Estancias del Sur hoy es inviable

Por Gabriela Origlia

2014-08-07VACA_webEl final de Estancias del Sur –lamentable para sus 350 trabajadores- estaba escrito hacía tiempo. El Gobierno provincial mira como salida posible que el establecimiento se venda, aunque algunos trascendidos indican que Marfrig no tiene esa intención. Más allá de la voluntad de los brasileños la operación aparece muy compleja ya que debería ser un grupo importante el comprador puesto que la estructura del establecimiento requiere de espalda financiera para sostenerse y, además, el mercado externo (para el que está diseñado) sigue prácticamente bloqueado. El caso de Carnes Huinca (que dejó en la calle a 150 empleados) tiene una explicación netamente empresaria, las diferencias entre las cadenas Libertad y Jumbo que eran sus dueñas.
El cierre de Estancias del Sur es el último eslabón de una crisis que comenzó hace unos años y se acentuó desde 2010. En el país dejaron de operar unos 135 frigoríficos y se perdieron entre 15 mil y 18 mil empleos. La política nacional se orientó a garantizar la demanda interna y a mantener controlados los precios. El presidente de la Asociación de Frigoríficos e Industrias de la Carne de Córdoba (AFIC), Daniel Urcía, sostiene que ese objetivo se consiguió hasta el año pasado “pero a un costo grande para el sector, ya que convirtió en no rentable a la actividad, se liquidó stock y cuando se recompusieron los precios del ganado empezó de nuevo el ciclo, pero hay un tiempo biológico que se debe esperar”.
Argentina perdió 12 millones de cabezas, los que equivale a toda la producción vacuna que tiene Uruguay. La capacidad actual de la faena es de alrededor de 15 millones de cabezas, aunque se redujo a 10 millones por lo que existe gran capacidad ociosa. Un dato es que la gran mayoría de los frigoríficos que cerraron eran grandes. Urcía señala una “novedad” en el proceso: se pagaron las indemnizaciones. En otras crisis eso no sucedió.
En el caso de Estancias del Sur, el ejecutivo está convencido de que es “inviable” al menos en los próximos dos años. El volumen de hacienda que el establecimiento debería faenar para ser rentable hoy debería provenir de otros frigoríficos lo que, en definitiva, los terminaría perjudicando. Además, su estructura estaba armada para proveer al mercado externo; históricamente destinó entre el 70 y el 80 por ciento de la producción a exportaciones. En la actualidad, de la producción cárnica del país sólo el seis por ciento se vende afuera, cuando antes era entre el 15 y el 20 por ciento.

Espaldas para aguantar
Un establecimiento como el Estancias del Sur requiere –para que sus números cierren- faenar unos 6 mil animales mensuales, lo que implica un costo de $39 millones (un animal para consumo de 320 kilos cuesta unos $6.500). En empleados el costo laboral completo de la planta es de $3,5 millones (unos $10 mil promedio por trabajador). Esa estructura de costos hay que sostenerla sin tener hoy una cadena de comercialización aceitada en el mercado interno.
Para Carnes Huinca el Gobierno cordobés busca rehabilitar la planta con la participación de los municipios de Huinca Renancó y Villa Huidobro. La alternativa –para funcionar- requiere que las cadenas de súper que eran las dueñas les garanticen el envío de unos 4 mil animales mensuales para la faena y, además, se comprometan a comprar la producción.
Relanzar frigoríficos en un contexto donde hay señales de caída del consumo interno no es simple. Tampoco lo es con un stock ganadero reducido. Una posibilidad más rápida que la recomposición del stock es ganar en kilos de faena. Urcía explica que desde 2005 hay una norma nacional que impide faenar animales de menos de 300 kilos (165 kilos en media res). “Hoy no se cumple –afirma-, pero el objetivo es que se respete; sumando 20 kilos por animal, en un año se gana un mes de faena con igual cantidad de vacas”.
“Los problemas de la estructura de la industria de ganados y carnes de este país sobrepasa a este Gobierno –dice Urcía-. La Ley sanitaria animal tiene un siglo y todavía se discute si la jurisdicción es nacional o provincial y hay quienes pretenden que sea municipal. Hay que dar una discusión sobre qué industria de ganado y carnes queremos”.
Sin vueltas, señala que el sector tiene gran potencial y posibilidad de generar mano de obra, “pero hay que dar un debate serio admitiendo que habrá costos políticos”. A modo de ejemplo señala el caso de las cooperativas recuperadas –funcionan unas 60 en el país- que en el 90% son “una enfermedad porque no pagan ningún impuesto y compiten con establecimientos en blanco que quedan en inferioridad de condiciones”.