Entrevista Antonio María Hernández: “La Constitución se reforma poco, pero siempre se la viola”

1 slide - copiaPor Jorge Camarasa

-Ninguno de los últimos presidentes ha sido porteño. Todos del interior, hasta De la Rúa, aunque haya ganado por la ciudad de Buenos Aires… Y sin embargo, la Argentina sigue sin ser un país federal.
Antonio María Hernández gesticula cuando habla, pone énfasis moviendo las manos.
Constitucionalista, especializado en derecho público y municipal, a los veintiún años se recibió de abogado y a los veintiséis ya era doctor en Derecho. Hombre del radicalismo, partido por el que fue candidato a vicepresidente de la Nación en 1995 acompañando en la fórmula a Horacio Masacessi, entre otros cargos públicos fue diputado nacional, integró la comisión de juristas que redactó la letra chica del Acuerdo de Olivos, fue Convencional Constituyente por Córdoba en 1994, y vicepresidente de la comisión que redactó la reforma constitucional de aquel año.

-¿Qué pasó con esa reforma?

-La reforma de 1994 fue la más legitimada en toda la historia del país. En los debates participaron 305 convencionales provenientes de veinte bloques, y se reformaron 24 artículos y se incorporaron otros veinte… Nunca hubo una reforma constitucional de esa magnitud ni con ese consenso. Fue una verdadera modernización de la Constitución, en la que se aprobaron artículos que deberían haber sido fundacionales. Por ejemplo el 36, aprobado por unanimidad, que condena el quiebre del orden democrático y establece el enriquecimiento ilícito de los funcionarios como un atentado contra la democracia, los artículos sobre la autonomía municipal, sobre el secreto de las fuentes de la información periodística, sobre la incorporación de Pactos como el de San José de Costa Rica y otros…



-Pero entonces da la sensación de que la Constitución no se cumple… Pienso en lo del enriquecimiento ilícito de los funcionarios, por ejemplo.

-Mire, pocas veces se reforma la Constitución, pero siempre se la viola.

-Ahá. ¿Y a quién me puedo quejar? ¿A qué ventanilla voy: a la que dice “Clase política” o a la que dice “Poder judicial”?

-A la que dice Poder Judicial. Pero lo más serio de esto son lasconsecuencias: el hiperpresidencialismo, la violencia, la corrupción, la impunidad… Lo más preocupante es la corrupción. El tiempo promedio de un juicio por corrupción es catorce años, y llegan a juicio entre el dos y el tres por ciento de los casos denunciados.

-Ni vale la pena que le pregunte por Boudou, entonces…

-No… Es que a Boudou hay que oponerle el ejemplo de Elpidio González.

(Elpidio González [1875-1951] fue vicepresidente de Marcelo Torcuato de Alvear y ministro del Interior de Hipólito Irigoyen hasta el golpe de 1930, que lo tuvo preso dos años. Retirado de la actividad política, nadie supo más de él hasta que a fines de los años cuarenta fue reconocido vendiendo pomadas para zapatos en la calle, en las inmediaciones de la estación porteña de Once. Enterado el Congreso de la Nación, los diputados votaron una ley que le permitiera al ex funcionario tener una vida decente, y se aprobó para él la primera jubilación de privilegio. Cuando lo buscaron para darle la buena nueva, González la rechazó con una frase que haría historia: “Mientras tenga dos manos para trabajar, no necesito limosnas”. Elpidio González murió en 1951 luego de pasar seis meses internado en un hospital público, porque no tenía casa propia ni nadie que lo atendiera.)

-Qué país, este, ¿no?

-Un país decadente desde el golpe de 1930 que derrocó a Irigoyen y metió preso a González. Desde entonces, casi nos hemos acostumbrado a vivir de emergencia en emergencia.

-¿Y cómo se sale de eso?

-Entre otras cosas, con una educación cívica y democrática que sea materia obligatoria en los colegios, como era antes. ¿Sabe cuál es el problema de la Argentina?  La anomia, el incumplimiento de laConstitución y las leyes. Hay una encuesta de Manuel Mora y Araujo realizada en 2005 que es estremecedora. A la pregunta “¿Quién viola más las leyes?” las respuestas son: los políticos, el 74 por ciento; los policías, el 56; los funcionarios, el 49; los jueces el 41 y los abogados el 19 por ciento. Para que suceda esto, claro, hay razones históricas, sociológicas y culturales. Fíjese que en este país primero hubo caudillismo, después personalismos, después hiperpresidencialismos… La reforma de 1994 atenuaba el hiperpresidencialismo, pero no se cumple. El Congreso es el primer responsable de esa reforma incumplida, y el segundo responsable es el Poder Judicial.

