Iniciativa política de Peñaloza: analiza nueva elección de delegados

Alfredo Cuchillo PeñalozaLa empresa Ciudad de Córdoba comenzó a observarse como una auténtica caja de pandora con el correr de los días. Desde el debut del nuevo esquema el 1 de marzo hasta la salida de la transportista programada por el intendente Ramón Mestre para la jornada de hoy, no cesaron las novedades vinculadas a la complicada situación financiera y accionaria. Lógicamente, la primera en desnudar la problemática fue la UTA ante evidentes incumplimientos salariales del sector empresario.
Cuando la cancelación de la adjudicación de los corredores 70 y 20 comenzaron a pintar como una realidad inminente, ocurrió lo esperable: Ciudad de Córdoba se convirtió en un bastión sindical de características similares a la Tamse pero con elementos más exóticos.
Delegados de raíces radicalizadas de la Izquierda, sin la venia de la UTA Córdoba que gestionó correspondientemente el resguardo de cada fuente de trabajo, comenzaron a militar a favor de la patronal y su continuidad en el servicio. Incluso, convocaron a un paro, ampliando sus poderes de decisión más allá del que les compete por el cargo para el que fueron votados.
Conviene aclarar que una acción de este calibre tiene consecuencias internas previstas por ley. La revocación de su mandato es una de las alternativas previstas. Lo cierto es que la torpeza de los delegados de Ciudad de Córdoba no sólo aceleró la aplicación de una decisión que Mestre había tomado hace tiempo, también propició internas en las mismas filas que encabeza Osvaldo Diani y puso en peligro la continuidad de nómina de delegados que se impuso entre cinco el 21 de marzo pasado.
Altas fuentes sindicales confirmaron a Alfil que por estas horas Peñaloza se ocupa del traspaso de 860 choferes de Ciudad de Córdoba a las tres prestadoras que quedarán como únicas adjudicatarias del sistema desde el 1 de agosto. Pero también mastica la toma de una decisión central luego de la desautorización pública que experimentó de la mano de los delegados de la ahora exempresa de transporte de la ciudad.
Sucede que no sería válido el mandato de un grupo de delegados cuando la empresa que los nucleaba deja de prestar el servicio. La legislación macro y el estatuto interno del gremio prevé la revocatoria de mandatos y el llamado a una nueva elección por decisión de su cúpula directiva, por la solicitud de al menos el 10% de los trabajadores que deben representar o asamblea de los trabajadores.
El peso de la decisión y la suerte de los delegados que causaron fuertes dolores de cabeza a la conducción de la UTA están sobre los hombros de Peñaloza. Fuentes sindicales aseguran que se inclinaría por la revocación del mandato y el llamado a elecciones, aunque las especulaciones no cesan. No debe olvidarse que es un año electoral en el que Peñaloza está dispuesto a jugar para repetir mandato en el puesto más expectable de la UTA en noviembre.
El antecedente inmediato es Tamse y la división de sus empleados en Ersa y Autobuses Santa Fe el año pasado. En aquella oportunidad, Peñaloza ratificó la continuidad del cuerpo de delegados y su posterior separación conforme a la cantidad de empleados que receptó cada firma. Claro que, a diferencia del caso comentado, los delegados eran afines al oficialismo gremial.
Posiblemente, Peñaloza se reserve su decisión un poco más, al menos hasta que se sustancie con tranquilidad el proceso de transición tras la salida de Ciudad de Córdoba. Saboreará un poco más la experiencia de tener el toro por las astas, tras el fugaz protagonismo de delegados con apetencias electorales marcadas.