Interna peronista en Cosquín destituyó intendente

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Fueron cuatro concejales de Unión por Córdoba y dos del socialismo los que impulsaron el referéndum. El representante del radicalismo se abstuvo.

Ayer la ciudad de Cosquín realizó un referéndum para decidir si destituía o no al intendente Marcelo Villanueva. Dos tercios votaron de los electores para que se vaya, uno tercio para que se quede. Aunque visto desde lejos no parezca, se trata de una situación política motivada por peleas e internas entre dirigentes del peronismo. Para entender el proceso, viene bien un poco de background.
Villanueva es un justicialista que ganó su primera intendencia de la mano de Carlos Caserio, el hombre fuerte del PJ en el Valle de Punilla. Sin embargo algunos años después rompió con el hoy diputado nacional y presidente del PJ provincial y se acercó directamente a Casa Rosada. Comenzó a militar en las filas del kirchnerismo.
En su momento, se promocionó que a partir de entonces bajaron 200 millones de pesos para obra pública en la ciudad. Los funcionarios de Villanueva aseguraron que con ese dinero se efectuó la modernización de la calle principal y del anfiteatro donde se realiza cada año el clásico festival del folklore.
Cuando el dirigente gana su tercer mandato, se reconcilia con Unión por Córdoba. Pide licencia en la intendencia, dejándola en ese cargo a cargo a quien era por entonces su principal socia política, Rosana Adaglio. Parte de la localidad para formar parte del directorio de la Agencia Córdoba Turismo, cosa que no dejó de sorprender.
Un año después, en diciembre de 2012, Villanueva vuelve a romper con el PJ provincial: renuncia al directorio del área de Turismo, y reasume la intendencia. Este hecho fue lo que generó una ruptura entre el intendente y Adaglio. Pues el primero quiso volver, la segunda no quería irse.
La propia mujer -dicen sus militantes- le habría asegurado a su entorno que había “un pacto entre ambos que significaba que Villanueva había sido el candidato en la campaña pero quien iba a gobernar la ciudad durante los cuatro años”.
Eso no ocurrió y todo indica que allí comenzó la ruptura que transformó a ese vínculo en una auténtica guerra política. Sin embargo, hay que decir que Adaglio nunca declaró en los medios esos dichos.
Ciertas o no, las denuncias de corrupción y manejos discrecionales de fondos y obras públicas en Cosquín comenzaron a aparecer, tomaron estado público y se instalaron en la localidad serrana.
Luego, los 4 concejales de Unión por Córdoba, traccionados por Adaglio, junto a los 2 del socialismo, invocaron el artículo 114 de la Carta Orgánica municipal 8.102 y aprobaron el referéndum, “Villanueva Si”, “Villanueva No” (Art.114: “El Intendente podrá ser denunciado ante el Concejo Deliberante en cualquier tipo de sesión y momento de mandato, por uno o más de sus miembros por mala conducta, seria irregularidad, incapacidad o impedimento en el desempeño de sus funciones”).

El referéndum
Un total de 16.554 ciudadanos de Cosquín estuvieron habilitados para votar. La Junta Electoral Municipal dispuso que los vecinos ejercieran su derecho cívico en 54 mesas distribuidas en 5 colegios diferentes.
Quienes concurrieron al cuarto oscuro, encontraron dos tipos de boletas diferentes: Sí a Villanueva o No a Villanueva.
El resultado fue 63,57% por la destitución el 36,43% por la continuidad del intendente.

Denuncias
En medio de un conflicto político, era lógico que así sucediera: la moposición dijo que todo fue normal, Villanueva acusó acciones fraudulentas de la oposición unida.
“Los padrones están modificados en lo que respecta al 2011. Muchos de los que votaron ese año hoy no figuran en los padrones (…). Sin ir más lejos mi hermano fue a votar y se dio con que no figura”, dijo al diario La Mañana.
Otra discusión fue como iría a contarse el voto en blanco. Según Villanueva hubo gran desinformación y elementos poco claros.