de él hay otras 200 causas. Cuanto más tiempo pase más difícil y costosa será la resolución; esto no se arregla entrando en desacato; por el contrario, se lo complica. Ningún Nobel o analista aconseja el desacato, hablan de modificaciones futuras, pero no de lo actual que queda para las autoridades argentinas”, planteó.
Según los cálculos de Nielsen, este Gobierno necesita 10 mil millones más de reservas para terminar sin sobresaltos el mandato y es “imposible” que los consiga si no hay una salida a los mercados de capitales”.
El ex ministro Martín Losteau también fue de la partida; antes de disertar se cruzó en un pasillo con Alfredo D’Angelli, quien riendo le recordó que todavía están a tiempo de escribir un libro juntos “él por el no, yo por el sí”, apuntó en referencia al enfrentamiento que tuvieron por la 125. Indicó que invertir en la Argentina es cada vez más complicado por su volatilidad: en 37 años hubo 17 recesiones. Repasó indicadores de incertidumbre, como que no hay precios que sirvan de señal, no existen a largo plazo variables como tasa de interés, crédito o escala. “Lo mismo pasa con las economías regionales, no puedo confiar en el proveedor o en el cliente. Con los impuestos es igual, en tiempos de crisis se crean por un período y quedan”, indicó.
Como el paradigma más grande de la volatilidad en el país marcó el tipo de cambio real, que genera problemas muy serios porque desalinea la posibilidad de competir con el mundo: “Aquí esto genera un círculo vicioso porque miramos el dólar para protegernos de cambios bruscos en el poder adquisitivo lo que genera una demanda extra que, a su vez, provoca más volatilidad”.
Para Losteau sólo se pueden pagar más salarios en dólares y ser competitivos si se invierte y si el sector público mejora lo que ofrece por cada peso de impuestos que se pagan incluso comparado con los países que son competencia. “El problema ya no es si las políticas públicas están bien diseñadas o no sino que nuestro Estado –desde hace muchos años- es absolutamente incapaz de brindar mejoras continuas y sistemáticas a sus ciudadanos, ni en tiempos buenos ni en los malos.

Más por menos

Si se toma el presupuesto nacional por habitante ajustado por inflación en comparación con el 2000, hoy es 150% más alto. En Córdoba está el 92% por arriba que en ese año. La Nación tiene, desde el 2003, $450 mil millones más por año; es decir, $45 mil más por año por familia. En infraestructura, que es un déficit en la Argentina, el presupuesto ajustado por inflación desde 2003 hasta hoy es de $1,2 billones (US$ 145 mil millones de dólares). Las cifras las presentó Martín Losteau.

Sin milagros

Si los 9,3 millones de personas que no tienen empleo o están en negro se incorporaran al sistema productivo Argentina generaría US$ 88 mil millones más por año, lo que significa una suba del 38% del PBI. La cifra equivale a dos cosechas de este año (en total el campo generará US$ 41.800 millones). El presidente de la Fundación Mediterránea, Martín Amengual, difundió el cálculo y dijo que la cifra permitiría que sin retenciones, sin impuesto al cheque, sin Ingresos Brutos y con menos de $ 200 mil millones para subsidios “habría superávit” y se podría, por ejemplo, duplicar la inversión en obra pública. “Los milagros no existen; los proyectos sí”, dijo.