Bancos no avanzan sin garantías

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Para declarar el default, el 25% de cualquiera de las 16 series de bonos tiene que peticionar al fiduciario (BoNY) que haga una acción para declarar la cesación de pagos. El banco tiene 60 días para decidir y si lo hace, el tema se judicializa. Allí la Argentina puede apelar.
“Esperamos que se resuelva antes del próximo pago” (el vencimiento del bono Par el 30 de setiembre).
“El Estado no se opone a un acuerdo entre privados para resolver el conflicto, pero no puede haber dinero de la República Argentina”
La agencia de calificación financiera Fitch puso la nota de la deuda soberana de Argentina en «default parcial», al considerar que el país incumplió pagos de sus bonos discount al final del periodo de gracia del 30 de julio. Standard & Poors tomó la misma decisión el miércoles.

No fue la emotividad la que hizo caer las negociaciones entre representante de la Asociación de Bancos Privados de Capital Nacional (Adeba) y los fondos buitre, ni tampoco es la que frena un acercamiento entre entidades internacionales y demandantes. Fue una expresión concreta del ministro Axel Kicillof la que generó incertidumbre: No vamos a pagar ni un peso más en 2015. Esa es la pieza clave. Conocer qué conducta seguirá el Gobierno argentino en enero próximo (cuando ya no regirá la Rufo) es crucial para determinar cuál es el valor del activo que las entidades comprarían a los fondos.
Este jueves los integrantes de Adeba desistieron de las negociaciones y regresaron a la Argentina. Su lugar lo habrían tomado el  Citibank y el JP Morgan, a quienes les cabe la misma regla que a los bancos argentinos. La hipótesis de las entidades era que el Gobierno, en enero, ofrecería al 7% de los bonistas que siguen afuera del canje (y entre los que no se cuentan los que ganaron el pleito) un esquema de pago parecido al de Repsol. En esa estimación se basaba el cálculo del valor del activo a comprar. Cuando el Ministro descartó la chance, todo se vino abajo.
Hay miembros de Adeba –como el Galicia o el Macro- que cotizan en Bolsa, por lo que no pueden hacer operaciones sabiendo de antemano que perderán plata, si no podrían quedar expuestos a juicios. Si compraran los bonos a los buitres sabiendo a ciencia cierta que en enero el Gobierno hará una oferta rentable al resto, el camino estaría allanado. En cambio, otra es la historia si cierran la operación con la posibilidad de que Kicillof redomicilie el pago el próximo año.
La señal del Ministro es que no había plafón para seguir avanzando. Y si no lo hay para los bancos nacionales tampoco existe para los internacionales. ¿Por qué comprarían un activo sabiendo que en pocos meses recibirán menos dinero a cambio? Si Jorge Brito, con llegada directa a varios funcionarios, no pudo resolver el intríngulis, más difícil sería que los extranjeros logren mejores condiciones.
Este entramado se condimenta también de la interna oficialista. El Jefe de Gabinete y el presidente del Banco Central habían tenido reuniones con referentes de Adeba y habían avanzado en la propuesta que se llevó a Nueva York. Kicillof, públicamente, no sólo tomó distancia sino que fue muy crítico de la oferta. “Si quieren hacer negocios, que los hagan con plata propia”, dijo en referencia a que la iniciativa habría incluido la posibilidad de utilizar recursos del sistema de garantía de depósitos (Sedesa) y que ese “hueco” sería cubierto con los bonos que se les comprarían a los buitres. Si realmente esa alternativa existió, la autorización la dio Fábrega.
Habría sido un llamado de la presidenta Cristina Fernández la que hizo caer la propuesta de Adeba. Esa definición –que implica una “victoria” de Kicillof- es la que generó los trascendidos de que Fábrega quiso renunciar.
Kicillof  consideró “factible” un acuerdo entre privados. “Si los bancos creen que es conveniente, por generosidad o patriotismo, poner plata suya, no nos oponemos”, dijo. Planteó que si el Banco Macro, en el cual el Estado tiene una participación del 31%, “quiere poner plata, no se estaría violando la cláusula Rufo”. “Bienvenido todo el mundo que quiera contribuir, pero con su plata”, afirmó.

“Se le cayó la careta”
En su conferencia de prensa Kicillof insistió en que el Estado nacional no se encuentra en default, sino que los tenedores de deuda reestructurada atraviesan una demora temporal en el cobro. “Es una pavada atómica decir que hoy entramos en default”, dijo y agregó que en los prospecto del canje de deuda se explicitan las condiciones técnicas para ingresar en esa condición.
También planteó  que en el prospecto del canje de 2005 se había informado sobre el potencial riesgo de que “los pagos relacionados podrían ser embargados por los tenedores que no aceptaron participar de la oferta”.
“Las únicas formas de que el país ingrese en default es si directamente no paga, si declara moratoria, si se incumple el pago de otros bonos (cross default) y si el Estado declara la ilegitimidad de la deuda”, detalló.
Opinó que el juez Griesa está “perjudicando a los terceros para favorecer a los buitres. Por eso le cargamos la responsabilidad de lo que hace con esos fondos y las acciones que tomen sus legítimos dueños” y, respecto al mediadior Daniel Pollack, afirmó: “Me sorprendió mucho la declaración del señor Pollack, presunto mediador imparcial que hizo una declaración inflamable”.
“No convenció a los buitres que depusieran su actitud, lo intentó cuando yo le dije que la República estaba dispuesta a negociar. Me prometió que iba a intentar convencerlo de que dieran un stay sin plata que no podíamos poner sin ninguna condición pero no lo consiguió y fracasó en su intento de mediación. Ahora la careta se le ha caído porque ha sacado un comunicado digno de los fondos buitres”, agregó.

Estado centrismo