El Rectorado va por el gremio que le falta: la FUC

Por Gabriel Osman
[email protected]

SIN CONCURSO - UNIVERSIDAD
SIN CONCURSO – UNIVERSIDAD

El oficialismo rectoral de la UNC se prepara para el experimento más extremo en materia de alianzas políticas, más aún que la Megaalianza K y los ensambles que ensayó, con éxito, para ganar en la Asamblea Universitaria de marzo de 2013. Esta vez se apunta directamente al Guinness World Records: ganar la conducción del gremio estudiantil, la FUC, en el congreso que la organización estudiantil de segundo grado celebraría el 3 de octubre, según la fecha más actualizada que se conoce.
El Rectorado de Francisco Tamarit sigue la lógica física del poder: siempre quiere más poder. Ya cuenta con el gremio docente, la Adiuc, desde que en 2012 la rectora Carolina Scotto –su principal operador fue precisamente Tamarit- propiciara la afiliación de un importante número de docentes al raquítico sindicato para arrebatarle la conducción a la dupla David Dib-Eduardo Maturano, colocando en la secretaría general a Pablo Carro.
Con el gremio más chico pero también más poderoso, el de los no docentes, utilizó recursos menos ortodoxos, consistentes en hacer lo necesario para mantener la larga cuarentena que ya lleva tres años: bloquear el proceso de normalización con una eternizada intervención del puntano Alberto Geraiges, con los buenos oficios mediante del ministro de Trabajo Carlos Tomada y, más importante todavía, del poderoso diputado nacional y ex secretario de Políticas Universitarias, Martín Gill.
Por ahora, ha quedado fuera del redil la FUC, en manos de la Franja Morada, que ganó las elecciones estudiantiles, como ya es costumbre, pero que ahora corre con posibilidades de verse derrotada el 3 de octubre si los criterios aditivos extremos del nuevo oficialismo logran sacudirse algunos “preconceptos” y van en busca de todo lo que no sea Franja, lo que incluye desde el yancismo a la izquierda no K, como Sudestada (los ex Bisagra de Aiel de Lenguas, MBA de Agronomía, MNR disidente de Químicas), incluyendo también en la redada a agrupaciones más chicas como UEU (Tomás Juncos-Derecho).
La táctica electoral que trata de implementar el Rectorado sigue la ortodoxia marxista más pura, pero no la de Karl sino la de Groucho Marx. Esto es, tiene sus principios pero si es necesario los cambia por otros. Visto con crédito a su favor, deroga de un plumazo y de manera muy original la obsoleta antinomia naturaleza/historia de la filosófica clásica. El hombre no tiene ni una ni otra: es actualismo puro. (Uno de sus mejores exponentes en Córdoba es el ex viceintendente Carlos Vicente, que ha derogado sucesivamente todos sus dualismos: lilista o antililista, antijuecista o juecista, giacominista o antigiacominista), deviniendo en un presente continuo. Tal vez aquí encontremos una línea de coherencia, porque Tamarit se encolumnó detrás de la “Franja disidente” del Frente Santiago Pampillón de Vicente allá por los ’80).
Deberá observarse con atención cómo se alinean las fuerzas estudiantiles más chicas detrás de la tenida entre la Franja Morada y la Megaalianza K, habida cuenta la heterogeneidad que persigue esta última, y tener siempre presente que lo que no explican las coincidencias, por lo general siempre lo hace “Poderoso caballero Don Dinero”.
Y también advertir sin equivocarse que el complejo momento que vive el oficialismo por su, por lo menos, confuso enfoque sobre el conflicto de la radicación de una planta de Monsanto en Malvinas Argentinas, es una debilidad hacia afuera de la UNC, no hacia adentro, donde mantiene la iniciativa y en donde en algún momento buscará escarmentar la “irreverencia” de Agronomía de buscar un enfoque científico al entredicho.