La Presidente redobla la apuesta con convicción

Por Rosendo Fraga
para nuevamayoria.com

26-08-2014_buenos_aires_la_presidenta_cristinaEntre enero y junio Cristina Kirchner hizo un giro hacia el pragmatismo impuesto por las circunstancias, pero desde entonces ha girado hacia el ideologismo por convicción. La percepción de que podía perder la gobernabilidad y tener un final de gobierno abrupto como sucedió con Alfonsín y De la Rúa fue la imposición de las circunstancias, evidenciada entonces en la salida de reservas y la percepción de que el desorden económico podía provocar el caos social, como se había bordeado en diciembre con la huelga policial y los saqueos en los que murieron 42 personas. En cambio ahora su gobierno, bajo la influencia del ministro de Economía (Kicillof) -quien cada vez ocupa más espacios de poder- tiene una visión diferente a la de entonces. El riesgo país crece, pero todavía está en niveles inferiores al de enero; las reservas han empezado a caer, pero el gobierno piensa que ahora podrá evitar una crisis como la del primer mes del año; piensa que logrará bonistas que acepten cambiar el lugar del canje para poder cobrar y que la mayoría de los países del mundo comprenden y apoyan la posición argentina frente al fallo del juez Griesa. A ello se suma que la consigna “Patria o Buitres” ha logrado evitar que la coalición oficialista se divida a 14 meses de las elecciones y ha mejorado la imagen de la Presidente y su gobierno, aunque ello no sea significativo. En este marco, el gobierno sigue viendo más ventajas que desventajas al prolongar el conflicto y ya analiza no pagar la sentencia de Griesa hasta dejar el gobierno en diciembre de 2015.
En este marco, el oficialismo, de acuerdo a su personalidad política, redobla la apuesta en septiembre con los proyectos de ley de “Pago Soberano” y de modificación de la Ley de Abastecimiento. La oposición en su totalidad, aunque con argumentaciones diferentes, se opone a ambos proyectos. Ello obliga a tratarlos con discusión en comisiones y aun con tratamiento en tiempo record, la sanción definitiva en ambas cámaras llevará un mes. En el caso del primer proyecto, es claro que no resolverá el problema, dado que la mayoría de los bonistas no aceptará el cambio de lugar de pago, no impedirá que se acelere la exigencia de pago de los bonos y además hará un daño de largo plazo a la credibilidad de Argentina, al poner en duda los compromisos futuros del país al pactar jurisdicción extranjera para endeudarse. En cuanto a la nueva Ley de Abastecimiento que ha generado la oposición total del empresariado de todos los sectores, pone en manos del gobierno mayores instrumentos para la estatización de las decisiones de los agentes económicos. El gobierno necesita para la sanción de ambas normas en septiembre la totalidad de sus legisladores en ambas cámaras. La rebelión de los gobernadores de las provincias hidrocarburíferas contra el proyecto del Ejecutivo que les quita el manejo de las adjudicaciones y el malestar de los senadores contra el vicepresidente Boudou, cuyas causas judiciales se siguen multiplicando, plantean algunas dudas. Pero si hoy se votara, el oficialismo tendría una ajustada mayoría de mitad más uno en las dos cámaras, algo que puede cambiar en las próximas semanas. El pedido de detención de los directivos de la empresa de capitales estadounidenses Donnelley, acusados de “quiebra fraudulenta” por la AFIP, es una evidencia de esta actitud.
Pero la realidad social tiene otra dinámica y antes de cumplirse un mes del “default técnico”, el sindicalismo opositor realiza un nuevo paro general en un fuerte deterioro de las variables sociales: la inflación no cede, la recesión se agudiza, la caída del consumo en los sectores populares es ya la más alta desde la crisis 2001-2002, aumentan despidos y suspensiones. El sindicalismo opositor en sus diversas expresiones cree que la consigna “Patria o Buitres” no pesa más que la situación descripta y por esta razón ha convocado un nuevo paro general para mañana.
Ese día las dos centrales sindicales opositoras peronistas lideradas por Moyano y Barrionuevo realizan un paro general, cuya eficacia depende del acatamiento que tenga en los gremios del transporte, que en principio será alto.
El sindicalismo combativo, ya sea a través de la CTA que lidera Micheli, como la izquierda sindical articulada en torno a los partidos trotskistas (PO, MST y otros), se suman al paro, pero lo realizan de 36 horas, comenzando en la tarde de hoy con cortes y piquetes en rutas, avenidas y fábricas controladas por el sindicalismo oficialista. Este paro tiene lugar cuando la relación del empresariado industrial y el comercio con el gobierno es la peor desde el inicio del Kirchnerismo y la del campo nunca fue tan mala desde el conflicto de 2008. El paro muestra que el factor social, más que la economía y la política por sí mismas, es el límite que puede encontrar el gobierno, quien acusa al sindicalismo opositor de “ser financiado por los buitres”.
El aislamiento internacional aumenta aceleradamente, pero el oficialismo y parte de la dirigencia pretenden ignorarlo. El fallo de la OMC contra Argentina por la implementación del cepo cambiario ha sido contundente. Fue una iniciativa del mundo desarrollado: EE.UU., la UE y Japón, pero también se benefician de esta sentencia como “terceros afectados” -por sus presentaciones previas asociándose a la denuncia- tres de los cinco BRICS (China, India y Sudáfrica), países de Europa que no están en la UE (Suiza y Noruega), Canadá, Australia, Nueva Zelanda e Israel y varios países de América Latina, incluido uno del ALBA como Ecuador. Si bien la sentencia será apelada, en caso de aplicarse haría perder 7.500 millones de dólares en exportaciones a la Argentina. Al mismo tiempo China, coherente con su calificadora de riesgo (Dagong) que ha declarado a Argentina en “default técnico” desde la primera semana de agosto, al igual que las calificadoras occidentales, ha suspendido su inversión de casi 5.000 millones de dólares en las represas hidroeléctricas de Santa Cruz hasta que el país resuelva el conflicto por la deuda, normalice efectivamente su relación con el FMI y pacte jurisdicción extranjera para los conflictos. Argentina sobredimensiona la significación de las manifestaciones a favor de su estrategia, como son las de un Premio Nobel de Economía (Stiglitz), que además es asesor del gobierno kirchnerista. Pero prefiere no asumir que hay tres decenas de premios Nobel de economía que piensan de otra manera, como el Premio Nobel de Economía de 2004 (Kydland), quien dijo que “Argentina es el peor ejemplo por la falta de independencia del Banco Central”. Pero en la visión del gobierno, que financistas internacionales como Soros hayan denunciado al Banco de New York de retener los fondos girados por Argentina para pagar bonos, evidencia que está ganando la batalla contra los buitres en su propio ámbito.
En conclusión: la Presidenta en enero giró hacia el pragmatismo por una imposición de las circunstancias y desde junio lo ha hecho hacia el ideologismo de acuerdo con sus convicciones; lograr la sanción de las leyes de “Pago Soberano” y “Abastecimiento” es la prioridad política en septiembre para mostrar que sigue teniendo el poder y profundizar la consigna “Patria o Buitres”; pero el paro general de mañana muestra que dicha consigna no alcanza para resolver el rápido deterioro de la situación social, la que es el límite más concreto que puede enfrentar el gobierno; por último, sigue predominando en el oficialismo y parte de la dirigencia una lectura “argentinocéntrica” del mundo que sólo está atenta a opiniones aisladas que favorecen la postura contra Griesa.