De la Sota no quiere ser candidato a vice de Scioli

DYN42.JPGAllá lejos y hace tiempo, luego de su separación matrimonial con José Manuel de la Sota y cuando intentaba retomar su nueva etapa política, la actual concejal Olga Riutort fue consultada sobre el Gobernador. Entre tantas frases se recuerda una: “José nunca será segundo de nadie. Él es primero o nada”.
Ayer, en una entrevista al mandatario provincial que publicó el diario El Tribuno de Salta, cuando le preguntaron si aceptaría ser candidato a vicepresidente de Daniel Scioli respondió: “No, no, para nada. Yo no tengo vocación de acompañamiento, tengo la experiencia: he gobernado tres veces una de las provincias más importantes del país por su cantidad de población y por su producción agropecuaria”. Olga tenía razón.
La nota del periódico norteño terminó con un secreto a voces que desde hace algún tiempo da vueltas por ámbitos peronistas nacionales: que el gobernador bonaerense veía en De la Sota un compañero de fórmula ideal.
Nadie le escuchó decir al excampeón de motonáutica que quería como su número dos al cordobés pero sí es cierto que le gustaría un compañero de fórmula que tenga historia dentro del justicialismo y que sea crítico del kirchnerismo. A decir verdad, De la Sota cuenta con esas dos consignas.
En esa misma nota el Gobernador se sinceró diciendo. “No voy a negar que me gustaría estar anotado en la grilla de candidatos (a Presidente de la Nación), aunque también entiendo que nadie es imprescindible”.
Sin embargo, aclaró que antes va a trabajar para que “el peronismo sea un partido respetable, republicano y democrático” porque, sostuvo, “hoy está en estado vegetativo, donde son más importantes los dirigentes que la gente”.
“Es un partido que no resuelve ni la inflación ni la inseguridad y que hace seguidismo hacia el Gobierno, no es el ámbito en el que me sentiría cómodo”, sentenció el mandatario provincial descartando la posibilidad de presentar candidatura por dentro del peronismo.
Sobre participar en una interna contra candidatos como Daniel Scioli, Sergio Urribarri, Florencio Randazzo o Juan Manuel Urtubey, De la Sota fue tajante: “No. Hoy en las condiciones en las que está el peronismo, yo no me siento expresado ahí. Un partido que no resuelve ni la inflación ni la inseguridad y que hace seguidismo hacia el Gobierno, no es el ámbito en el que me sentiría cómodo”.
Pero tampoco se animó a decir si iría con el massismo: “Veremos, veremos qué posibilidades hay. Veremos cómo se van organizando las distintas fuerzas políticas que van a competir en las primarias. Yo tengo una visión crítica de las primarias como están organizadas. Están organizadas para que tengan mucho peso los aparatos, la plata. Si nosotros quisiéramos tener una primaria seria tendríamos que tenerla como la tiene Estados Unidos, por regiones”.
A todo esto hay que sumarle que el próximo lunes, cuando el diputado nacional y fundador del Frente Renovador, Sergio Massa, visite Córdoba para hablar en el almuerzo de la Fundación Mediterránea, quizá se dé una vuelta por el amplio y luminoso despacho de la Casa Espejada para compartir una foto con De la Sota. Al menos esto dio a entender algunos funcionarios con despacho en el Panal.
De darse este encuentro sería muy curioso porque hace un par de meses la opinión que tenía Massa sobre De la Sota no era positiva. El exintendente de Tigre por lo bajo está convencido que el cordobés es parte del “viejo peronismo” y “la vieja política”. Claro que ahora quizá le sirva al bonaerense mostrar una foto con un gobernador peronista. Massa tiene y tendrá grandes inconvenientes para construir políticamente en el interior profundo si quiere ser un presidenciable con chances, y por ahora solo consigue adhesiones de intendentes bonaerenses. No es poco.
Ayer, en conversación con radio Mitre de Buenos Aires, Massa fue consultado sobre la posibilidad de sellar un acuerdo con De la Sota para que sea su candidato a vicepresidente, a lo que contestó que “no hay que especular con fórmulas, no es tiempo”.
Todas las palabras de De la Sota en las últimas horas son una consecuencia de la fallida reunión de gobernadores justicialista, esa que lo vio yéndose ante la aparición sorpresiva del secretario Legal y Técnico de la presidencial, Carlos Zannini.
Dicen que en breve habrá otro encuentro de mandatarios provinciales de sangre PJ. Difícilmente vaya el cordobés. O ni siquiera lo inviten.