Otra vez la soja salvadora

p10-1Otra vez, en una economía anémica de dólares y con un frente externo complicado por la demanda de los fondos buitres y los fallos favorables de la Justicia de Estados Unidos, el sector agropecuario sería un salvavidas ya que hasta fin de año podrían ingresar divisas por casi $ 30.000 millones.
Un informe del economista Juan Manuel Garzón del Ieral señala que si bien una buena campaña agrícola no tiene ya la potencia para resolver todos los problemas de la economía argentina, el sector puede contribuir a “aliviar el tránsito hasta que se logre un cambio de expectativas” y se inicie un nuevo ciclo expansivo. La actividad viene resentida desde las turbulencias cambiarias de enero, la alta inflación, la pérdida de poder de compra de los salarios, la suba de tasas de interés, la fuerte caída en la confianza de consumidores e inversores y los problemas propios de la economía de Brasil.
En ese contexto, la comercialización de la soja 2013/2014viene demorada y a un ritmo menor que lo usual, en parte porque las últimas mini devaluaciones prendieron una alerta para los que venían liquidando. Más allá de que la cosecha será récord, Garzón explica que parte de la demora en las ventas ha tenido que ver con la demora en la cosecha por el exceso de lluvias en muchas zonas productivas del país, aunque subraya que muchos productores no tendrán mejor opción y deberán vender buena parte de su producción para cancelar obligaciones comerciales y financieras, en un contexto donde los bancos han desacelerado sensiblemente su asistencia crediticia al sector privado y las tasas activas han crecido en forma notable.
De todos modos admite que hay algunos obstáculos. Uno es la ausencia de activos que protejan el capital de la inflación. Por caso las tasas de interés que remuneran plazos fijos siguen siendo negativas, al oscilar en un rango de entre 20 y 25 por ciento anual, en un contexto de inflación esperada del orden del 30% anual. A su vez la restricción de compra de divisas y la presencia de una elevada brecha cambiaria contribuyen a mantener la tenencia de activos dolarizados hasta último momento, postergando decisiones, a la espera de una nueva corrección del tipo de cambio.
El informe señala que la economía argentina puede amortiguar la caída que se observa en el nivel de actividad y tener un segundo semestre con mejores indicadores de consumo si la comercialización de soja se termina ubicando escalones arriba de las ventas del 2013. Garzón trabajó en varios escenarios con distintas hipótesis; uno pesimista, con 23 millones de toneladas vendidas y US$ 295 la tonelada; otro moderado, 27 millones de toneladas y US$ 310; y uno optimista, 30 millones de toneladas y US$ 325.
“Valuando las operaciones en pesos corrientes, se tiene que en el peor escenario de ventas y precios (pesimista/pesimista) los ingresos por venta de soja junio-diciembre nivel productor se incrementarían en $15.467 millones y en el mejor escenario de ventas y precios (optimista/optimista) en $40.076 millones. El escenario moderado/moderado, a priori el que cuenta con mayor probabilidad de ocurrencia con la información actual, arroja una variación de ingresos del orden de los $28.662 millones”, proyecta el economista.
De acuerdo al reporte, los flujos de ingresos incrementales que podrían generar las mayores ventas se encuentran en un rango que va desde 0,5 puntos porcentuales a 1,3 puntos porcentuales del PIB a precios constantes, mientras más generosa sea la comercialización y más favorables los precios externos en los escenarios simulados.