Se perfila un cambio, pero faltan 20 meses



Por Rosendo Fraga

p10La oposición, aunque dividida va mostrando una dirección de cambio político-ideológico definida respecto al Kirchnerismo.
Sergio Massa ha realizado su presentación en los Estados Unidos buscando mostrarse como un candidato “amigable” hacia la comunidad de negocios y proponiendo que Argentina se transforme en un “puente” entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico.
Mauricio Macri hizo una gira casi en paralelo por los Estados Unidos, dando un mensaje similar.
Un mes antes, Daniel Scioli realizó una presentación en New York ante el Consejo de las Américas, buscando presentarse como favorable hacia la inversión extranjera y planteando que Argentina debe mejorar su relación con el mundo.
En el Frente Progresista, tanto Hermes Binner como Julio Cobos han visitado Europa en los primeros meses del año, dando un mensaje similar.
Los cinco candidatos que están primeros en los sondeos para la elección presidencial del año próximo muestran que implican un giro al centro respecto al oficialismo, con matices hacia el centro-izquierda en el caso de Binner y hacia el centro-derecha Macri. Frente a la crisis venezolano los cinco, con matices, han tenido posiciones contra Maduro.
Esta tendencia se da en momentos que se insinúan algunas señales de cambio político en la región, como la crisis del Chavismo, la derrota de Correa en las elecciones municipales de Ecuador, las dudas sobre el triunfo de Santos en la segunda vuelta en Colombia y la nueva caída de Dilma en los sondeos, que está en 36% de aprobación.
En la Argentina, Cristina Kirchner parece combinar cierto giro hacia el pragmatismo económico, con la ratificación al mismo tiempo de su línea política histórica. De hecho, las circunstancias la han obligado a hacer el “ajuste” y la “devaluación” que en los últimos meses de 2013 dijo no haría. Pero al mismo tiempo, prorroga el plan “precios cuidados” por un trimestre más y dispone el “control de precios y costos, para las empresas que produzcan más de 183 millones de pesos y las que vendan más de 250”.
El 26 de marzo, la Presidenta reivindicó la estatización de Aerolíneas Argentinas y al día siguiente, dijo sentirse “un poco la madre del país y de todos los argentinos”, ratificando una autopercepción de su liderazgo extremadamente personalista.
En el Congreso Mundial de Agricultores que tuvo lugar en Buenos Aires, dispuso que no asistiera ningún funcionario del gobierno, ratificando la línea de confrontación con el campo; la Casa Rosada ordenó que se impidiera la llegada del hoy diputado nacional Julio Cobos a la Presidencia de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, argumentado que ha “violado sus deberes constitucionales” como Vicepresidente de la Nación; la Suprema Corte dictó un fallo ordenando que el gobierno informe sobre condiciones y destinatarios de los subsidios sociales y el Ejecutivo respondió que no lo acatará hasta que se sancione la ley de acceso a la información pública que sus mayorías siguen dilatando en el Congreso.
En cuanto a los medios, el AFSCA continúa avanzando en el plan de adecuación del Grupo Clarín, mientras que posterga el proceso de los multimedios afines al gobierno.
En cuanto a la política exterior de la gestión, el giro favorable hacia Vladimir Putin en el conflicto de Crimea, muestra que no ha cambiado la política distante o contraria respecto a los países occidentales.
Al mismo tiempo, el oficialismo evidencia un fuerte dominio político del sistema institucional. En el Senado, logró la aprobación del acuerdo con Repsol, con 42 votos a favor frente a 18 en contra y 8 abstenciones. En la tercera semana de abril, la Cámara de Diputados le dará sanción definitiva.
En los próximos días, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich hará su informe mensual ante el Congreso -esta vez en Diputados- y será aprobado por la mayoría oficialista.
En el Consejo de la Magistratura se impide que avance la denuncia contra Norberto Oyarbide -un juez que falla a favor del gobierno-, y en cambio avanza con la que afecta a Claudio Bonadío, un juez que falla contra el oficialismo.
También el Gobierno ha logrado que la reapertura de la causa por enriquecimiento ilícito contra el subsecretario Legal y Técnico de la Presidencia Carlos Liuzzi -acusado de parar el allanamiento de una financiera supuestamente próxima al gobierno con Oyarbide- vuelva a recaer en el mismo juez que lo absolvió en primera instancia, el mismo Oyarbide.
La mayoría de los gobernadores y de los intendentes del PJ mantienen su alineamiento con la Casa Rosada, no por adhesión, pero si por una combinación de temor e interés, dado el amplio margen de gasto discrecional que mantiene el Ejecutivo.
Pero es en el ámbito social, donde el oficialismo tiene dificultades para ejercer el poder. El paro general convocado por el sindicalismo opositor para el 10 de abril -que el oficialismo busca vincular con Massa para afectar su imagen- puede volver a tener fuerte alcance, como el realizado el 20 de noviembre de 2012. Además, se van sumando sectores del sindicalismo combativo y de izquierda y gremios del sindicalismo oficialista.
El acuerdo que permitió terminar con el paro docente bonaerense -que para las distintas categorías implicó aumentos de entre 30 y 38%- muestra que el Gobierno no ha logrado imponer su pauta salarial de 25% y pago escalonado del aumento.
El gobierno nacional decidió dar a Scioli los recursos para pagar el aumento cuando advirtió en los sondeos que la opinión pública lo responsabilizaba más que al Gobernador por la prolongación del conflicto.
El gremio metalúrgico, cuyo secretario general es el titular de la CGT oficialista (Caló), cerró un acuerdo por 29,6% de aumento, buscando no abandonar al gobierno, pero al mismo tiempo mostrar a sus bases que ha obtenido 30%. Lo ha seguido Construcción y lo harán otros gremios oficialistas.
Pero es en la inseguridad donde se percibe una tensión creciente, sin que el Ejecutivo nacional logre trasladar la responsabilidad política a los gobernadores. Movilizaciones reclamando por la inseguridad en diferentes lugares del país -sobre todo en el conurbano- y el linchamiento de un delincuente y el intento de linchamiento en varios lugares del país, evidencian un estado de crispación social por este problema, que se agudiza por el avance del narcotráfico, negado por el gobierno.
La respuesta del Gobierno ha sido anunciar que instalará centros de prevención contra la droga y tratar de responsabilizar al discurso de Massa por los linchamientos.
Mientras tanto, la Casa Rosada teme los efectos en la opinión pública del regreso a Canal 13 de Marcelo Tinelli y su imitación de los políticos, desde una perspectiva opositora, tras la ruptura del conductor con el oficialismo por su frustrado desembarco en el Fútbol para Todos.