Macri ingresó con el pie derecho a coto electoral de De la Sota

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Mauricio Macri dixit
“Este paso es importante y es único porque todos los que apoyaron con su voto dijeron ‘queremos ser protagonistas de la Argentina que viene’. Todos han dicho ‘queremos conquistar el futuro que nos merecemos’. Votaron por una argentina donde se haga política de otra manera, donde pensemos en la gente y resolvamos sus problemas. Hay aparatos en la política que quieren que nada cambie porque les fue bien con el caos. Juntos somos imparables”.
Oscar Aguad dixit
“La sociedad no está mirando quien es de derecha y quien es de izquierda. La sociedad mira quién soluciona sus problemas. La opción es continuidad o cambio, no es de derecha o izquierda. Si no estamos juntos, la continuidad nos va a ganar de nuevo. Tenemos un acuerdo en Córdoba que seguramente se va a establecer para el año que viene presentarse y ganar la gobernación”.

El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, encontró –una vez más- en la provincia de Córdoba el almizcle que requiere toda carrera presidencial. La elección municipal de Marcos Juárez que favoreció ampliamente al candidato que erigió la alianza macrista y radical se superó a sí misma. La intervención directa del expresidente de Boca Juniors y el gobernador José Manuel de la Sota en la campaña fue suficiente para nacionalizar los comicios y las observaciones del caso.
El triunfo no sería de Pedro Dellarossa (PRO-UCR) o Daniel Fragazzini (UpC), favoritos en la pugna. La corona de laureles sería alzada por sus patrocinadores inobjetables. Y así ocurrió. Fue a Macri a quien le tocó cantar victoria en la cara de quien fuera alguna vez un potencial socio político en los arrumacos propios de la víspera de las elecciones legislativas de octubre de 2013. El hecho político superará el impacto que pueda generar en la órbita política local, precisamente por el cariz que le imprimieron a la elección dos hombres que aspiran alcanzar el despacho principal de Balcarce 50.
La balanza no permitiría, tal como se planteó la coyuntura, un término medio. Si el candidato macrista resultaba favorecido por el voto popular, el gran ganador sin duda sería Macri, como se dijo. Ahora bien, si los números no acompañaban al hijo del histórico intendente de Marcos Juárez, Henry Dellarossa, el jefe de gobierno porteño asomaría como el gran derrotado a juzgar por sus energías vertidas en la localidad y la de sus alfiles. Perdía más que De la Sota, por la simple necesidad de prolongar en el tiempo los efectos triunfalistas de octubre del año pasado, cuando el PRO logró imponerse como segunda fuerza en Córdoba Capital, desplazando al peronismo; y en el tercer lugar del podio a nivel provincial. Todo esto, en la primera incursión seria del macrismo en territorio cordobés. El efecto contagio cotizaba en bolsa.
Puede aseverarse en consecuencia que Macri penetró en las arenas de la política nacional con peso específico propio, pero también con proyecciones a futuro. En Marcos Juárez logró sumar a la prudente UCR (a la hora de definir acuerdos electores) para el primer “experimento” electoral en la provincia, una suerte de modelo que podría replicarse en 2015. En los festejos posteriores al cierre del escrutinio provisorios, Macri se rodeaba no sólo de su círculo de confianza con oficina en Buenos Aires (su armador nacional, Emilio Monzó; la senadora por el PRO, Gabriela Michetti; su ministro de Educación, Esteban Bullrich) y los referentes locales del partido; también lo hizo con expectables radicales (el diputado Oscar Aguad, artífice de la unión de partidos; el presidente de la UCR, Jorge Font; y el intendente de Río Cuarto, Juan Jure). Ramón Mestre prefirió mantenerse ajeno no sólo la compulsa sino también de los agasajos de la noche del domingo, pese a que no corría riesgos con un mero acto de presencia, incluso con Luis Juez, quien finalmente no participó de los agasajos a Dellarossa (tapón radical). Igual, envió saludos formales en su rol de presidente del Foro de Intendentes.
Con efectos menos pirotécnicos que el triunfo en una elección municipal, el macrismo había plantado otras banderas. Los contactos con amplios sectores de la UCR –que incluye al mestrismo- posiblemente fue la avanzada más importante del año, con especial atención al acuerdo que Macri trabó con Jure para el desembarco del Banco Ciudad de Buenos Aires en Río Cuarto. Nada más y nada menos que para manejar la cuenta del municipio.
Aunque de manera paralela no descuidó el armado propio. Desde estas páginas se anticipó el mapa tentativo de acuerdos que tejió en varias localidades del interior para tener un buen margen de protagonismo en las elecciones municipales y comunales de 2015, ya sea con candidatos propios, apoyando a juecistas o radicales o en alianzas. Ganar Marcos Juárez era clave en este sentido.

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Pero de todas las avanzadas citadas, quizás la más relevante es la penetración de Macri en un coto político afín al gobernador De la Sota. El vecinalismo de la mano de Eduardo Avalle se mantuvo en el poder por dos periodos consecutivos gracias al estratégico apoyo del peronismo. La fractura tras ocho años de estratégica alianza no resultó penosa para la Unión Vecinal, tampoco para el peronismo. Los primeros, obtuvieron casi el 23 por ciento de los votos. Seis peldaños arriba se ubicó el candidato del peronismo. De la Sota fue derrotado, pero quedó con las botas puestas. Al menos, logró reducir a más de la mitad la olímpica brecha del 15 por ciento que separaban a Dellarossa de Fragazzini. Pero no fue suficiente. Los coletazos no tardarán en sentirse en el peronismo cordobés.