Incertidumbre sobre el futuro presidente de Daspu

2014-07-17TAVELLA_web
Vocales actuales
Héctor Silvestro (no docente electo, de secretaría general)
Juan Carlos Rodríguez (docente electo, de Médicas)
Arnaldo Márquez (no docente electo, de Médicas)
César Aranegas (jubilado electo)
Roxana González (no docente electa, de Médicas)
Eduardo di Leonardo (docente electo, de Económicas)
Luis Hernando (docente electo, de Odontología)
Inés Pastorino (no docente designada por el Superior, de Químicas)
Griselda Sanane (docente designada por el Superior, de Filosofía)

La semana que viene la UNC vuelve a la normalidad institucional, luego del receso de julio y del extenso ciclo electoral, que incluyó la elección de representantes de claustros los organismos de gobierno y la designación de seis decanos. Incluso, el martes el Consejo Superior reanudaría su ciclo de sesiones ordinarias. Pero aún late como ruido de fondo un tema político electoral pendiente: la elección del presidente del directorio de la Daspu, la obra social de la Universidad que tiene un presupuesto anual cercano a los 300 millones de pesos y que, como enclave de poder, no tiene mucho que envidiarle a las treces Facultades.
El ciclo que finaliza en septiembre, con Gabriel Tavella como presidente, ha sido tortuoso aunque, como atenuante, debe reconocerse que normalmente la obra social universitaria es mueve en estos estándares. Adicionalmente, debe reconocérsele también a Tavella que no es poco el mérito de haber mantenido más o menos el timón con un Consejo Directivo balcanizado, por utilizar una palabra casi piadosa. En resumen, el presidente ha tenido que gobernar sin mayoría y, más todavía, casi en soledad. Ha encarnado un símil de régimen parlamentario sin mayoría, un absurdo institucional.
Este ridículo desplazamiento de mandatos se produce porque los vocales se eligen por tres años y el presidente por dos. Nadie sabe a ciencia cierta por qué el estatuto de la Daspu dispone tales cosas porque parece propio de una voluntad política vandálica.
Una consecuencia inmediata: ¿quién va a querer ser presidente en septiembre si muy probablemente en mayo, cuando se elija el nuevo Consejo Directivo, las relaciones de fuerza que surjan terminen eyectando al entonces casi reciente presidente?
Tavella fue elegido por el acuerdo entre dos socios electores que después se distanciaron y que después volvieron a asociarse, pero dejando levitando en el principal despacho de la obra social a quien ellos mismos le habían puesto el tilde. Nadie que conozca la política universitaria puede suponer que Tavella sea una víctima impoluta de su destino, pero cuanto menos puede concluirse que la decisión no fue certera.
Hay algo a favor de Tavella y sus tribulaciones en estos dos años, verificable a los largo de dos décadas, desde que el menemato reordenó el sistema de obras sociales y creó una categoría aparte para las que entonces dependían de las universidades púbicas, bajo el contradictorio nombre de “públicas no estatales”.
Estas turbulencias políticas desde entonces provienen de una conducta pos electoral de los vocales de la Daspu, consistente en que al transcurrir más o menos uno de los tres años del mandato, estos vocales virtualmente desconocen su origen, al sector del que proviene y que lo llevaron a una banca en el directivo. Esto se puede corroborar en que los esquemas políticos de la obra social no replican el de la UNC. Es decir, se generan microclimas propios, a veces incluso involucrando a los dos representantes que designa el Consejo Superior (los otros siete son elegidos tres por los docentes, tres por los no docentes y uno por los jubilados).
Una alternativa, la más razonable, sería la modificación del estatuto de la obra social para que los mandatos tengan la misma duración y eventualmente una prórroga por ocho meses del actual de Tavella. Pero no es una tarea sencilla, como queda demostrado por la dificultad en convocar a la asamblea de afiliados para modificarlo: debe sesionar anualmente pero la última convocatoria fue cuando despuntaba el siglo y pasó a cuarto intermedio sin que nunca después se reanudara…