-¿Cómo ve el 2015, que va a ser un año electoral?

-Estoy viendo con preocupación el final del kirchnerismo… Hay demasiados problemas, hay violencia, falta de diálogo.

-Por lo que dicen las encuestas hasta ahora, parece que va ser un final cerrado.

-Sí, pero un ballotage entre dos candidatos de un mismo partido sería inconstitucional. Por más que uno se llame Frente para la Victoria y otro Frente Renovador o Partido Justicialista, seguirían siendo dos candidatos peronistas. Y desde 1943 hasta ahora, por acción u omisión, ya llevamos setenta años de peronismo. Es mucho…

-Bueno, pero también hubo dictaduras y gobiernos radicales.

-Sí, sí, pero con el peronismo siempre omnipresente. ¿Sabe qué pasa? Que no hay políticos serios que unan el pensamiento, la formación, con la acción. Para el 2015 hay que hacer propuestas y fortalecer los partidos políticos.

-Esto incluye al radicalismo, supongo.

-Sí, claro. Por supuesto. El radicalismo, hoy, también es una expresión de la crisis de los partidos. Está cerrado y en manos de pocos. Por eso las primarias abiertas son buenas.

-¿Y UNEN? ¿Le parece que va a durar, así como está?

-Eso también me preocupa… La experiencia de la Alianza todavía está cerca. Pero bueno, estamos trabajando por un radicalismo serio.

-¿Y en Córdoba?

-También. La elección de Jorge Font al frente del partido ya es en sí misma una apertura. Hasta ahora Mestre tuvo muchos problemas en la gestión, pero estamos volviendo a la ética y al programa doctrinario.

-¿Y cómo está viendo la provincia, en general?

-¡Córdoba también necesita una reforma constitucional! Con tres millones cuatrocientos mil habitantes, es el segundo distrito electoral del país, después de Buenos Aires que tiene dieciséis y medio y antes de Santa Fe, con 3,2 y de Capital Federal, con tres millones. Las provincias grandes tienen un peso especial en la conformación del Congreso, y entonces hay que reformar. Hay que volver a la bicameral y tiene que haber ballotage para que no vuelva a pasar lo que pasó en la elección de 2007, en la que Juan Schiaretti le ganó a Luis Juez por un puñado de votos. Además tiene que haber internas abiertas, eso está en la Constitución.Y hay que fortalecer el Estado. Porque el 3 y el 4 de diciembre del año pasado, con la huelga de los policías, los cordobeses nos quedamos sin Estado…

Además de en derecho público, Hernández es un especialista en autonomía municipal, un rango que logró insertar en la reforma constitucional de 1994. En ese carácter, el intendente de Río Cuarto, Juan Jure, lo convocó para defender al municipio en su disputa con la empresa CET que tiene la concesión para explotar en la ciudad las máquinas tragamonedas. El motivo del conflicto es el horario de funcionamiento de los slots, que la concesionaria explota veinticuatro horas al día.

En principio Hernández había ganado la batalla legal, pero el Tribunal Superior hizo lugar a un amparo presentado por la compañía, y los locales donde funcionan las máquinas siguen abiertos durante todo el día.

-¿Cómo va a terminar esa historia?

-La municipalidad de Río Cuarto va a ganar, porque el fallo que tenemos hasta ahora es esencialmente injusto. Beneficia al juego y desconoce los derechos y las competencias constitucionales que las municipalidades tienen en materia de policía de salubridad y moralidad. Las pretensiones de la empresa son insólitas, y sólo en Las Vegas y en algunos lugares de Asia los casinos están abiertos veinticuatro horas por día.

-¿Y quién se perjudica con esto?

-Esta situación afecta especialmente a los sectores populares, que son los que utilizan las tragamonedas. Pero además, si no se revierte, quedará asentado un precedente grave que va a afectar a la autonomía municipal consagrada en las constituciones nacional y provincial. El Municipio está claramente facultado para regular el horario de los casinos. Pero bueno: esto también se explica por la situación que estamos pasando como país: toda la Argentina es un garito.