La trascendencia cósmica de la música y la poesía

Por Santiago Pfleiderer
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introcd (1)Las tardes de invierno pueden resultar medio engañosas, sobre todo cuando uno disfruta de sol en remera y la noche cae cruda como un baldazo de clavos, entonces no cabe otra opción que la del algodón y la lana para cubrirnos del frío. Pero si esto ocurre en la ciudad, imagínense en las sierras. Villa Carlos Paz, “Las Vegas” del sur de Punilla. Una ciudad desparramada en los cerros, luminosa y con pulsos marcados por la música de los boliches. Aunque no todo es de láser y de electrónica.
Carlos Paz, a orillas del San Roque. El lago está picado y el viento frío cala los huesos entre apretones de manos, abrazos, sonrisas y cigarrillos ansiosos. La ciudad brilla titilante tras la bruma del lago. La Sala de Convenciones de la Municipalidad de la villa está casi repleta. Se apagan las luces y los aplausos estallan. Es que la banda serrana Sombraitoro editó su tercer disco titulado La Magnífica Puesta en Escena del Universo, un álbum ambicioso que va directo a los nervios más sensibles.
Sombraitoro es una banda que vio sus orígenes allá en los años 90 cuando Magú Appella junto a Raúl Pandolfi, Diego Lucientes, Pablo Perazolo y Lucas Ramírez decidieron hacer una banda de reggae que fusionara sonidos latinoamericanos denunciando los abusos del neoliberalismo; esta formación grabó un disco titulado Colectivo al Infierno. Luego, el proyecto quedó en stand by y años más tarde resurgió con una reformulación en su formación y en su búsqueda sonora. Así, ya compuesto por Magú Appella (guitarra y voz), Nacho Appella (bajo), “Rama” Zárate Gigli (cello), Diego Sánchez (batería chuncana) y Gonzalo Altamirano (guitarra), Sombraitoro comenzó a desarrollar una carrera que le daría dos discos: Reggare Chuncano (2010) y La Magnífica Puesta en Escena del Universo (2014).
La Magnífica Puesta… es un álbum conceptual de dimensiones extraterrestres donde el reggae es ampliamente superado, ya no por una búsqueda, sino por la excelente implementación de matices musicales de la América profunda y ancestral, el folklore y buenos coqueteos con el funk y otros brotes de la música negra. La incorporación de las voces femeninas con Eugenia Martín, Josefina Cañazares y Carolina Herrera le da un plus que permite un despliegue más suelto de la voz de Magú Appella en la interpretación de los temas.
El hecho es que Sombraitoro Presentó La Magnífica Puesta en Escena del Universo ante una sala repleta el pasado viernes 18 de julio en la Sala de Convenciones de la Municipalidad de Carlos Paz. A las 21:30 subió al escenario el genial comediante Sebastián Raspanti para cosechar risas a mansalva mientras el grupo se alistaba atrás del telón. Una vez generado el clima, Sombraitoro brindó un show impecable desarrollando los temas de su último disco tal como figuran en el álbum, doce canciones hermosas donde el tripp que cada cual tiene en el bocho comienza a jugar un rol importante. Después de esa primera parte, vino un interludio humorístico a cargo de Raspanti donde ya las carcajadas eran incontenibles, dando pie a la segunda parte del show donde la banda desplegó su arsenal de antiguas canciones haciendo bailar a gran parte del auditorio.
El recital contó con muy buen sonido y puesta de luces, pero además tuvo muchos artistas invitados como a “Bacha” Fiad, Martín Castro, Alejandro Sánchez y Pedro Sánchez en percusión, Tomás Da Cunha y Ramiro González en guitarra, la bailarina Rocío Román y Evelyn Rivero en tap dance. Mientras el ritual se sucedía, el artista plástico Daniel Marín iba pintando en vivo un lienzo que del blanco pasó a tener una vida vibrante.
Sombraitoro. El nombre de la banda proviene de una planta que se localiza en las sierras de Córdoba que se llama Sombraitoro o Peje, y es utilizada desde tiempos inmemoriales para curar los dolorosos síntomas de la resaca.
Desde San Antonio de Arredondo, Mayú Sumaj, Icho Cruz y Cuesta Blanca, toda la mística ancestral de las sierras cordobesas se complementa con un sonido arraigado a la tierra. Reggae ‘roots’, funky y aires de música folklórica y latinoamericana se nutren de una poesía genuina y vernácula con alto contenido social y todo el sabor del aire de las alturas y la frescura del río viejo.
Sombraitoro es una banda de músicas y de sabidurías ancestrales. Sus canciones encierran el tiempo y paisajes de mica, amor seco y ríos yodados. Sus canciones nos espían, nos observan; desde ellas puede verse –así, sin más- la magnífica puesta en escena del universo.