Alto perfil de Dómina tras salida de Bee Sellares preocupa a UCR

DSC06970El tercer año de mandato de la actual gestión municipal deparó grandes cambios en el bloque oficialista del Concejo Deliberante. Y esto en varios sentidos.
Por un lado, la UCR bajó los decibeles porque las decisiones más gruesas, algunas de ellas muy impopulares, ya habían sido tomadas. Pasaron las discusiones sobre las atribuciones especiales que se hizo aprobar el Ejecutivo, los pliegos de licitación del transporte y de la basura, los grandes convenios urbanísticos con sietes ceros, los primeros tres aumentos de boleto y los incrementos en las principales tasas que pagan vecinos y empresas.
Todo eso fue piloteado por el entonces presidente de la bancada radical Javier Bee Selllares, el único de los top 5 mestristas que aun no fue acusado por los medios o por la oposición de cuestiones vinculadas a supuestos desmanejos públicos. En momentos de poca calma en el Palacio 6 de Julio, el ex empresario de medios fue requerido y pasó a ocupar la secretaría de Gobierno, dejando libre su oficina en el edificio de pasaje Comercio.
Con la agenda menos cargada, la UCR encaró una nueva etapa en el Concejo, que se vaticinaba -con razón- muchos menos activa. Aparte, la aplicación del nuevo sistema de colectivos, la salida de la empresa Ciudad de Córdoba como prestataria, los problemas operativos (luces, cloacas, baches) y la búsqueda de cuadros técnicos para la Municipalidad ocuparon la lista de prioridades del mestrismo.
Sin grandes temas de discusión parlamentaria, la oposición se desdibujó y se concentró en críticas a las acciones de gestión, yendo directo contra el intendente. Pero el PJ oficial (Unión por Córdoba) y el olguismo se distrajeron en la difícil tarea de cerrar filas internas en capital, cosa que aun no consiguieron porque el delasotismo juega sus cartas.
En ese contexto -radicalismo flácido y peronismo distraído- creció el “yuyo” que hoy incomoda a la gestión municipal. El concejal del Frente Cívico, Esteban Dómina, sin nadie que le conteste fuerte, logró gran preponderancia, más mediática que legislativa (compone un bloque de dos representantes solamente). A base de estadísticas construidas con calculadora en mano y rápido en su gestión de prensa, está amplificado constantemente con información que socava la imagen el jefe comunal.
Antes, el ex delasotista que entró al Concejo con el sello del juecismo, polarizaba con Bee Sellares. Tanto en comisiones y recinto cuanto en micrófonos, ambos se trenzaban, criticando y defendiendo a Mestre, respectiva y naturalmente; eso generaba un contrapeso, configuraba cierto equilibrio. Ahora Dómina tiene la cosa más fácil, en vistas a que no hay demasiados interlocutores válidos de Mestre en el Concejo, y los que hay no están a la altura argumental ni del peronista, ni del secretario de Gobierno. Aparte, el viceintendente Marcelo Cossar, otro con posibilidad de replicar, tomó un estilo más institucionalista y no está bajando a contestar.
Así es que informes sobre el gasto salarial, sobre los costos de la higiene urbana (que tiene como principales actores a dos empresas privadas), sobre los subsidios al transporte, etcétera, han hecho buen daño a la imagen del radicalismo comunal.
Sin embargo, el preguntársele a concejales y funcionarios de ese partido sobre el asunto, varios opinan que “el problema ´Dómina´ no es el crecimiento de una figura política que puede competir palmo a palmo en las próximas elecciones, sino la capacidad de corroer la percepción pública sobre actual gestión radical”.
“Hace un tiempo un reconocido consultor nos mostró un informe que dice que la gente califica como negativa a la gestión de transporte, al manejo de la intendencia con el gremio y a los problemas de los funcionarios acusados. Lo curioso es que Dómina ha contribuido a la instalación de todo eso, pero no tiene gran crecimiento como potencial candidato”, explicó un edil mestrista.