La Municipalidad que dejó de ser rentable (también políticamente)

Por Yanina Passero
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MEGALÓPOLIS - MUNICIPALIDAD
MEGALÓPOLIS – MUNICIPALIDAD

“Sin empleados no podemos realizar tareas. A los trabajadores comunales se los ha demonizado porque ha faltado un intendente con autoridad”, afirmaba convencido Ramón Mestre, el candidato, cuando se pensaba que la tenacidad de su padre integraba el ADN político de quien prometía seguir sus pasos. Manto de piedad: los tiempos no son los mismos. Controles, capacitación y un plan de carrera administrativa era la receta suprema para evitar confrontaciones con Rubén Daniele, el histórico caudillo del Suoem.
La estrategia de evitar rencillas con Rubén Daniele, que tan redituable le había resultado a Daniel Giacomino en términos políticos allá por 2009, fue la única consiga perenne en el tiempo de Mestre, el intendente. Ciertamente existe el diálogo entre la conducción sindical y el gabinete de gobierno municipal. Pero a fuego lento, son muchos los funcionarios que terminaron comprendiendo que ponderar a los empleados municipales con políticas de recursos humanos acorde a la contemporaneidad, no era la receta mágica para garantizar fidelidad y compromiso.
El Palacio 6 de Julio y sus reparticiones ofrecen ejemplos diarios de creatividad, expresada a través del sindicato: siempre sobrarán motivos para justificar quites de colaboraciones o asambleas sorpresivas. Las asambleas de Alumbrado Público de esta semana fueron la gota que rebalsó el vaso. Otra vez en los principales noticieros periodísticos de la ciudad mostraron los reclamos vecinales por falta de luminarias. Otra vez los delegados advirtieron con argucia la falta de insumos. La pregunta de “Doña Rosa” sería automática: ¿dónde está la plata que Mestre prometió para recuperar la red de alumbrado? Los más escépticos asegurarían que fue un anuncio más del momento, para recuperar terreno en momentos de crisis (la emergencia se había declarado segundos después que Metre descabezara a medio gabinete).
Asesores y hombres de confianza de Mestre cargan tintas contra el Suoem, sin notar que los sueños de Mestre, el candidato, escondían un desconocimiento de la realidad municipal, que fue mutando cuando los radicales eran ajenos a toda decisión que refiriera al ejido urbano. Nota al pie: se comienza a percibir cierto escepticismo (¿o realismo?). “Va a ser muy difícil levantar la gestión municipal. El Suoem es el que tira del saco de Mestre todo el tiempo”, confesó un experimentado dirigente radical, “Pepe Grillo” de Mestre.
¿Otra vez Suoem demonizado? Se sabe que no es trigo limpio y es un gremio que sólo vela por los intereses de sus afiliados sin importar la percepción pública sobre su accionar. Cierto es que cada decisión del Ejecutivo debe contar con la venia de Daniele, por más que el sindicalista niegue su rol de cogobernador del Palacio. Pero es natural en política buscar responsables externos. Ocurrió con la famosa “tormenta perfecta” al inicio de la gestión; después con el saneamiento del equipo municipal que presuntamente no supo estar a tono con los desafíos (entre otros motivos menos decorosos ampliamente comentados) y recientemente se agregó el ímpetu de la oposición que notó una carencia y ofreció números propios de la realidad económica (pesimista) de la Municipalidad. “No entiendo a la oposición, me están poniendo palos en la rueda”, disparó Mestre.
La Municipalidad es una picadora de carne y las posibilidades de éxito político son una en cien. Quizás por esto se vuelva a evidenciar en el discurso del Intendente y sus alfiles la búsqueda de responsables por los males que la aquejan. Es muy prematuro para hablar de retirada. Pero no pueden dejar de mencionarse conversaciones frecuentes entre radicales que tienen por objeto el futuro político de su máximo referente.
Praxis pura: ¿Es necesario exponer a Mestre a un segundo período en el municipio?, se preguntan. Presumiendo que el intendente mantiene el caudal de votos de la UCR en Capital, más su presencia importante en el interior, ¿no convendría ahorrar un paso y proponerlo con candidato al principal despacho de la Provincia?
Interrogantes que circulan. Y no son descabellados. Desde estas páginas muchas veces se ha señalado que un intendente capitalino precisa de dos gestiones para mostrar resultados y pegar el salto al Gobierno provincial. La Municipalidad siempre fue un reducto especial y requiere de tiempo y esfuerzos. Pero la fórmula se aplicaba en otra década. El Palacio 6 de Julio es hoy incertidumbre en estado puro. Será peor cuándo no esté Daniele, porque si hay que reconocerle algo por fuera de sus méritos sindicales, es su capacidad de contener a la federación de gremios que constituye el Suoem. Mejor no imaginar cuando los demonios sean liberados.
¿La UCR experimentaría con su único referente un periodo más en el municipio? Una cuestión de análisis de riesgos. Todo parece indicar que la Municipalidad ya no es rentable, y no sólo en términos de caja, también políticos.