Economías regionales: efecto devaluación ya se licuó

p10-1El efecto positivo de la devaluación de enero sobre la competitividad de las economías regionales ya se diluyó, advirtió un estudio de la Fundación Mediterránea. “Debido a la inflación local y a la caída de los precios internacionales, el tipo de cambio real de julio ya es inferior al de diciembre (previo a la devaluación) para productos pampeanos como el maíz y la soja”, dice el trabajo del economista Jorge Day.
En el trigo el índice es similar y para la carne vacuna “hubo una significativa mejora que habría dado lugar a una nueva prohibición de exportaciones”. En el caso de ciruelas y duraznos se registraron “fuertes aumentos de precios internacionales, pero localmente las cosechas fueron magras, por lo que no pudo aprovecharse la oportunidad”.
Otros productos, como aceite de oliva, ajo, peras y mostos, “ya perdieron el colchón generado por la devaluación de enero”, indica el reporte. En algodón, azúcar y naranjas se conserva una ganancia marginal respecto de diciembre, pero el tipo de cambio efectivo para estos productos es entre 30 y 60 por ciento inferior al de 2006.
Day plantea que la devaluación de enero le había dado un respiro a las economías regionales, pero la inflación las ha vuelto a ahogar: “Y por si fuese poco, varios productos han sufrido una caída en sus precios internacionales, complicando aún más el panorama regional”.
Con la devaluación de enero “hubo mejora en el dólar, y también en algunos precios internacionales, lo cual ayudó a varias economías regionales”, pero con el paso de los meses se fue perdiendo esta ventaja por dos lados. “El dólar oficial ha vuelto a abaratarse, o sea, costos crecientes en esa moneda y, además, empezaron a disminuir algunos precios como el de la soja y otros varios productos”, sostiene el informe.
En el caso del trigo, teniendo en cuenta su valor internacional, las retenciones y sus probables costos, si en 2006 tenía un precio relativo de 100, a fin del año pasado llegaba sólo a 69. “Es decir, en el transcurso de siete años sus costos han aumentado mucho más que sus ingresos, señal de deterioro de la rentabilidad exportadora”.
“Con la devaluación de enero, se observó un aumento en su tipo de cambio real, mejorando algo su rentabilidad, pero muy lejos de lo visto hace siete años”, apunta. Para Day, “pasado el tiempo, con un dólar oficial que pierde fuerza contra la inflación, y con el agravante de un menor precio internacional, se ha vuelto a una situación similar a la de fin de año”.
“En otros productos ha pasado lo mismo, o peor, porque su tipo de cambio es aún inferior al de fin del año pasado. Una excepción sería la carne vacuna, que justo es la que ahora se han restringido sus exportaciones, como una manera de evitar mayores aumentos de precios internamente”, finaliza el economista.
Es decir que pese a la mejora del tipo de cambio y a la mayor cosecha de soja, en los cinco primeros meses del año, las exportaciones estuvieron unos US$ 4.000 millones por debajo de las del año pasado, lo que implica una caída del 12%, cuatro puntos por encima de la baja que sufrieron las importaciones. De esta manera el superávit comercial se contrajo más del 40% (-u$s1.600 millones) respecto del mismo período de 2013.
Los últimos datos oficiales indican que las ventas al exterior cayeron un 9% interanual, mientras que las compras a otros países retrocedieron un 16%, en momento de fuerte control de cambios por parte del Gobierno para combatir la fuga de capitales.

Con las moratorias Anses la Caja jubiló 6 mil pensionados

Las moratorias previsionales instrumentadas en la última década beneficiaron a 2,7 millones de personas que no cumplían con los aportes mínimos. Como la primera (denominada “jubilación de ama de casa”) no incluyó durante varios años ningún tipo de condicionantes respecto a la situación socioeconómica del solicitante, una proporción importante de los fondos fueron a familias de ingresos medios y altos. En el caso de Córdoba, a diciembre último cerca del 20% del total de beneficiarios de la Caja cobraban más de un beneficio y, de este total, un tercio de los casos (36%), responde a la moratoria de Anses.
El caso más frecuente es el de personas que tenían una pensión en la Caja y gestionaron una jubilación en la Anses usando la moratoria. Más de 6 mil personas accedieron al doble beneficio bajo esta modalidad. Para las autoridades de la Caja el esquema muestra la baja eficacia distributiva de la política previsional nacional: “Debido a la rusticidad de su diseño, una parte importante de los recursos públicos invertidos en esta iniciativa son apropiados por familias de ingresos medios y altos, contribuyendo a una distribución del ingreso más regresiva”.
Otra es la historia con la nueva moratoria, que es ley hace una semana. Parte de esas debilidades fueron corregidas pero se mantiene la falla de mezclar previsión social con asistencia social. Desde la Caja indican que en otros países se adoptó un diseño más inteligente que combina las prestaciones de la seguridad social con un sistema de pensiones no contributivas diferenciadas de las previsionales. Así, con menos gastos se logra cubrir a todos los adultos mayores en situación de vulnerabilidad y se evita generar el desaliento a la formalidad.
Para la Caja las moratorias contribuyen a profundizar la degradación del régimen federal ya queen la práctica se financian con impuestos coparticipables que por normas especiales fueron derivados al financiamiento de la Anses. Es decir, la Nación distribuye jubilaciones utilizando fondos que le pertenecen a las provincias.