No te conformes con lo que ya viene masticado

Por Santiago Pfleiderer
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10013848_671769506212970_1996173748_nAunque las Sagradas Escrituras no lo digan, en el octavo día Dios creó el Rock. Después de descansar, el Creador puso al Rock entre los hombres para que estos no se conformaran con lo que había dispuesto a su alrededor. Así, y luego de miles de años, la disconformidad llevó a discusiones religiosas, ideológicas, económicas, humanas, espirituales y de toda índole. El Rock era esa semilla de rebeldía a la que no se le pudo poner nombre sino hasta que se inventó la guitarra eléctrica. De esta forma, y bajo la magia de ciertos ritmos, las ideas pudieron volverse canción y conquistar nuevas almas alrededor de todo el mundo. Tal es el caso de Moola, un grupo de rock que carga con fuerza los acoplados de toda una tradición de semillas de disconformidad, de rebeldía y de cuestionamientos.
Moola se formó en La Rioja con los integrantes Bruno Turra y Fernando Pusulo; luego, en el 2010, se radicaron en la ciudad de Córdoba y allí completaron la formación con la incorporación de Fernando “Coco” Yannello. De esta forma la banda quedó conformada por Fernando Pusulo en guitarra y voz, Bruno Turra en el bajo y Coco Yannello en la batería (también actual baterista de Pésame).
Si tenemos que hablar del sonido de Moola, nos tenemos que remitir a finales de los años 60 cuando la psicodelia, el blues y el hard rock se amalgamaban para explotar en sonidos inconmensurables. Podemos nombrar a grupos como Black Sabbath o Led Zeppelin que, como tantas otras bandas inglesas, fusionaron el blues norteamericano con el folk nórdico y sonidos más duros dando lugar a un blues pesado que hoy podemos reconocer fácilmente en esas explosiones rítmicas y guitarreras donde el sonido crudo y distorsionado corre al compás de tiempos irregulares y de cabalgatas imparables que, si nos animamos a trasladar esas influencias al rock argentino de los primeros años, tenemos que nombrar sí o sí a grupos como Pescado Rabioso, Pappo’s Blues, Vox Dei, El Reloj, Tantor y Orion’s Beethoven.
Moola es un grupo que explora en las profundidades del rock para lograr un sonido puro y sin filtros, que se sienta en todo el cuerpo como si estuviéramos en un recital, con todos los instrumentos al frente y con letras existencialistas que nos revuelven el alma. Hard rock, psicodelia y stoner son los sonidos por los que viaja la banda, combinaciones ideales para llegar a las profundidades más oscuras de nuestra existencia individual y social, con climas musicales densos y grandes arrebatos que nos despiertan del cuelgue producido por los mismos temas.
Es que a Moola no le interesa la “radiabilidad” de sus canciones: no son temas de dos minutos y medio con letras fáciles y melodías pegajosas, sino que la mayoría dura más de cinco minutos –y hay temas de hasta ocho, diez y de once minutos, inclusive- que nos pone en el tapete la discusión acerca de la música comercial y vendible, formateada para los oídos MP3. Moola nos brinda temas potentes y valvulares, largos sets instrumentales con diversas armonías y ritmos, sesiones poéticas implacables y brotes de urbanidad cargados de ruido y de cemento.
La banda conformada por Fernando Pusulo, Bruno Turra y Coco Yannello grabó, entre los meses de abril y julio de 2013, su primer disco homónimo de la mano de Volante Discos. Este material discográfico tiene doce temas y cuenta con la participación de músicos invitados como, por ejemplo, Martín Tadeo (voces), Osiris Chamorro (saxo) y Nicolás Santander (clarinete). El disco fue mezclado y masterizado por Nicolás Cabrera, y el diseño y arte le pertenecen a Hernán Ocampo y Natacha Avellaneda. El álbum puede descargarse gratuitamente de la página moola.bandcamp.com, y en los shows, por supuesto.
Moola es un grupo que nos demuestra que no hay que ser indulgentes, complacientes ni mucho menos conformistas. Siempre hay motivos, aunque sean ínfimos, para cambiar lo que nos viene ya masticado. El arte es la herramienta para transformar nuestras mentes, una forma de militancia ancestral y poética. Moola es un grito, un estandarte, un puño en alto contra la comodidad.