Producción de autos, en medio de la tormenta perfecta

Por Gabriela Origlia

ilustra tormenta perfecta“En un modelo agroexportador, sobran 10 millones de argentinos”, dijo Jorge Capitanich para  defender la “doble finalidad” que según el Gobierno tienen las retenciones a las exportaciones del campo: por un lado, mejorar la recaudación; por el otro, a través de su impacto en los precios internos impulsar procesos de industrialización. En su evaluación le faltó contar cómo, por otro lado, están golpeando a la industria y a uno de sus principales motores, como es la producción de autos. Entre reuniones con las terminales y reprimendas públicas el Gobierno busca presionar para una salida que no existe si, en el medio, no aparecen dólares.
Para sostener el ProCreAuto el Gobierno les ofrece unos US$ 200 millones mensuales a las terminales para que paguen importaciones. La cifra es una gota en el océano puesto que la deuda acumulada es de unos US$ 3.500 millones (unos US$ 640 millones corresponden a Fiat). Con 200 mensuales se requerirían 18 meses para cancelar ese monto sin contar lo que se iría sumando. A comienzos de este año Capitanich se reunió con representantes de todo el sector automotor, como ya habían comenzado las restricciones a las importaciones les pidió que se financiaran con sus casas matrices y que a los tres meses se les cancelarían los montos.
A la salida el comentario generalizado –en voz baja, por supuesto- fue que no había ninguna garantía para ese pago. La experiencia la tenían dos años atrás cuando el Gobierno prohibió el giro de dividendos. Las medidas que desalentaban la producción se fueron sumando, licencias automáticas, el cepo, las declaraciones juradas y el impuesto a los de alta gama. En promedio, los autos fabricados en Argentina tienen el 30% de piezas nacionales, el resto se importan. El Siena está entre los que incluyen más componentes autóctonos, pero es una excepción.
Sin poder pagar insumos la fabricación está seriamente comprometida y para el Gobierno es impensable en la actual situación de las reservas liberar los dólares. Sin un horizonte de certidumbre ni las casas matrices ni otras filiales parecen dispuestas a seguir financiando montos de cobro dudoso.
Cuando nació el impuesto a las unidades de alta gama –después de que durante meses el Gobierno “subsidió” la compra de importados con un dólar oficial bajísimo-, los funcionarios plantearon que el segmento alcanzado era de un peso ínfimo sobre el mercado global. El devenir económico cambió el panorama; con la suba de costos y su traslado a precios, el gravamen empezó a alcanzar a los autos de gama media (que constituyen la especialización argentina). Las automotrices modificaron su política de precios –los márgenes de rentabilidad cambian para alcanzar a todos los consumidores- y empezaron a “castigar” a los vehículos más baratos para repartir la carga de los costos operativos.
Aparecieron los créditos nacionales y también los cordobeses pero los incentivos para producir y comprar ya no estaban. Con recesión y expectativas negativas los consumidores extreman el cuidado del bolsillo (sobre todo cuando el parque automotor es moderno) y las automotrices no fabrican porque temen quedarse con autos a mitad de terminar por faltante de piezas.
La salida es compleja porque no se limita a medidas sectoriales. Hace tres años, desde la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Córdoba se empezaron a plantear los problemas de competitividad. Parecían, para muchos, agoreros. Hoy las suspensiones y despidos encubiertos en terminales y autopartistas le dan –lamentablemente- la razón.  El atacar los síntomas pero no la enfermedad de base complicó las cosas.

“Sirvió transparentar”

guillermo acosta304En diálogo con Diario Alfil, el secretario de Industria de Córdoba, Guillermo Acosta afirmó que es bueno “para Bancor y para la Provincia” que Fiat “transparente” la situación y salga del plan de financiamiento. Señaló que la situación de las terminales es muy heterogénea, y que Renault continuará en el programa, a la vez que Volkwagen quiere sumarse. Admitió que el panorama es muy complejo para la industria porque Brasil no levanta cabeza y la demanda interna está planchada.

Provincia (con dos ministros) responsabiliza a Nación por suspensiones en Córdoba

El gobierno de la Provincia busca despegarse de los despidos y suspensiones en el sector metalmecánico cordobés, acuciado por las variables macroeconómicas. En las últimas horas, salieron dos ministros a culpar a la administración nacional conducida por Cristina Fernández: el de Trabajo, Adrián Brito, y el de Economía, Ángel Elettore.
El primero hizo hincapié a una falta de acción de kirchnerismo. “El Gobierno nacional debe tomar decisiones fundamentales, ya que la Provincia ha venido efectuando paliativos con la idea de sostener el consumo interno”. Además sostuvo en que en el contexto de baja del consumo las medidas de suspensiones rotativas a 3500 trabajares son preferibles antes que los despidos. No es una declaración muy habitual en un ministro con trayectoria gremialista, pero parece ser sensata en vistas de la caída de consumo y producción.
Por su parte, Elettore, funcionario que extrañamente sale a hablar en público, directamente cargo contra la política económica nacional: “Hay un cóctel que le está pegando a las empresas y los estados”.
“Se agravan las reservas del Banco Central. Hay una serie de elementos que están jugando en contra del crecimiento económico. Esto realmente se viene agravando a tal punto que ya hemos advertido, que por ejemplo el IVA por primera vez creció solo un 24%, esto quiere decir que hay una fuerte retracción del consumo, y el impuesto a las ganancias creció un 46%, casi un 50%. Con lo cual es algo que también atenta contra el consumo”.