Sólo tres en la pantalla

Por Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital

solo tres candidatosMauricio se opone de entrada. Siempre listo como boy scout Daniel apoya. Sergio opta primero por la cautela y luego también se opone. El episodio sirve para marcar diferencias entre los tres exclusivos protagonistas de la gran pantalla.
Son los que ocupan la centralidad. Pese a los innumerables participantes que pretenden colarse, con lícito derecho, en la fotografía. Pudieron notarse las diferencias a través de la última equivocación de La Doctora, conmovedora y emotiva.
Derivación del catastrófico manejo del litigio técnico con los holdouts. Por unánime impericia, por inexplicable dejadez y rutinaria mala praxis, el cristinismo en retirada instala a la Argentina en el descenso del default. Con caída presumible hacia el desacato, aunque se impuso la misericordia del juez Thomas Griesa.
De todos modos, con ligera irresponsabilidad, La Doctora y El Gótico atizan raptos nacionalistas contra el enemigo del momento. La construcción del buitre como enemigo desplaza del primer plano a Clarín, enemigo que supo derrotarlos.
De los tres protagonistas de la miniserie, el que está estructuralmente más perjudicado es Daniel, Líder de la Línea Aire y Sol. Tiene que defender los desvaríos monumentales de La Doctora y de El Gótico (que desplazó a Zannini, El Cenador). Significa confirmar que paradójicamente Scioli se obliga a defender a quienes se proponen destruirlo. Con ruido pero sin suerte. A esta altura los esmeriladores no tienen otra alternativa que enarbolarlo como el candidato para la sucesión, y llevarlo como mascarón. Pero con la lista cubierta de incondicionales. Desde la vicepresidencia hasta las diputaciones. Para dejarle acaso designar su chofer, a lo sumo también su secretaría.
Al cierre del despacho, ninguno de los postulantes vocacionales que La Doctora lanzó al pasto, logra ingresar en la pantalla. Y menos logran desplazar a Daniel del lugar de privilegio que ocupa, junto a Mauricio, El Niño Cincuentón, y Sergio, El Renovador de la Permanencia. Ni Randazzo, el Loco de la Florería, con sus vagones, ni Domínguez, El Lindo Julián, con los carteles de Albistur, logran inquietarlo a Scioli, y se los ve lejos aún de la pantalla. Tampoco el meritorio Urribarri, El Padre del Marcador, que agudiza expresivamente su cristinismo sin fisuras. O Rossi, El Soldadito de Milani, al que nadie le hace caso (menos, sobre todo, Milani).
Con el auxilio informativo de Consultora Oximoron, puede aseverarse que se asegura el anunciado final de “bandera verde”. Entre los tres se reparten las tres cuartas partes del electorado. Queda un cuarto aún para repartir, entre Los Cinco Latinos del Frente UNEN, que amenaza con partirse en tres porciones. Y algunas extravagancias de la izquierda situadas, por supuesto, más allá de la pared.
Se registra -según Oximoron- una dinámica de incitante perversidad. El intento compartido -que no llega a ser pacto explícito- entre Mauricio y Daniel, a los efectos de ningunear y/o devaluar a Sergio. Tanto Mauricio como Daniel prefieren creer que uno, en la práctica, es el adversario principal del otro. Y viceversa. Aunque ambos saben que el adversario del otro es el temido Sergio.
Para La Doctora, en cambio, Sergio es algo más. El enemigo a aniquilar. Los propagadores de Daniel y de Mauricio se esmeran en plantar el “amesetamiento” de Sergio. Que es, según nuestras fuentes, una evaluación que atormenta al titular de La Franja de Massa.
Entonces Sergio se desespera por capturar la iniciativa, aunque la instalación del supuesto estancamiento es obra de los enrolados en el complejo oficialismo, que sin convicción respalda a Daniel. O del creciente macricaputismo que huele la proximidad del poder y que trabaja, en bloque, sólo para imponer el Producto Mauricio, consumir con moderación.
“Estructuralmente perjudicado”, Daniel sujeta su suerte a la suerte del gobierno que lo rechaza. Pero que no puede imponer ningún exponente alternativo. Prende entonces la sensación que la causa de Scioli está perdida. Y por el oportunismo imperante se tiende a retacearle apoyos.
Uno de los dilemas de Scioli lo representa Martín Insaurralde, Ex Barrilete de Plomo. Amaga Martín con clavar la garrocha y saltar hacia el Tigre, Tierra Santa, el reino de Sergio. Para los que creen que saben, Insaurralde ya saltó. En adelante Insaurralde pasa a transformarse también en el dilema de Sergio.
Ocurre que Martín le crea fuertes resquemores con Giustozzi, un massista histórico que plantea problemas de cartel. Con amagues de portazos debidos. Trasciende que cierto peronista cultural, de la magnitud de Tito Lusiardo, alias Juanjo, en una ceremonia de peronismo explícito le dijo a Giustozzi: “¿De qué te quejás?, si no medís. Si midieras 20 puntos podrías quejarte, pero medís 3, a lo sumo 4, ¿adónde te vas a ir?”.
