Scotto ya tiene problemas para refugiarse: en UNC la abandonan

Por Gabriel Osman
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2014-08-12SCOTTO_web“La única lucha que se pierde es la que se abandona”. Con esta declaración a otros medios, Francisco Tamarit celebró el hallazgo del nieto de Estela Carlotto y elogió la tenacidad de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. También, con astucia, el rector notificó públicamente, hacia afuera y hacia dentro de la UNC, su posición sobre la reciente renuncia a su banca de diputada de la ex rectora de la casa de estudios, Carolina Scotto.
La puntería y doble dirección de las expresiones de Tamarit son simultáneas con un fenómeno que ya se ha producido: un rápido vacío en torno a la ex rectora en la UNC y en el propio kirchnerismo cordobés. Sólo a título de ejemplo, tres de los cuadros scottistas más encumbrado colocados por en el gabinete rectoral por la propia Scotto ya le “juraron” lealtad a Tamarit y abandonaron el barco en deriva: el secretario general, Alberto León; la Secretaría Académica, Ana Alderette (en otros tiempos, leal a Scotto hasta la genuflexión); la vicerrectora, Silvia Barei; y principal referente de La Bisagra, el brazo estudiantil del oficialismo. Hablamos de Marcos Ibáñez, asesor principal de Scotto en su fugaz paso por el Congreso y tenido –para medir su peso político- como “el John Boretto” de La Bisagra, que se enteró de la dimisión de la ya ex diputada leyendo la edición de Alfil del lunes 4 de agosto.
El desbande es general hacia abajo del resto de la pirámide scottista. Es un fenómeno si se quiere comprensible. Históricamente, la universidad pública en general y la de Córdoba en particular ha promovido cuadros para la política de Estado. Son muy conocidos casos relativamente recientes como los de los ex rectores Francisco Delich y Hugo Juri, y del ex vicerrector Daniel di Giusto. Pero nunca se había producido un parto como el de Scotto, estrella en el disperso firmamento K de Córdoba que llegó a amasar, apoyándose en la casa de estudios y con financiamiento K, el 15% de los votos en las elecciones legislativas de octubre. Un debut importante y auspicioso. También una malversación de la misma magnitud.
Los dirigentes casi siempre –tal vez la excepción en Córdoba sea Luis Juez- son lo que se ve de un témpano. El resto, lo más grande, es la parte sumergida, lo no visible pero que hace al proyecto una construcción más colectiva. El desencanto es del tamaño del témpano, y la búsqueda de un rápido refugio le sigue en proporción a la desilusión de los cuadros scottistas.
Al margen de lo excepcional que ha sido para Tamarit y los suyos la semana pasada (se sacó de encima y recicló la rémora scottista en su gabinete), la ignota renuncia de Scotto en el Congreso ha sido un movimiento sísmico para el sistema político universitario. Todos saben que hubo un daño aunque nadie atine a cuantificarlo.
La sorpresiva renuncia -por el carácter intempestivo de la misma decisión- ha hecho que rodaran varias especulaciones. Entre ellas, la que más preocupaba al kirchnerismo era que Scotto fuera tocada por el “síndrome Ocaña”, la ex lilista que súbitamente saltó al kirchnerismo en dirección de la conducción del Pami y que luego se alejara del cargo con un portazo para volver a sus fueros: una denuncista de la fragua de Elisa Carrió.
Este temor se ha ido disipando con el paso de los días. Muy probablemente por la rápida reconversión inducida por Tamarit –un muy eficiente “reciclador”- que deja sin cobertura ni público a Scotto. Por estos días hacen cola para firmar el libro de pases. La razón es que son políticos profesionales que viven de su cargo, y en la pugna principios versus el “poderoso caballero don dinero”, excepcionalmente gana el primero.
El dilema mayor, en todo caso, lo tendrán los dirigentes y estudiantes de La Bisagra, presuntamente principistas, aunque su larga estancia en el oficialismo rectoral de turno han aprendido a tragarse varios sapos.
Lo más interesante de observar en este caso particular es el aprovechamiento que haga la más poderosa de las agrupaciones estudiantiles, la Franja Morada. Ella y la oposición articulada en torno al radicalismo universitario sabrán cómo fortalecerse de esta debilidad del oficialismo. Es que parece apagarse la estrella de la principal referente de Cambio Universitario y socia fundadora del grupo que está en el poder de la UNC desde hace más de siete años.