En la filosofía positivista del descarnado Lusiardo, no puede enojarse Giustozzi porque Massa lo reciba a Insaurralde. Que es, según nuestras fuentes, su amigo Martín. Aparte Martín trafica con el encanto complementario de la señora Jesica Cirio, la novia famosa que se destaca como una insuperable agente de prensa.
Jesica lo ayuda a Martín para acceder al espacio masivo que más le cuesta a cualquier político suburbano. La dama es una de las causas de los 25 puntos que porta Insaurralde. Puntos que tientan a Massa, persuaden a Lusiardo, atormentan a Giustozzi y desaíran a Scioli.
“Pero no es nada fácil que Insaurralde pueda irse del Frente para la Victoria -confirma la Garganta-. Tiene que pedir permiso, está demasiado comprometido”. Más aún, trasciende que se preparan arsenales informativos de diverso calibre, para arrojarle cuando decida oficializar el salto. Y se desconoce si su garrocha tiene la “marcha atrás”.
Aunque finalmente Martín no pueda saltar y deba quedarse, atrapado por motivos espirituales, la situación es bastante insatisfactoria para Daniel. Consta que se lo cargó al hombro en 2013, cuando era El Barrilete de Plomo. Antes, claro, de enamorarse, y aquí el amor debe evaluarse como hecho político.
Pero el salto de Martín representa sobre todo un desaire para La Doctora, que habilitó demasiada espiritualidad para su campaña. Y hasta se evoca que se lo llevó a Brasil, para lucirlo con Francisco y engalanar, después, los paredones de Buenos Aires. Entonces Martin es el dilema compartido entre Sergio y Daniel.
Lo sigue de cerca a Insaurralde no sólo Giustozzi, que es transitoriamente de Sergio; como lo sigue también la señora Mónica López, que también quiere ser gobernadora; como lo sigue Francisco de Narváez, El Caudillo Popular, que se puso más interesante después del porrazo de la derrota. Pero quien lo sigue también a Martín es el vigoroso Santiago Montoya, El Recaudador Cordobés, que también aspira a suceder a su amigo Daniel, al que defiende tanto como si fuera Marangoni, El Cinco de Boca.
En su inspiración Montoya no cree que su adversario sea Insaurralde. Para Montoya el adversario real para confrontar es Jesica Cirio, a quien le atribuye ser el verdadero pilar de Insaurralde. La novia rubia. Con las fantasías hegemónicas que inspiran las damas rubias en el peronismo, así se trate del peronismo vegetal.
En cambio, entre Mauricio y Sergio, se registra una competencia sutil. Por los radicales que se disputan a cuchillo. Desde hace más de un año, se sabe que Emilio Monzó, El Diseñador, suele bordar con paciencia de coya el acuerdo que los optimistas ya dan por cerrado. Con Ernesto Sanz, la Eterna Esperanza Blanca, hoy transformado en el vicepresidente más apetecible de la última década. En cualquier frutería se pontifica sobre el ticket Macri-Sanz. Lo divulga la informada señora Mirtha Legrand.
En simultáneo, el gran operador del macricaputismo afila con radicales de diversas provincias, que conformaron una suerte de Liga de Aspirantes a Gobernaciones. Con Aguad, de Córdoba; Torroba, de La Pampa; Cano, de Tucumán; Costa, de Santa Cruz; Buryalle, de Formosa; y sobre todo con Morales, de Jujuy.
En paralelo, por las alegrías y los placeres de la Política Swinger (cliquear), abundan también los lazos entre los mismos radicales (incluido Sanz) que se reúnen, por supuesto, con los emisarios de Sergio. Y en algún caso, como Morales o Sanz, discretamente y con el propio Sergio. Se alude, según nuestras fuentes, al tramado de eventuales acercamientos.
¿Y si en el club swinger se diseña el ticket Massa-Sanz? Los intentos de seducción de Mauricio y de Sergio elevan el precio de la estructura devaluada del radicalismo. Al concluir el despacho, puede estimularse la idea que el vencedor de la próxima batalla sea aquel que se quede con los preciados radicales en la bolsa.
En la epopeya de seducción debiera destacarse la aparición de la guardiana inesperada de Mauricio. Es la señora Elisa Carrió, Constructora de Demoliciones. Dama que marca agenda como La Doctora, y que aterroriza a los radicales que se juntan con Sergio.
En cuanto Carrió percibe acercamientos sospechosos de contubernio entre los radicales y Sergio, se dispone a elevar el volumen de la diatriba. Y se manda desaforadamente contra los narcotraficantes. Para extraviarse en la condena del estado narco del Tigre, con esas delicias del sentimiento y de la adjetivación.